19 de abril de 2010

FLORIÁN REY (Colección de artículos biográficos - Cineastas - No. 1)



Florián Rey
(España, 1894-1962)


Director de cine español, de nombre real Antonio Martínez del Castillo, el más destacado cineasta del periodo mudo en España. Nacido en La Almunia de Doña Godina (Zaragoza), abandonó sus estudios de Derecho para dedicarse al periodismo, pero su gusto por la interpretación le llevaría a debutar como actor de cine bajo las órdenes de José Buchs en La inaccesible (1920). Tras un lustro dedicado a la interpretación, su primera película como director es una adaptación de la zarzuela La revoltosa (1924), cuyo éxito le permitirá dar continuidad a una carrera que pronto despuntará entre las más personales del cine mudo español a través de una serie de filmes progresivamente personales, con una puesta en escena relativamente sofisticada para la España de la época, en la que los residuos teatrales todavía son muy fuertes en el cine, y con una destreza técnica y un sentido de lo poético que alcanzará su máxima expresión en La aldea maldita (1930), su obra maestra y acaso la película más importante del cine mudo español, un drama rural sobre guión propio con una clara influencia del cine expresionista alemán. Entre medias se sitúan dos películas de la relevancia de Gigantes y cabezudos (1925) y, sobre todo, La hermana San Sulpicio (1927), inicio de su fructífera colaboración con la bailarina Imperio Argentina, con la que contraerá matrimonio en 1934. Los años treinta suponen su mejor momento creativo, quedando marcados por sus dos grandes éxitos para Cifesa: tanto Nobleza baturra (1935) como Morena Clara (1936), ambas protagonizadas por Imperio Argentina, son filmes de carácter regional con argumentos estereotipados, pero trascendidos por una sabiduría cinematográfica que desoye los cánones imperantes de la época en el cine de consumo habitual. Con el estallido de la Guerra Civil española marcha, invitado por Goebbels, a Alemania; el entusiasmo que a Hitler le ha producido Nobleza baturra es una de las causas de dicha invitación, que dará como resultado Carmen, la de Triana (1939), su film técnicamente más perfecto, y La canción de Aixa (1939). El regreso a España, su ruptura con Imperio Argentina y la mala situación del cine español tras la Guerra Civil, repercutirán irremediablemente sobre su cine posterior, progresivamente mediocre. Sus últimas películas importantes son Orosia (1943) y Cuentos de la Alhambra (1950), sobre la obra homónima de Washington Irving, entre las que figura un título menor no exento de interés como Brindis a Manolete (1948). Con su último film, Polvorilla (1956), Florián Rey se despedía malamente del cine. Olvidado, pobre y enfermo, morirá seis años después. Sus restos mortales reposan en una fosa común.

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