17 de noviembre de 2015

RESEÑA. "Hay un camino a la derecha" (2015), de Santiago Abascal & Kiko Méndez-Monasterio







En un subgénero tan efímero y poco estimulante como es el de los "libros de político", la aparición de este Hay un camino a la derecha merece cierta consideración. Si de algo carece la política española (al menos entre sus oligarcas y cabezas de lista), es de figuras carismáticas, capaces de articular (con las ideas) y defender (con los hechos) un ideario consistente y, ya de paso, llevarlo a cabo (no sólo con las "gestas" futuras, sino con el prosaico ejemplo del día a día). Abascal, hombre íntegro (por ahora y suponemos que por siempre), parece estar llamado a ser el político que llene este vacío humano.

Si la política española de nuestros días es un pozo sin fondo de corrupción y envilecimiento, si los sofistas y demagogos han pasado a ocupar el lugar de los verdaderos teóricos y los políticos, no deberíamos buscar las causas de este viraje en la mediocridad humana de nuestros líderes, sino en ese fracaso comprobado que ha supuesto la democracia española en sus cuatro décadas de recorrido; pero no, no prolongaremos este argumento abordado ad nauseam. El malestar de los españoles ante la mera realidad de su existencia, ese cabreo reprimido sustentado en la falta de valores firmes, en el auge de un relativismo de bazar indiscriminado, en el catastrófico influjo de la ideología de género a través de las instituciones, en una sarta de inconvenientes y despropósitos que no pretendemos aquí enumerar, han terminado por hacer de la vida del grueso de los españoles un espantoso tránsito material entre su existencia terrena (insegura, precaria e irreligiosa) y su muerte inminente o futura (fijada por la estadística de pasado mañana). En mitad de este panorama tan poco apetecible, la voz de un discurso político consecuente está ausente. Y los poderes fácticos no están por la labor de que dicha voz se deje oír en la vida española. 

Hay un camino a la derecha asume la forma de una conversación entre gente civilizada, sin complejos: de una parte y como hábil "preguntador", Kiko Méndez-Monasterio; y de la otra, Santiago Abascal, presidente del partido Vox y ex-militante del PP. Como no podía ser de otro modo, el enfoque es positivo y electoralista. Pero, ¡ojo!, también sensato. Abascal, que como pensador político carece de originalidad (ni falta le hace), acusa empero una honradez (su biografía es ejemplar a este respecto) y un sentido común (en el discurso) insólitos en un político español de nuestros días. A diferencia de muchos estómagos agradecidos, Abascal no vende humo al hipotético votante de su partido, sino posibilidades bien razonables en un contexto que se ha tornado insensato e irracional.

El punto de partida del libro es simple: ¿dónde está la derecha en España? ¿Qué ha sido de ella? Abascal, sustentado en los hechos y el sentido común, es claro: la derecha no goza (en 2015) de representación en la Cámara Baja. Y la razón de ello es que el supuesto gran representante de ésta, es decir el PP, ha dejado de ser un partido de derechas (pp. 55-56): 

¿El PP es hoy un partido de izquierdas?

Indudablemente. Pero da igual, para mucha gente no es creíble esta afirmación. Hagamos la pregunta al revés. ¿Cuánto de derechas, conservador, liberal y nacional es el PP? ¿Cuánto si no defiende la unidad nacional y la aplicación de la Constitución en Cataluña? ¿Cuánto si dejan intacta la legislación abortista de los socialistas? ¿Cuánto si su ministro de Hacienda sube impuestos por encima de los deseos -expresados electoralmente- de los comunistas de IU? ¿Cuánto si no persigue (la) ilegalización de Bildu? ¿Cuánto si acepta la nociva y antipatriótica Ley de Memoria Histórica que consagra por ley la idea maniquea de derecha mala e izquierda buena? ¿Cuánto? Nada. Cero. El PP de Rajoy es la nada, es ideológicamente amorfo. En eso no se distingue de Ciudadanos, por ejemplo. 

La abdicación del PP con respecto a su ideario primitivo es uno de esos fenómenos que Abascal, con implacable precisión, confirma al lector no esclarecido. Ese desplazamiento hacia la izquierda, en cualquier caso, afecta a todas las formaciones políticas españolas. El PP de hoy, por así decir, ha pasado a ocupar en el mapa ideológico el lugar antaño ocupado por el PSOE. Éste, a su vez, se ha radicalizado, aproximándose a las posiciones de IU. La estruendosa irrupción de una formación antisistema como Podemos ilustra este recrudecimiento de la izquierda radical. Ubicado el PP en un anodino centro-izquierda del mapa ideológico español, la derecha por así decir queda huérfana y/o ausente, sin representación. En consecuencia, no hay derecha, en tanto que no hay nada con representación a la derecha del PP, que ya no es "la derecha".

Vox, "la (genuina) derecha", vendría pues a llenar este vacío. Y Hay un camino a la derecha, libro ameno y sin irritantes incoherencias, no aspira sino a ponernos en claro las claves de este proyecto que merece todo nuestro apoyo. Les deseamos la suerte que sin duda se merecen, léase lograr algunos escaños en las próximas Elecciones generales para así, y desde sus futuros sillones en la Cámara Baja, dar voz a los españoles sin voz.
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