20 de junio de 2010

RICHARD FLEISCHER (Colección de artículos biográficos - Cineastas - No. 11)


Richard Fleischer
(EEUU, 1916-2006)


Cineasta estadounidense, procedente de una reputada familia de hombres de cine –su padre, Max, y su tío, Dave, fueron dos nombres señeros del cine de animación, creando personajes de la popularidad de Betty Boop y Popeye–. Los primeros trabajos cinematográficos de Fleischer fueron documentales relacionados con la Segunda Guerra Mundial; su éxito en este campo le llevaría a hacerse acreedor de un Óscar de Hollywood por Design for Death (1947). Aunque contratado por RKO en 1942, su debut como director de largometrajes de ficción no tendría lugar hasta 1946 con Child of Divorce. Tras varios trabajos de aprendizaje, su primera gran obra es el policiaco The Narrow Margin (1951), cuya acción central transcurre en el interior de un tren en marcha, y donde la puesta en escena del director, tensa y dinámica, alcanza plena madurez de estilo, confirmando así su dominio en el cine de acción. En cualquier caso, la década de 1950 está dominada por sus dos obras maestras en el cine de aventuras, de inusitado halo romántico: 20.000 leguas de viaje submarino (1954), soberbia adaptación de la novela homónima de Jules Verne; y, sobre todo, la personalísima y visualmente arrolladora Los vikingos (1958), su mejor película. Sendas cintas, protagonizadas por Kirk Douglas, contienen por otra parte un formidable empleo del formato CinemaScope, del que Fleischer fue maestro absoluto, y que utilizaría, con idéntico acierto y buen gusto en sus restantes y muy significativas producciones durante la década: Sábado trágico, La muchacha del trapecio rojo (1955), Bandido, Los diablos del Pacífico (1956), Impulso criminal y Duelo en barro (1959). Sus restantes películas, y salvo puntuales excepciones, no lograrán estar ya a la altura de estos trabajos previos.

Hastiado, empero, del sistema de trabajo de Hollywood, Fleischer marchará a Europa por un lustro; su ritmo de trabajo, en consecuencia, decrecerá enteros, hasta el punto de sólo poder sacar adelante una película, Barrabás (1962), memorable adaptación de la extraordinaria novela homónima de Pär Lagerkvist. Tras su paréntesis europeo, y de regreso a un Hollywood ya declinante, Fleischer domesticará su visión cinematográfica, progresivamente convencional, y salvo dos obras de la categoría y dureza de El estrangulador de Boston (1968) y El estrangulador de Rillington Place (1971), sus restantes trabajos resultan comparativamente menores, acaso más espectaculares pero también menos profundos y elaborados; de entre ellos merecen ser destacados Viaje alucinante (1966), singular aventura de ciencia-ficción en torno a un viaje microscópico al interior del cuerpo humano; la superproducción bélica ¡Tora! ¡Tora! ¡Tora! (1970); y la amarga fábula ecologista Cuando el destino nos alcance (1973), tal vez su último film importante.

Sus trabajos durante la década de 1980, lastimosamente inanes, carecen estrictamente de interés cinematográfico, tratándose de secuelas de filmes de éxito –El pozo del infierno (1983), Conan el destructor (1984)–, o bien de subproductos intercambiables, de los que Pasta gansa (1987), su último largo, constituye un claro ejemplo.