31 de mayo de 2015

'MODERNO ENCADENADO' (Poemario, 2010; revisado 2015)

·



MODERNO 
ENCADENADO
mmx




J. A. BIELSA ARBIOL



I       

Así, dormido, el hombre
toda la tierra vale.

M. Hernández


HACIA LA PAZ PERPETUA

Aquí,
el ser del ente:
                      el Poder
                      –la guerra–
como prolongación de lo político.

Así:
la fuerza
              –la fuerza bruta–
el puño
            –el machete empuñado–
contra los cuerpos
                             –a los maderos clavados–
ante las jerarquías
                            –institucionales, criminales–
y sus armas:
el lenguaje
                 –del Silencio–
del silencio –en el grito–
el desequilibrio
los tanques
los artífices dirigentes
la miseria
de las secuelas.

Millones
              Millones
              de cadáveres.
Mutilados.
                 Paz póstuma.


INSTITUCIONES DISCIPLINARIAS

Allí
donde el Poder
(espacio-temporal)
repta/asesta
su vil
         mortal
puñalada:


Fábricas.
Cárceles.
Mataderos.
Escuelas.
Hospitales.
Parlamentos.
Sucursales.
Prostíbulos.
Trincheras.
Hogares.
Guarderías.
Cementerios.

Allí:
es decir,
aquí
       abajo.



DE UN SOMETIDO (LUGAR COMÚN)

se emancipó:
hizo la revolución (pensó):
lo partieron
                  en 2


EL HOMBRE: INVENTO DESECHABLE

Cuando el invento del hombre,
                                                 el Hombre,
deje de existir,
las lomas descubrirán su sangre…
Fragmentos póstumos,
estiércol celulosa oro
difuntos coléricos
y frambuesa, podrida.

Podrida condición humana,
liquidada su naturaleza,
trinchada licuada
su tedio abrupto
e inconquistable;
cuando la mortalidad visite
al fatuo inventor
                          del Hombre.


INSTITUCIONES ÉTICAS OBJETIVAS (PANFLETO)

de la familia
                   al Estado:
                                   la sociedad

tres cautiverios:
                        dos hitos:
                                       un mismo infierno


LA FUERZA (Y LO TRÁGICO)

Es la fuerza
Cuya dinámica
Los límites
De los límites
                     Traspasa.

Allí donde se inyecte
–Nunca en demasía–
La dinámica de la violencia:
Allí donde el otro
                            Descendió a objeto.

Allí donde el deseo de infinitud
De violar habrá
Cualquier mesura
Equilibrio
                Justa medida.

Es la fuerza
La que en su entraña
Acoge
La tragedia, del hombre;
                                       Lo trágico, de su fuerza.



LA TENTACIÓN DEL EXCESO (SINTOMATOLOGÍA DE NUESTRO TIEMPO)

Caen las palabras razonables
En el vacío de las noches,
Las borracheras triunfales.

Triunfa el bestialismo
De la bravuconería abyecta
Y la sinrazón todopoderosa.

Contemplan los dioses los juegos
De las fuentes, de sangre chorreante
Y roja, cual campo nuevo de amapolas.


MECÁNICA DE LA GUERRA

Toda guerra que empezó
habrá de terminar
por agotamiento algún día.

Agotará el pensamiento
precipitando su fin,
otrora huero medio.

Toda guerra
es rostro de autómata,
razón sin inteligencia,
circulo de inercias
cuyo secreto
escapó a los hombres:
es atributo de las piedras.


LA BALA Y EL INFINITO (ROMANZA)

Que ocurrió que la carne
Socorrió al acero:
Se encontraron de nuevo
En campo de muerte.

A la caricia de la una
El infinito del otro
Se quebró ¡ay!
Que al hombre abandonó Dios.


DESTRUCCIÓN DEL YO (ROGATIVA)

Habitaba la belleza
Donde la carne
                       –El trueno–
Donde la dicha
                       –El duelo–
Donde la vida
                      Y su miseria.


HOMERO Y LA DIVINIZACIÓN DE LA FUERZA

Aquiles,
la Belleza,
la Juventud,
el desprecio de la muerte.

Mas por la fuerza,
su abundancia
pronto agotadora,
cual llama incendiaria.

La bestia parda,
la mortal epidemia,
la estupidez llana
y rediviva.

Pero al fin,
la vida queda herida,
que desgarrada
así se escapa, su soplo.

La guerra
y el deseo;
la Verdad,
las noches.

Cabe la belleza de la guerra
como la de las llamas:
bien redención
de tantas pasajeras almas.



II      


Sólo en lo eterno podría
yo realizar esta ansia
de la belleza completa.

J. R. Jiménez


OFRENDA PÓSTUMA A VENUS

Desnudo cuerpo de mármol,
A ti ofrendo esta libación incierta,
Vertiendo por verter, queda
La miel de nuestra miseria.

Senos pétreos sin credibilidad,
De vosotros las bocas pasarán,
Cual gorriones difuntos, disecados
En su jaula perpetua de vanidad.

Cuello tenso en exactitud,
Al tacto frío como rugoso hielo
Sin otro impulso que el grito sordo,
Que el drama sobre hoja en blanco.

Curvas caderas preñadas de infecundidad,
Asaltadas por deseos hostiles, impuros
Así los rastrojos que pronto prenderán,
Dejando atrás ceniza y silencio.

Piernas blancas, bañadas en la nieve,
Deseadas por pájaros fugaces, y miradas
Petrificadas en un único punto de fuga,
De encuentro a través de las noches.

Rostro inexpresivo e idealizado, dichoso
Vestigio de este viaje sempiterno, redivivo
A través del discurso vivo: la Belleza –Una–
Así en este desnudo cuerpo de mármol.

2010

Revisado: II - 2015


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