15 de mayo de 2011

Apunte biográfico: Ernst Boehe (1880-1938)

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Compositor y director de orquesta alemán, nacido en Munich. Alumno de Ludwig Thuille, extraordinariamente dotado, abordó la composición en sus comienzos, centrando luego su actividad en la dirección de orquesta; este alejamiento de la composición sumiría sus obras prontamente en el olvido. Lo realmente valioso de la producción de Boehe reside en su música orquestal, que lo acredita en sus poemas sinfónicos como uno de los mejores wagnerianos menores de su tiempo, aunque su arte se sitúe a medio camino entre Franz Liszt y Richard Strauss: con las ideas programáticas del primero y su gran aliento en el desarrollo, pero sin la complejidad de escritura del avanzado Strauss, a la sazón su amigo, Boehe maneja diestramente la orquesta gigante, estructurando sus ideas con maestría y claridad. Buen ejemplo de su estilo lo hallamos en la tetralogía sinfónica De los viajes de Odiseo, Op. 6, fabuloso fresco sonoro sobre las peripecias de Ulises, presentado en cuatro grandes partes, a saber: ‘Salida y naufragio’, ‘La isla de Circe’, ‘Lamento de Nausícaa’ y ‘El regreso de Odiseo’; escrita entre 1901 y 1904, y concluida cuando Boehe frisaba los veinticuatro años de edad -un logro a todas luces considerable, dada la madurez global de la obra-, De los viajes de Odiseo se perfila, en su larga hora de duración, como uno de los mejores poemas sinfónicos de la década. Sin embargo, su obra maestra es el poema sinfónico Taormina, Op. 9 (1906), articulado en un único movimiento de casi media hora de duración: mejor cohesionado en sus desarrollos que el anterior, más poéticamente vaporoso y fascinador en su creación de atmósferas, Taormina es un canto a la cultura clásica, con todo cuanto ello implica: aquí los artefactos internos de la música desaparecen, puesto que la idea esencial de Boehe, evocativa antes que ilustrativa, es hacer justicia a ese pasado que con tanto amor reivindica, y lo hace inspirándose en las ruinas de un paraje de ensueño; este temperamento tan marcadamente literario alinea a Boehe entre los neorrománticos, a la par que explica el injusto olvido en el que permanece anclada su música, tan crepuscular en su tiempo como su preclara visión de la cultura occidental -antaño resplandeciente, hoy decadente-.


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