7 de septiembre de 2013

Colección de artículos biográficos: Compositores cinematográficos, No. 1: PINO DONAGGIO

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Compositor de música cinematográfica y cantautor italiano, nacido en la veneciana isla de Burano. 

Procedente de una familia de músicos, tuvo una formación musical académica, realizando sus estudios en los conservatorios de Venecia y Milán. Debutó a la edad de catorce años como violín solista. Empapado de la música barroca de los venecianos, abandona la tradición clásica para subirse al tren de la música popular, imponiéndose durante la década de 1960 como cantautor de moda. Su primer éxito importante lo alcanzó en el Festival de la Canción de San Remo de 1961, con Come sinfonia; le seguirían otras canciones escritas con parejo aplomo, entre ellas Io che non vivo (1963), con la que alcanzó el cenit de su carrera como cantautor, vendiendo de paso más de ochenta millones de discos en todo el mundo; su declive como cantautor comenzará antes de terminar la década. La parte más sustanciosa de su obra, no obstante, está vinculada al cine. 

Su primera columna sonora, escrita para el filme Amenaza en la sombra (Nicolas Roeg, 1973), afirmará el nombre de Donaggio entre los nuevos músicos de cine, tanto por la calidad artística del empeño como por la eficiente disposición de unos elementos de estilo luego recurrentes en su filmografía: utilización de un tema melódico de gran sencillez de escritura, pero infalible intensidad emocional; diestro manejo de la orquesta en los pasajes sinfónicos, donde es perceptible el influjo en su música de los clásicos venecianos; hábil capacidad para ilustrar mediante sonidos abstractos atmósferas turbias e inquietantes (en el caso de Amenaza en la sombra, la acción transcurre en su querida Venecia), aspecto que explica hasta cierto punto su futura predilección por el cine de terror. 

Su filmografía posterior, prolífica aunque en exceso desigual, quedará marcada por sus colaboraciones con el cineasta estadounidense Brian De Palma, del que será su músico predilecto entre 1976 y 1984, interviniendo en una serie de películas en las que la música desempeña un papel primordial: Carrie (1976), Una familia de locos (1979), Vestida para matar (1980), Impacto (1981), Doble cuerpo (1984), En nombre de Caín (1992), Passion (2012); a lo largo de estas músicas para De Palma, Donaggio desarrolló un estilo reconocible, melódicamente italiano y de un romanticismo edulcorado, en ocasiones al filo de la sensiblería, mas harto efectivo en pantalla, que alcanza sus cotas más altas en Vestida para matar, posiblemente la mejor de sus columnas sonoras. 

De sus restantes trabajos, progresivamente mediocres y deslavazados, merecen destacarse sus dos colaboraciones con Joe Dante, a cuyas mejores películas -Piraña (1978) y Aullidos (1981)- puso música, así como sus páginas para algunos de los peores filmes de Liliana Cavani, Dario Argento o Philip Haas, entre otros. 

Con el comienzo del nuevo siglo, agotado y sin ideas, se ratifica su absoluta decadencia, escribiendo sobre todo como mero destajista abundantes partituras para telefilmes anónimos y películas italianas no menos anodinas.  

En El poder de la palabra:

Pino Donaggio


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