7 de julio de 2014

"LA FRONTERA” y "OCHENTA AÑOS, UN SEGUNDO", en 'La herradura oxidada', nº 6, Junio 2014.



LA FRONTERA
  
Abrí los ojos, treinta años grises,
Y entreví mi cadáver tendido, ahíto,
Sobre el mármol helado
Del enmohecido cuartucho de autopsias.

Los mantuve entornados, acariciando el moho,
Y advertí en la mano del sujeto
Un metálico objeto, presto
A abrirme en canal, cual res.

Fue al cerrarlos, por enésima, mas última vez,
Cuando dejé de ver,
E intuí entonces, quizá
La inabarcable, insondable obscuridad.

Duró un instante; apenas una milésima de segundo.
Luego, el silencio duro,
El vacío oscuro,
La mano cálida de una mujer buena.


OCHENTA AÑOS, UN SEGUNDO

No estimo la vida,
Suerte de tortura incesante
A la que me abocó
El tedio de la carne.

Ni ansío la muerte,
Que imparable sacude,
Segura, mis horas
Precipitándome al fin.

Tan sólo deseo el instante
Que grave y armonioso
Columpie mi presente
Entre rosas o espinos.

Todo lo demás me es ajeno:
Ochenta eneros grises,
Bien lo sé, no valen la dicha
De un aleteo de iluminación eterna.


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1 comentario:

Penumbro dijo...

Me sorprende que nadie se moje en estas aguas sublimes. Con «Ochenta años, un segundo» has gestado un poema intemporal.

Salud e ingenio.