2 de septiembre de 2010

SETH HOLT (Colección de artículos biográficos - Cineastas - No. 14)

Seth Holt
(Gran Bretaña, 1923-1971)


Director de cine británico de origen palestino. Tras unos inciertos comienzos como actor de reparto, el estallido de la Segunda Guerra Mundial le llevará al documental bélico en funciones de montador. Su avezada experiencia en este campo, y una indudable aptitud cinematográfica, permitirán su acceso a la productora Ealing, donde realizará el montaje de algunas de las mejores cintas de la casa, entre ellas Pasaporte para Pímlico (Henry Cornelius, 1949), Oro en barras (Charles Crichton, 1951), Mandy (Alexander Mackendrick, 1952) y Los apuros de un pequeño tren (Charles Crichton, 1952). Aunque su trabajo más significativo como montador, y el último de su carrera como tal, corresponde al debut en la dirección de Karel Reisz, Sábado noche, domingo mañana (1960), título medular del denominado Free Cinema. Pero Seth Holt es ante todo uno de los cineastas más singulares del cine británico durante la década de 1960; en efecto, su breve filmografía como director, media docena de largometrajes, oscila entre lo anodino y lo excepcional, lo brillante y lo mediocre, manifestando especiales dotes en el cine de género impulsado por la productora Hammer Films, a la que su nombre ha quedado justamente vinculado a través de sus dos mejores trabajos, El sabor del miedo (1961) y A merced del odio (1965), escritos y producidos por Jimmy Sangster: el primero es un notable film de suspense psicológico basado en el juego de apariencias y la ambigüedad del punto de vista, a partir de un argumento prototípico -una muchacha paralítica es trasladada a casa de su padre, pasando a convertirse ante la ausencia de éste en un ser amenazado por los oscuros e interesados personajes que la rodean-; nuevo estudio sobre lo aparente y la irrupción de lo anómalo, A merced del odio, obra torturada y amarga, es ya una obra maestra y el único film absolutamente satisfactorio de Holt, donde su experiencia previa como montador resulta decisiva, otorgando asombrosa consistencia y densidad en la puesta en escena a una historia, en principio, meramente folletinesca -en torno al choque entre un niño díscolo recién salido de una institución para menores y su siniestra niñera (Bette Davis, en una de sus mejores interpretaciones)-; thriller terrorífico e intenso como pocos, con una planificación obsesiva y una atmósfera enrarecida, A merced del odio constituye el cenit de la filmografía de su autor. Nos quedan de Holt, además de su insignificante ópera primera, Nowhere To Go (1958), dos títulos de segundo orden -Station Six-Sahara (1962) y Ruta peligrosa (1967)- y un clásico menor del cine fantástico de los años 70, Sangre en la tumba de la momia (1971), basado en la novela La joya de las siete estrellas, de Bram Stoker, durante cuyo rodaje falleció, pasando a ser terminado por Michael Carreras.

En Epdlp: Seth Holt

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