7 de octubre de 2015

RESEÑA. "Historia de la literatura fascista española" (edición de 2008), de Julio Rodríguez Puértolas






Hay libros que, involuntariamente, descalifican a sus autores. Éste, sin ir más lejos, es uno de ellos.

El profesor Rodríguez Puértolas ha llevado a cabo un notable esfuerzo de investigación en su antología de los textos de una presunta literatura fascista española. No obstante, y pese a lo en apariencia elogiable del esfuerzo, Rodríguez Puértolas falla en la forma y fracasa estrepitosamente en el fondo.

El primer gran error de la voluminosa obra es el título, virtualmente indefendible. Pese a que el autor intente esclarecernos de las bases del mismo en la introducción, las razones de tal elección son tan amplias y abiertas como peregrinas, es decir, inconsistentes. Lo "fascista" deviene en manos del compilador mero adjetivo sin otra sustancia que la alineación epidérmica de un conjunto de obras literarias bajo unas directrices ideológicas más o menos definidas (que no definitivas): el tradicionalismo, el conservadurismo, la reacción, Falange, el franquismo y la derecha española surgida con la democracia, parecen ser, por así decir, las vías por las que transita esta "literatura fascista española". La cosa, como vemos, no parece muy rigurosa, de puro difusa.

La forma del texto, astuta en grado sumo, aboga por estructurar los opúsculos y sus autores por géneros (narrativa, poesía, ensayo, etc.), siguiendo una línea cronológica meramente escolar. Rodríguez Puértolas, que no ha dudado abrir la obra con una dedicatoria bastante explícita de su orientación ideológica, y tras los coyunturales prólogos explicativos de rigor, afronta el cuerpo del texto con una objetividad pretendida, aunque maliciosa. Su objetivo no es otro que hacer que los propios textos "fascistas" hablen por sí mismos. Y es aquí donde el profesor Rodríguez falla: su selección, basada por lo demás en el efectismo de unos contenidos sacados de contexto, apunta muy bajo: se diría que el compilador no más busca sonrojar, herir, inquietar, incluso hacer reír, al imprudente lector no prevenido. Por esta manera de proceder, la enorme antología de "piezas doradas" de la literatura "fascista" española aquí acopiada, carece, en última instancia, de verdadero rigor crítico-analítico. El enfoque, que se pretende objetivo, no es sino plano, incluso burdo. Los comentarios de Rodríguez Puértolas, por lo general "neutrales", apuntan todos hacia una dirección concreta: señalar a alguien. Todo el índice onomástico es una perfecta "lista negra" de los literatos españoles que en su día le bailaron el agua al "fascismo". ¡Tiemble quien en tal índice aparezca! Convertido en un trasunto de inquisidor "rojo", el hábil catedrático despliega sus listas a placer, sacando a colación títulos de obras y nombres de personas que en su día fueron, ¡ay!, artífices de "literatura fascista española": desde los inevitables José Antonio Primo de Rivera, Dionisio Ridruejo y Ernesto Giménez Caballero, hasta los "depurados" Pedro Laín Entralgo, Gonzalo Torrente Ballester o Camilo José Cela, entre otros muchos, tienen cabida en la Historia. Y es aquí donde se entrevé con claridad plena el fondo de toda la cuestión, bien evidente en cualquier caso: en la inequívoca dimensión política de un entramado no tanto literario como ideológico. En cuanto a las apreciaciones estéticas sobre el valor de obras y autores, Rodríguez Puértolas se desentiende por completo.

Obra pues de resentido, Historia de la literatura fascista española no merece tamaño título. Mejor le hubiera ido, pensamos, el de Retazos de una literatura española con influjos fascistas. Mas dudamos que con un título así, una editorial tan tendenciosa como Akal -pese a sus muchos aciertos editoriales- hubiera accedido a darle vía libre en el asfixiante mercado del libro de nuestros días, dominado por el batiburrillo conceptual y la mediocridad estandarizada. 
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