21 de mayo de 2010

JOSÉ LUIS SÁENZ DE HEREDIA (Colección de artículos biográficos - Cineastas - No. 7)

·

José Luis Sáenz de Heredia
(España, 1911 - 1992)


Cineasta español, primo hermano de José Antonio Primo de Rivera y el más destacado realizador nacional durante la década de 1940. Nacido en Madrid, su vocación teatral no tardaría en imponerse entre sus principales intereses, logrando introducirse en el cine gracias a su amistad con el director de fotografía Serafín Ballesteros. Sobre un guión propio, debuta como director con Patricio miró una estrella (1934), magnífica comedia en torno al mundo del cinema, gracias a la cual será contratado por Luis Buñuel para hacerse cargo de dos producciones de Filmófono, La hija de Juan Simón (1935), iniciada en principio por el inquieto Nemesio Sobrevila, y ¿Quién me quiere a mí? (1936). Al comienzo de la Guerra Civil Española es capturado por las milicias rojas y salva la vida gracias a Luis Buñuel. Finalizado el conflicto, y tras la realización de algunos cortometrajes documentales, recibe el encargo de adaptar a la pantalla una narración del General Franco, que éste ha publicado bajo el seudónimo de Jaime de Andrade: el resultado es Raza (1941), filme notable, e históricamente capital en la producción cinematográfica española, en cuanto marca el comienzo del cine bélico nacional (el más característico -que no prolífico- género durante la década de 1940). Tras este trabajo pleno de aciertos estéticos, Sáenz de Heredia entrega lo mejor de su producción: su obra maestra indiscutible El escándalo (1943); la soberbia intriga fantástica El destino se disculpa (1944); una historia de Joaquín Goyanes, Bambú (1945); Mariona Rebull (1947), caligráfica adaptación de dos novelas de Ignacio Agustí; un canto al terruño de la dignidad ética de Las aguas bajan negras (1948); la religiosa La mies es mucha (1949); y Don Juan (1950), presentada en el Festival de Venecia; dotados de una meditada puesta en escena, estos excelentes filmes confirman a Sáenz de Heredia como el más sobresaliente de los cineastas en activo en la España de la época, por encima de talentos del calibre de Juan de Orduña, Rafael Gil o Carlos Serrano de Osma. Los años cincuenta están dominados por sus grandes éxitos en la comedia: Todo es posible en Granada (1954), la excepcional Historias de la radio (1955), y Faustina (1957), entre las que se sitúan Los ojos dejan huellas (1952) y el filme histórico Diez fusiles esperan (1958); su última película importante es El indulto (1960). 

La década de 1960 marca el comienzo de su lenta decadencia creativa, cediendo a una comercialidad fácil, y con resultados progresivamente mediocres, asumiendo entre medias encargos como el documental Franco, ese hombre (1964), destinado a ensalzar los “25 años de paz” de la subida de Franco al poder. Merecen, no obstante, citarse trabajos no exentos de interés, como El grano de mostaza (1962), por cuyo guión original se hará acreedor del premio del Círculo de Escritores Cinematográficos; La verbena de la Paloma (1963), nueva adaptación de la mentada zarzuela; o Historias de la televisión (1965), fallido intento de retomar el éxito de su película de 1955; frente a la nulidad que suponen filmes como Pero… ¿en qué país vivimos? (1967), a mayor gloria del cantante Manolo Escobar, con el que trabajará en otras tres producciones; o ¡Se armó el belén! (1969), al servicio del cómico aragonés Paco Martínez Soria, con quien repetirá cometidos, con resultados todavía peores, en Don Erre que Erre (1970). Todas estas piezas, caducas, anodinas en su factura, significan la pura negación del cine anterior del autor, que terminará de hundirse en la década de 1970, a lo largo de una serie de bodrios ora pretenciosos, ora irrelevantes, entre ellos Los gallos de la madrugada (1971) o Solo ante el streaking (1975), nefasta seudocomedia que pone punto final a su muy considerable carrera.