17 de marzo de 2010

Notas sobre Historia de la Filosofía Medieval (ss. XII - XIV)

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1.- EL SIGLO XII

CARACTERÍSTICAS GENERALES

· Un renacimiento: El siglo XII supone el segundo renacimiento, tras el carolingio. La cultura y la vida social experimentan un gran avance: la vida pasa del campo a la ciudad; los monasterios dan paso a las catedrales.
· Dos prototipos de filósofo: Por un lado, estaría el monje tradicional, como San Anselmo; por el otro, el seglar, como Pedro Abelardo, ejemplo del espíritu de la vida urbana que cultiva la filosofía por gusto y no con fines religiosos, aplicándola a otros aspectos (políticos, sociales, etc.)
· La enseñanza: Aunque sigue vigente el esquema de las siete artes liberales, éstas se van actualizando a través de tres reformas: Heptateuchon (Tierry de Chartres), Discalion (Hugo de San Víctor) y Metalogicum (Juan de Salisbury).
· El método de enseñar: Se practica según dos formas: la Lectio (lectura), que puede ser pasiva (el profesor lee y los alumnos escuchan) o activa (el profesor interpreta lo que lee mediante tres fases: 1) explicación gramatical, palabra por palabra, 2) sentido obvio y 3) sentido recóndito u oculto; y la Quaestio (la duda), en la que se plantean las dudas.
· Conclusión: A algunos no les gusta que al siglo XII se lo llame Renacimiento, en cuanto sólo quieren ver como tal al italiano siglo XV. Lógicamente, se trata de un renacimiento menor, sin las obras de los clásicos como Platón y Aristóteles. La fuente eran los Santos Padres, que hablaban de los clásicos, mas sin conocerlos de primera mano.
Los renacentistas del siglo XV despreciaron la Edad Media, y eso fue un error, porque no comprendieron la lógica medieval, base de la filosofía del lenguaje (error que no cometieron los filósofos del siglo XII, conscientes de que eran “enanos a lomos de gigantes”). Este desprecio por la Edad Media se prolongará hasta el siglo XVIII, donde se identifica Edad Media con Religión.
LA ESCUELA DE CHARTRES
El impulso dado por Gerberto de Aurillac a los estudios filosóficos y teológicos fue una de las causas de un renacimiento platónico y humanista en el siglo XII que tuvo uno de los principales centros en la escuela de la catedral de Chartres. Su interés por las humanidades se hace extensivo a la propia catedral, una de cuyas fachadas está dedicada a las artes liberales: en cuanto al Trivium: gramática (Donato), retórica (Cicerón) y dialéctica (Boecio); y en cuanto al Quadrivium: aritmética (Boecio), música (Boecio), geometría (Euclides) y astronomía (Pitágoras).
La actividad intelectual allí desarrollada recibe por ello el nombre de “Escuela de Chartres”. No hay que pensar, sin embargo, en una escuela filosófica en el sentido corriente, sino en una comunidad de estudio vivificada por unos ciertos intereses y aspiraciones difíciles de reducir a un “ismo”. Las expresiones “humanismo cristiano”, “platonismo cristiano” y otras similares pueden emplearse en este respecto, pero siempre que se tenga en cuenta que la Escuela de Chartres es menos una determinada tendencia filosófica que un “espíritu”.
El primer nombre que cabe mencionar en relación con la Escuela de Chartes es el de Fulberto, obispo de Chartres y discípulo de Gerberto. Más importantes son los siguientes nombres, todos ellos maestros en Chartres. Ante todo, Bernardo de Chartres, maestro de la escuela desde 1114 a 1119 y “canciller” entre 1119 y 1126, pocos años antes de su muerte. El platonismo parece haber tenido ya una considerable importancia en las enseñanzas de Bernardo de Chartres, maestro de la escuela de importantes obras filosóficas y teológicas, Gilberto de la Porrée, Thierry de Chartres y Guillermo de Conches, amén de Bernardo Silvestre y Juan de Salisbury, considerados asimismo como situados dentro del espíritu de Chartres, si bien no se hallan ligado a la Escuela tan íntimamente como los maestros antes citados.
Como se ha apuntado antes, Platón tuvo una importancia capital para los maestros de Chartres, pero se trataba menos de un contacto directo con la obra de Platón que de contactos indirectos a través del comentario de Calcidio y de los escritos de Macrobio y Boecio. La obra de Platón más influyente fue el Timeo, estudiada a través del comentario de Calcidio. También hay que destacar a San Agustín, especialmente en la medida en que había en él elementos platónicos. En cuanto a los autores profanos, los más importantes parecen haber sido Cicerón y Quintiliano (que proporcionaron la mayor parte de los elementos “humanistas”). Ello no debe llevar a la idea de que el espíritu de Chartres fuera vagamente “ecléctico”. Los diversos elementos mencionados se hallaban unificados por una visión de la realidad articulada y jerarquizada en “Formas”. Según ello, comprender es aprehender las formas desde las menos hasta las más puras de acuerdo con los grados de abstracción. Dios es concebido como la Pura Forma que confiere su ser a las demás formas, pero sin identificarse con ellas. El espíritu filosófico de Chartres era realista y ejemplarista, lleno de confianza de la racionalidad de lo real, pero una racionalidad dada en y por la fe.
Respecto al estudio de la naturaleza, la consideran una realidad autónoma que puede ser estudiada por sí misma. Las primeras explicaciones científicas que desarrollaron tenían como modelo el Timeo de Platón, comentado por el monje español Calcidio, sirviéndose de las matemáticas, la geometría y las ciencias naturales. Además de esto, hicieron explicaciones metafísicas de la realidad. Gilberto de la Porrée, antes de que se conociera la metafísica de Avicena y Aristóteles, elaboraba los primeros conceptos metafísicos: Existencia* y Esencia**.
*Desde la Creación, el mundo es por otro, viene de otro, no de sí mismo.
** Aquello que es cada cosa en sí misma, la Forma. Ej.: género material --> viviente --> corporal --> ser racional, etc. Estas formalidades se pueden explicar sin acudir al concepto de existencia. Así, el concepto “hombre” se puede pensar sin pensar en la existencia: “este hombre” (concreto).

BERNARDO DE CHARTRES (m c. 1130) se inclinó decididamente al platonismo, pero no simplemente como una reviviscencia de las doctrinas de Platón; las ideas de Bernardo procedían, en efecto, de muy diversas fuentes (el Timeo, Séneca, San Agustín, inclusive corrientes pitagorizantes) y fueron armonizadas, además, con tendencias humanistas clásicas. Ahora bien, estas últimas no fueron tomadas por Bernardo únicamente en el sentido de una instrucción literario-gramatical, sino también –y especialmente– como materia de la reflexión lógico-gramatical y lógico-ontológica. Su realismo platónico, modificado por la interpretación cristiana de las ideas como pensamientos divinos, se debía, pues, tanto a un estudio de diversas tradiciones de fondo platónico, como a las consecuencias a que le llevaron sus análisis de índole lógico-lingüística. Dentro de este cuadro Bernardo desarrolló, a juzgar por las noticias que de sus ideas nos proporciona Juan de Salisbury, una ontología jerárquica formada por Dios, por las ideas eternas (bien que subordinadas a Dios), por las llamadas ideas o formas nativas –que son copias de las ideas eternas y modelos de las cosas–, y por la materia, creada de la nada y unida a las citadas ideas nativas para dar origen a las cosas singulares.
La doctrina de Bernardo de Chartres es conocida especialmente por los fragmentos referidos a ella que se encuentran en el Metalogicom y en el Policraticus de Juan de Salisbury.

Entre los discípulos de Bernardo se destacó Gilberto de la Porrée, a quien sucedió como canciller de la Escuela de Chartres el hermano de Bernardo, Thierry de Chartres.

GILBERTO DE LA PORRÉE (c. 1076-1154) se distinguió filosóficamente sobre todo por su análisis de las categorías aristotélicas. Éstas fueron divididas por Gilberto en dos grupos. Por un lado, hay la substancia, la cantidad, la cualidad y la relación. Por el otro lado, el lugar, el tiempo, la situación, la condición, la acción y la pasión. Las cuatro primeras categorías son las llamadas formas inherentes. Las últimas seis formas o principios son las formas accesorias o “asistentes”. Las primeras son principios de la substancia o, mejor dicho, son la propia substancia y sus modos inherentes. Las últimas son determinaciones de la sustancia que no le pertenecen sino de manera adyacente, aunque, en rigor, con diversos grados de pertenencia, desde la más intrínseca, como la situación, hasta la más extrínseca, como la condición. Se trataba, pues, de averiguar cuál era el status de cada categoría y, en último término, de solucionar el problema de los universales y de determinar la relación entre Dios y las formas. Gilberto sostiene en este punto una sentencia muy próxima al realismo, pero en modo alguno bajo una forma simple. En efecto, Gilberto distingue entre las ideas divinas y las formas que son meras copias o modelos ejemplares de las cosas sensibles. El problema de los universales tiene sentido precisamente, según Gilberto, cuando se refiere a estos modelos, que constituyen la trama inteligible de lo sensible o, mejor dicho, aquello por lo cual la cosa determinada es lo que es, en tanto, desde luego, que puede decirse participando en lo que es. Tal realismo de las esencias explicaría, por consiguiente, lo que cada ser tiene de inteligibilidad, pero también lo que tiene de substancia y, en parte, de esencia. Ahora bien, esto que sucede con lo creado no ocurre con Dios ni con las ideas divinas. Aquí hay una esencia que coincide con su ser y con la causa por la cual es. De aquí que sólo Dios propiamente sea, y que todos los demás entes estén compuestos de ser y, en parte, de algo que no son.
Además de comentarios a los Salmos y a los Opúsculos teológicos de Boecio, Gilberto escribió el comentario De sex principiis donde consta su doctrina filosófica y teológica.

THIERRY DE CHARTRES
(m c. 1152) fomentó el conocimiento de la cultura antigua y en particular de la aritmética, la geometría, la astronomía y la música (el Quadrivium), ciencias cuyo conocimiento consideraba indispensable para la mejor penetración en las cuestiones teológicas (sobre todo las cuestiones relativas a la creación del mundo y a la estructura del universo). Siguiendo a Platón (especialmente el Timeo platónico en el comentario de Calcidio), así como algunas de las definiciones proporcionadas por Boecio, Thierry insistió en la identificación entre la unidad y el ser (esse), así como en el fundamento de toda multiplicidad en la unidad. La relación entre la unidad perfecta, que es Dios, y la multiplicidad está dada por medio de las ideas ejemplares residentes en el seno de la unidad divina. Las criaturas existen, en su multiplicidad, en la medida en que participan en la unidad. Con ello parece haberse establecido una distinción entre Dios y las criaturas, pero a la vez esta distinción está fundada en el ser de estas últimas en la unidad. Por ser Dios “todas las cosas” y por estar todas las cosas en Dios, parece que se sostiene un panteísmo. Pero Thierry trató de evitarlo mediante una dialéctica de lo Uno y de lo múltiple, según la cual el estar lo múltiple fundado en lo Uno no significa ni que lo múltiple sea lo Uno, ni lo Uno lo múltiple. Según Thierry, Dios es forma essendi con respecto a las criaturas, las cuales son y se conservan por participar en tal “forma”, si bien la unidad suprema, que es apex del esse, sea siempre trascendente a la multiplicidad.
Se debe a Thierry de Chartres una obra titulada De sex dierum operibus, de la que se conservan fragmentos. También es autor de una enciclopedia de las artes liberales titulada Heptateuchon.

Los sucesores

GUILLERMO DE CONCHES (1080-1145), discípulo de Bernardo de Chartres, fue maestro de Chartres y uno de los más significativos miembros de la Escuela.
Comentador de Platón y de Boecio, Guillermo desarrolló una concepción del universo a base de la filosofía natural platonizante y de la física corpuscular. En esta última redujo los cuatro elementos a corpúsculos homogéneos que formaban por combinación los distintos cuerpos. En cuanto a la filosofía natural platónica, especialmente la formulada en el Timeo, intentó explicar la creación del mundo por medio de las ideas albergas en el seno del Verbo divino, ideas que Dios tomó como modelo en la formación del universo, al modo de un artesano creador y ordenador. Con ello se hacía posible, según Guillermo de Conches, una armonía entre la doctrina expresada en el Timeo y la doctrina cristiana de la creación, aun cuando para conseguir tal armonía hubiese que subrayar la función ordenadora del Creador, el cual opera según ideas que son al mismo tiempo leyes que expresan la regularidad de los fenómenos naturales.
Guillermo de Conches es autor de una enciclopedia titulada Philosophia mundi, de un diálogo llamado Dragmaticon Philosophiae, de varias glorias al Timeo de Platón y a la Consolación de Boecio, y de una obra de carácter moral titulada generalmente Moralium dogma philosophorum.

BERNARDO SILVESTRE desarrolló ideas afines a las de los seguidores de la llamada Escuela de Chartres, si bien no puede considerarse como ligado formalmente a tal escuela.
Es autor de una obra titulada De mundi universitate sive Megacosmus et Microcosmus, durante un tiempo atribuida a Bernardo de Chartres. Esta obra, redactada en prosa y verso, consta de dos libros, y es de índole alegórica. En el primer libro (Megacosmus), Bernardo presenta a Physis (la Naturaleza) lamentándose de su estado caótico (Hyle). Nous (el Espíritu) acude y forma el mundo a base de los cuatro elementos. En el segundo libro (Microcosmus) se presenta la creación del hombre.
Bernardo Silvestre recibió influencias platónicas a través de Macrobio y Calcidio principalmente. Aunque sus doctrinas parecen panteístas, se ha señalado que su descripción se refiere (y aun en la forma alegórica citada) principalmente al mundo y no a Dios o a la relación entre éste y el mundo. Pero hay cuando menos en la obra en cuestión ciertas expresiones que la emparientan con el emanatismo neoplatónico, como las que se refieren a las formas ejemplares como causas directas de lo real.

JUAN DE SALISBURY es considerado como uno de los principales representantes de la Escuela de Chartes, cuyas tendencias humanistas acentuó considerablemente, en particular según el modelo de Cicerón, que no es un simple modelo literario, sino también filosófico. Lo que él pretende es un saber armónico y razonable sin poner en duda las verdades de la fe. De ahí su idea de la lógica como instrumento del pensar, como un órgano que nos auxilia, pero que no puede revelarnos evidencias reales. De ahí también su intento de conciliar el destino con la Providencia. De ahí su imagen de Dios como principio de lo creado, pero a la vez como cimiento de la justicia. Y de ahí su tendencia a unir la teoría con la práctica y a considerar que el amor a Dios y las buenas obras forman parte integrante e indispensable del verdadero filosofar.
Juan de Salisbury defiende el teocratismo (toda autoridad viene dada de Dios al papa), afirma la existencia de la Ley natural (norma universal a la que todos están obligados) y justifica el tiranicidio (en cuanto tirano del pueblo sea el rey al abusar).
Las obras filosóficas principales de Juan de Salisbury son el Metalogicom (defensa de la lógica frente a los sofistas, a los que denomina “cornificios”), el Policraticus (primera obra medieval de filosofía política, escrita cien años antes de que fuera traducida al latín la Política de Aristóteles) y el Estheticus.

LA ESCUELA DE SAN VÍCTOR

A parte de la Escuela de Chartres, destacó la Escuela de San Víctor, en París, creada por Guillermo de Champeaux. Está relacionada con la mística. La filosofía y la mística, en principio, son distintas, en cuanto que la mística es un discurso intuitivo-irracional, y la filosofía deductivo-racional. Pese a la aparente oposición, son dos vías con un mismo fin. Entre sus figuras más destacadas, sobresalieron Hugo y Ricardo.

OTROS PENSADORES

PEDRO LOMBARDO (c. 1100-1160) es el autor de los Libri quattuor sententiarum (llamados también Summa sententiarum), que ejercieron una enorme influencia y fueron tomados como base de comentarios por los más grandes filósofos escolásticos. La originalidad filosófica y teológica de Pedro Lombardo es escasa (copia con frecuencia la Summa sententiarum atribuida a Hugo de San Victor, utiliza muchas de las clasificaciones encontradas en el De fide orthodoxa de San Juan Damasceno), sin embargo la amplitud y sistematización de sus libros resultan mayores que las ofrecidas en cualesquiera recopilaciones anteriores. Pedro Lombardo incluye en su Summa textos y opiniones de varios autores (entre ellos, San Agustín, San Gregorio el Grande, San Hilario, Boecio, San Juan Damasceno, entre otros). La obra está dividida en cuatro libros. Los tres primeros tratan de las cosas (res) que no son símbolos de otras cosas: el primer libro trata de Dios; el segundo, de las criaturas; el tercero, de las virtudes y la salvación. El cuarto trata de los signos (signa) que simbolizan otras cosas (esto es, los siete sacramentos).

JOAQUÍN DE FIORE (1145-1202) aunaba tendencias a la vez místicas y apocalípticas. Su principal intención, la de preparar la época para los tiempos que se avecinan, tiempos en los cuales ha de predominar la concepción puramente espiritual del Evangelio de Cristo bajo la iluminación especial del Espíritu Santo.
Según Joaquín de Fiore, hay tres grandes épocas en la Humanidad: la época del Padre (etapa de la Ley o Antiguo Testamento, hasta Jesucristo); la del Hijo (etapa de la Redención, desde Jesucristo hasta Joaquín de Fiore); y la del Espíritu Santo (etapa del Espíritu, que empieza en la propia época de Joaquín y que ha de manifestarse ante todo por una reforma y completa espiritualización de las investigaciones eclesiásticas bajo la égida del “Evangelio Eterno”. Sería el equivalente de una especie de Ciudad Eterna (San Agustín) o Paz Perpetua (Kant).
Entre las obras de Joaquín de Fiore, figuran las siguientes la Expositio in Apocalypsim y Concordia Evangeliorum.

2.- FILOSOFÍA MUSULMANA Y JUDÍA

FILOSOFÍA MUSULMANA
Características generales
· Los árabes, tribus poseídas por el deseo de saber y por ello tendentes a la expansión, distinguían tres clases de saber: un saber experimental (medicina y agricultura), un saber teórico (matemáticas y astronomía) y un saber filosófico.
· Entraron en contacto con el tercer saber (filosófico) a medida que se aproximaron al Imperio bizantino. Lo primero que aprendieron a hacer fue teología. La filosofía llegó más tarde, introduciéndose en ella a través del neoplatonismo (explicación desde el Uno a la pluralidad de las cosas).
· El encuentro con la filosofía de Aristóteles fue decisivo. Los abasies pusieron un centro de traducción del sirio al árabe. Entre las obras traducidas destacaba la de Aristóteles, que aparecía como autor científico casi antes que como filósofo. Mas encontraron un pega: era pagano: para él Dios era un teorema matemático, como pieza para explicar el sistema en tanto que motor que mueve todo lo demás como objeto de deseo, haciéndose querer. Para “arreglar” esto, mezclarán los planteamientos de Aristóteles con el neoplatonismo, es decir, le darán al sistema de Aristóteles un origen divino, salvando la filosofía y su religión (Averroes limpiará a Aristóteles de estos residuos neoplatónicos).
· 1) En casi todos los filósofos musulmanes está presente el esquema neoplatónico, que dice así:
- Dios es Uno; es supraesencial.
- Dios se conoce a sí mismo; es la Inteligencia primera.
- Dios no conoce las cosas singulares, sino sus arquetipos.
- La Inteligencia primera piensa a Dios y a sí misma. De ella procede el Alma universal.
- El Alma universal se piensa a sí misma y de ella procede la Naturaleza, de la cual derivan los seres particulares.
· 2) Existen dos mundos: el celeste y el terrestre. El primero contiene los cuerpos celestes, los cuales tienen grados de inteligencia y alma según su perfección / participación del Uno y de la Luz proveniente de la Inteligencia primera (así, la luna es el menos perfecto de los cuerpos celestes).
· 3) Existe un entendimiento agente (del que pasamos de la imagen a la idea -o concepto-) que es universal, y que es la luna, que actúa sobre nosotros, materiales y corruptibles, y que recibimos pasivamente las formas inteligibles. En efecto, esto es consecuencia de una mala interpretación de Aristóteles (lo que implica que somos animales al perder la individualidad).
· 4) Los individuos aspiran a unirse con el entendimiento agente, que hace al hombre inmortal. Este privilegio está reservado a los filósofos y profetas.
· 5) Asimismo, toman de Aristóteles la idea de la materia primera eterna.

En el Oriente islámico

AL-KINDI (796-874) fue el primer gran filósofo árabe. Interpretó y corrigió las traducciones de Aristóteles. Las ideas fundamentales de Alkindi eran de origen aristotélico. Se destacan en particular entre ellas su doctrina, introducida por él pero posteriormente elaborada por Averroes, del entendimiento agente. A ello se agrega una teoría de las categorías, de las que Alkindi enumera cinco: materia, forma, movimiento, lugar y tiempo. Ahora bien, el aristotelismo de Alkindi no era puro: numerosos elementos neoplatónicos estaban mezclados con él.

AL-FÂRÂBÎ (870-950) prosiguió el esquema neoplatónico mezclado con ideas aristotélicas y platónicas. Afirma la trascendencia de Dios y su inteligibilidad: Dios se conoce a sí mismo, y conoce en sí todo lo demás. La metafísica de Alfarabi parte de los conceptos de ser necesario y ser contingente, por un lado, y ser incausado y ser causado, por el otro. La diferencia es que hemos sido esencia antes que existencia (la esencia sólo es separable de la existencia en un caso: Dios). Por tanto, Dios existe necesariamente, pues su esencia es impensable sin su existencia; los demás seres son contingentes, pues reciben la existencia como accidente.

AVICENA (980-1037) es el principal filósofo musulmán en el Oriente islámico. Su actividad se desarrolló en dos planos: el médico (empirista) y el filosófico (comentador de Aristóteles y su Metafísica, obra que releyó unas cuarenta veces hasta entenderla bien). Su obra capital es La Curación. Continuador de la tradición aristotélico-neoplatónica de Alkindi y, sobre todo, de Alfarabi, siguió a este último en su explicación del origen y jerarquía de las inteligencias.

La Metafísica
En su clasificación del saber, la Metafísica es la ciencia divina y primera (ciencia del ser en cuanto ser). Avicena neoplatónica a Aristóteles: si para Aristóteles la metafísica es solamente ciencia primera, para Avicena es ciencia primera y divina. El ser es un concepto -del hombre, de la mesa, etc.- aplicable a las cosas, pero Avicena da un paso más.

Dios
En cuanto a Dios, parte del propio concepto de Dios para demostrar su existencia. A Dios, ser perfectísimo, le conviene la existencia necesariamente (no puede ser concebido sin la existencia como concepto o esencia). Pero a los demás seres les conviene la existencia contingentemente porque son esencias posibles. [Ej.: animales y hombres existen en la realidad, pero la animalidad y la humanidad, en cuanto son esencias -es decir, son posibles-, pueden no tener la existencia]. Evita así el panteísmo: Dios (ser necesario) + el mundo (ser posible).

La Creación
Avicena dice que el mundo existe necesaria y eternamente (no es un acto libre de Dios), en cuanto el mundo posee la existencia necesariamente, pero de hecho, no de derecho. (Maimónides criticará este punto).

Hilemorfismo universal
Avicena aboga por un hilemorfismo universal: el mundo celeste emana de Dios eterna y necesariamente, según grados de luz y perfección. La materia de los cuerpos celestes es incorruptible; la de los cuerpos sensibles es casi un no-ser.

Entendimiento agente
Asimismo hay dos tipos de entendimientos: agente (está pensando) y paciente (preparado para pensar); mas se trata del mismo entendimiento en dos operaciones distintas. Identifica el entendimiento agente con la luna, última esfera animada, eterna y común para todos. Lo califica de “dator formarum”, suministrador de formas: las inteligibles y las de las cosas. A él pertenece la intelección y el proceso de generación y mutación de los cuerpos. (Los escolásticos identificaron esta teoría con la de la iluminación de San Agustín, pero desde fuera).

Espiritualidad e inmortalidad del alma
Avicena afirma que el entendimiento humano es capaz de reflexionar sobre sí. Esto indica que no depende en su actividad del cuerpo. El alma humana es espiritual e inmortal, aunque no sea eterna, porque fue creada. (Estos argumentos los emplearán Tomás de Aquino, Alberto Magno y Buenaventura).

Principio de individuación
Dado el carácter negativo que tiene la materia primera, necesita la acción preparatoria de las esferas celestes para que pueda recibir las formas procedentes del entendimiento agente. Va recibiendo, pues, la corporalidad, la cantidad, etc. Esto anticipa la pluralidad de formas.
La influencia de Avicena será considerable entre los franciscanos, en parte porque fue traducido al latín antes que Aristóteles, mas será sustituido por Averroes.

ALGAZEL (1058-1111) es el máximo representante de la teología islámica ortodoxa. Evolucionó desde el escepticismo absoluto hasta el fideísmo más radical, cayendo en el misticismo. Adversario de los “filósofos”, por los que entendía los que utilizaban las doctrinas de Aristóteles -o de los neoplatónicos- con el fin de racionalizar las creencias religiosas, se opuso a Avicena en su obra La destrucción de los filósofos, donde en veinte cuestiones saca las contradicciones de los filósofos personificados en Avicena, afirmando que la filosofía es una ciencia empírica y Dios está fuera de las cosas empíricas. Los argumentos de la fe no pueden ser demostrados ni refutados. (Averroes criticará los planteamientos de Algazel, acusándole de caer en el absurdo al servirse de la filosofía para defender la fe revelada, replicándole en su Destrucción de la destrucción de los filósofos que si la libertad de Dios es tan absoluta, ¿es libre el hombre?).

En al-Andalus

AVERROES (1126-1198), después de estudiar teología, jurisprudencia, medicina, matemáticas y filosofía, ocupó puestos judiciales, primero en Sevilla y más tarde en Córdoba, y fue nombrado médico del Califa en 1182. Más tarde cayó en desgracia con el califa al-Mansur, y fue desterrado de la corte. Finalmente pasó a Marruecos, donde murió.
Convencido de que el genio de Aristóteles era la culminación final del intelecto humano, Averroes consagró una gran cantidad de energía a la composición de comentarios, que pueden agruparse en tres clases: 1) los comentarios menores o “medios”, en los que Averroes presenta el contenido de la doctrina de Aristóteles, añadiendo sus propias explicaciones y desarrollos, de tal modo que no es siempre fácil distinguir lo que procede de Aristóteles y lo que es propio de Averroes; 2) los comentarios mayores, en los que Averroes presenta primeramente una porción del texto de Aristóteles y añade luego su propio comentario; y 3) los pequeños comentarios -paráfrasis o compendios-, en los que presenta las conclusiones a las que llegó Aristóteles, omitiendo pruebas y referencias históricas, y que estaban destinados a estudiantes incapaces de ir a las fuentes o a los comentarios mayores.
Averroes se propuso eliminar los aspectos neoplatónicos de Aristóteles añadidos por otros comentadores.
1) Teoría de la doble verdad. Averroes tiene un concepto divino de la ciencia, por encima de la religión. Vive la ciencia como su verdadera religión. Esto da lugar a un problema: no todo el mundo alcanza este nivel (verdad del filósofo-verdad del creyente), pero sólo hay una verdad, si bien no es lo mismo conocerla desde la filosofía (mayor perfección) que desde la teología (menor perfección): el primero se basa en demostraciones racionales, el segundo en demostraciones dialécticas. No se trata, pues, de dos verdades, sino de una sola.
2) Interpretación del entendimiento agente. Averroes separa el entendimiento agente del entendimiento paciente, por lo que queda en el individuo una especie de hábito que nos permite conocer. Además de estar separados, son eternos. Estos dos entendimientos lo llevan todo a cabo.
3) Eternidad del mundo. Todos los árabes entendían que la creación era una imperfección de Dios: hacer el mundo implicaba un comienzo, en tanto que Dios había esperado a crearlo. Averroes no cree en la providencia de Dios, al tratarse todo de un proceso eterno y necesario.
4) El tema de la felicidad. ¿Dónde está la fuente de la felicidad? Para Averroes está en el conocimiento. El cultivo de la inteligencia es lo que nos hace ser felices.

AVEMPACE (f. s. XI-1138), nacido en Zaragoza y fallecido en Fez, fue autor de varios tratados de lógica, matemática, astronomía, medicina y filosofía -casi todos ellos perdidos-, siendo sobre todo hoy conocido por su Régimen del solitario, obra en la cual se exponen los diversos grados de conocimiento que va alcanzando el hombre desde el conocimiento de las cosas hasta la substancia separada de toda materia, substancia una y común a los diversos entendimientos posibles. Este ascenso del conocimiento corresponde al ascenso desde la vida instintiva a la vida intelectiva, liberada de toda materia y que es una directa emanación del entendimiento agente. La culminación de este movimiento de ascenso parece ser de carácter místico, pues al llegar a la contemplación de la substancia separada se alcanza al mismo tiempo una especie de identificación con la fuente superior de la cual deriva todo conocimiento, fuente en la cual ya no hay contraposición entre materia y forma o entre ser y pensar.

IBN TUFAYL (1110-1185) se consideraba a sí mismo discípulo de Avempace, cuya noción de la unión del entendimiento humano con Dios fue colocada en el centro de su meditación filosófica. Como en el Régimen del solitario, de Avempace, también en la obra de Ibn Tufayl se trataba de ver hasta qué punto un hombre en completa soledad podría lograr la unión citada. Ibn Tufayl presentó a tal efecto su obra El filósofo autodidacto, una narración cuyo héroe principal, Hayy bn Yaqzan, se encuentra en una isla desierta, pero dotado de gran inteligencia, llega a adquirir por sí solo las principales y más altas verdades sobre el mundo y sobre Dios, hasta desembocar en la unión mística con la divinidad. Se encuentra luego con Asal, que llegó a la isla pura para dedicarse a la vida ascética, y aprende de él el lenguaje humano. En posesión de éste sorprende a su maestro con el conocimiento completo de la verdadera religión y filosofía. Presentado al rey Salaman, de una isla vecina, intenta comunicarle las sublimes verdades descubiertas, pero tanto Hayy bn Yaqzan como Asal llegan a la conclusión de que tales verdades no pueden trasmitirse a quienes viven encadenados por los sentidos; terminan, pues, por retirarse con el fin de seguir viviendo en posesión de la verdad definitiva. La conclusión es que la sola razón, siempre que esté desasida de los sentidos, puede llegar al conocimiento de las verdades supremas.

FILOSOFÍA JUDÍA

El pensamiento judío fue originariamente religioso. Está recogido en la Torá (los cinco libros de la Ley de Moisés), llamada también Sagrada Escritura. FILÓN DE ALEJANDRÍA (25 a. C.-40 d. C.) intentó una conciliación de la teología judía y la filosofía griega, y produjo un sistema en el que se combinaron elementos de la tradición platónica (la teoría de las ideas), el estoicismo (doctrina del Logos) y el pensamiento oriental (seres intermediarios). Fruto de la destrucción el año 70 d. C. del templo de Jerusalén ordenada por Tito fueron la aparición de la Mischná (Ley oral) y el Talmud (Ley escrita).
En el siglo XI surge un movimiento filosófico judío, casi paralelo al musulmán, que interpreta racionalmente la Biblia. Esto dio lugar a un entrenamiento entre karaitas (racionalistas) y rabbanitas (fideístas), que excluían el pensamiento filosófico.
La Cábala, que surgió como reacción al Talmud, es una doctrina recibida, tratándose de un conjunto de interpretaciones secretas que mezclan la Biblia, magia, taumaturgia, ciencia, etc. La Cábala estaba constituida por dos obras, Jezîrah (Libro de la Creación) y Zohar (Libro del Esplendor). Posteriormente se hicieron adiciones y comentarios. La filosofía cabalística manifiesta la influencia del neoplatonismo en su doctrina de la emanación y de los seres intermediarios entre Dios y el mundo.

IBN GABIROL (1020-1070), latinizado Avicebrón, había nacido en Málaga pero fue criado en Zaragoza. Hasta el siglo XIX se pensó que era un filósofo cristiano. Su obra capital es Fons Vitae (Manantial de la Vida). Asimismo, es considerado el más grande poeta judío, figurando entre sus obras poéticas Corona Real (poema en hebreo), Collar de perlas (gramática hebrea en verso) o Selección de perlas (antología de máximas griegas y árabes).
La obra Manantial de la Vida, traducida del árabe al latín por Domingo Gundisalvo y Juan Hispano, de la Escuela de Toledo, forma parte de un sistema filosófico completo que comprendía dos obras más, hoy perdidas. Es un diálogo entre maestro y discípulo en el que se describe a Dios como un manantial de vida. De ese manantial fluyen las cosas en estratos, en tres categorías: divina, celeste y terrestre.
La antropología de Gabirol parte de que el hombre es el centro de la creación, habiendo sido dotado por Dios de conocimiento y voluntad, teniendo un triple deber: conocer el mundo (a través de la ciencia), conocerse a sí mismo (ídem moral) y conocer a Dios (ídem religión). Dios es un ser trascendente, inteligente y libre, y todo procede de Él a través de la voluntad (los escolásticos la interpretaron como voluntad creadora de Dios, oponiéndola al emanatismo / naturalismo de Avicena).
El punto interesante en el sistema de Gabirol es su doctrina de la composición hilemórfica universal en todos los seres inferiores a Dios, que modifica bastante la teoría aristotélica hilemorfista:
a) Materia universal:
- Afirma la existencia de una materia universal, de la cual participan todos los seres, excepto Dios, que es sustancia simple.
- Por tanto, las sustancias espirituales también están compuestas de materia y forma.
- La materia ya no es sinónimo de cuerpo, sino que significa “principio”, de donde todo sale. Es eterna.
b) Pluralidad de formas:- La materia universal puede recibir múltiples determinaciones formales.
- Lo que distingue a una sustancia de otra es la existencia de una o de varias formas unidas.
- Un cuerpo pertenece al reino mineral, al vegetal, al racional, o a varios a la vez.
- En todo ser compuesto se da pluralidad de formas. No hay una forma substancial, como dice Aristóteles.
c) Conflictos de interpretaciones:- Sus tesis fueron criticadas por Tomás de Aquino y los dominicos, pero bien vistas por los franciscanos. Giordano Bruno se sirvió de este concepto para defender el panteísmo.

MAIMÓNIDES (1135-1204) es el autor de la Guía de Perplejos, donde trató de proporcionar a la teología su base racional en la filosofía, lo que para él quería decir la filosofía de Aristóteles, a quien reverenciaba como el mayor ejemplo del poder del entendimiento humano, aparte de los Profetas. Debemos atenernos a lo que nos es dado en la percepción sensible y a lo que puede ser estrictamente demostrado por el intelecto. En su gran obra se refiere a la perplejidad de los judíos ante la Biblia: tomada al pie de la letra, la razón no la acepta, pero la base judía del autor le impide dejar de creer en la fe judía, y he aquí la perplejidad. Maimónides la escribe como una guía para fortalecer a los indecisos en la fe, pero fortaleciéndolos a través de la filosofía, demostrando que lo que parece irracional es racional. Para sus propósitos, sigue de cerca la filosofía de Aristóteles y Avicena. Esta obra es una pequeña summa teológica, es decir una exposición ordenada de temas filosófico-teológicos. Su contenido plantea la relación fe-razón. Su objetivo es fundamentar la teología en la filosofía. ¿Cómo hay que interpretar la Biblia? Maimónides, al interpretarla, descubre que la Biblia expone sus ideas en forma de alegorías para sacar la Idea. Así se resuelven tales alegorías dichas por la Biblia. (Muchos judíos tacharon de ateo a Maimónides en cuanto decían que se había basado en los griegos). El sentido en contradicción de lo que dice la filosofía sólo se resuelve mediante la misma (ej. El origen del mundo y su eternidad: ¿eternidad con comienzo? La creación, pues, no es eterna: de Dios en el tiempo. Aristóteles afirma que el mundo es eterno, se mueve eternamente a través del acto puro -equivalente de Dios-. Avicena, sobre este punto, dice que el mundo es contingente, luego antes de ser creado era posible: fue creado a partir de una materia y una forma eterna. Maimónides confirma que no está claro que Aristóteles ni Avicena dejen claro que el mundo sea eterno. Son afirmaciones, no demostraciones. Concluye, por tanto, que no sabemos si es eterno o no. Y aduce dos razones: salva mejor la libertad de Dios e impide que el mundo sea algo necesario. Por tanto, la creación en el tiempo es más razonable.
En cuanto a la demostración de la existencia de Dios, sigue la metafísica de Avicena.
Respecto al entendimiento agente, es único y separado. Los individuos tenemos un entendimiento activado por el entendimiento agente, que depende de la preparación que tengamos. Distingue tres situaciones: 1) su preparación les permite desenvolverse en la vida; 2) reciben la ciencia teórica, son capaces de enseñar; y 3) los profetas son la categoría suprema: tienen el conocimiento del sabio y sobre el futuro.
Maimónides reconoce la inmortalidad en la medida en que nos unimos al entendimiento agente a través del conocimiento.

3.- EL SIGLO XIII: APOGEO DE LA ESCOLÁSTICA

El siglo XIII está marcado por la vida filosófica de dos Universidades: París y Oxford; por dos órdenes: franciscanos y dominicos; y por un equilibrio entre Fe y Razón.
LA UNIVERSIDAD DE PARÍS; EL “DESCUBRIMIENTO” DE ARISTÓTELES
La Universidad de París fue con mucho el más importante centro de estudios superiores en la cristiandad del siglo XIII. Los principales filósofos y teólogos del siglo XIII estuvieron todos asociados, en algún período, a la Universidad de París, que se formó a partir del cuerpo de profesores y alumnos pertenecientes a la Escuela catedral de Notre-Dame y las otras escuelas de París.
El aristotelismo en la Universidad de París caló hondo. A pesar de las prohibiciones, el influjo de Aristóteles (los primeros en estudiar a Aristóteles fueron los artistas, mas sin buscar connotaciones teológicas) iba a más, incluso entre los teólogos. El aristotelismo terminó por eclipsar la filosofía de Avicena; esto se denomina “averroísmo latino”, es decir el movimiento universitario que se formó a favor de la interpretación que de Aristóteles hace Averroes (recuérdese que la gran aportación de Averroes fue limpiar el pensamiento de Aristóteles de influjos neoplatónicos).
Uno de los principales representantes del averroísmo latino fue SIGER DE BRABANTE (1235-1284), maestro belga de la Facultad de Artes, que junto con Boecio de Dacia se constituyó en el gran impulsor del movimiento averroísta dentro de la Universidad de París. Polemizó contra la interpretación de Tomás de Aquino sobre la relación entre Fe y Filosofía, entendimiento agente común y universal. Las doctrinas de Siger fueron condenadas en 1270, pero solamente después de una segunda condenación (la de 1277) se puso fin a sus enseñanzas. Como consecuencia de esta última condenación, Siger abandonó París y se trasladó a Orvieto, donde falleció asesinado por su propio amanuense.
El averroísmo latino sufrió, pues, varias condenas: en 1210 y 1215, se prohibía enseñar la Física de Aristóteles; en 1231 se autoriza su lectura, pero expurgada; en 1270 el obispo de París condena 13 tesis averroístas; en 1277 se emite una nueva condena, pero con proyección universal, de un largo elenco de tesis averroístas, incluidas 19 tesis de Tomás de Aquino. A raíz de estas condenas, el averroísmo se desplazó de París a las Universidades de Bolonia y Padua, influyendo posteriormente en las ideas políticas y religiosas.

El método escolástico

El lema del método escolástico dice así: “Pensar es un oficio cuyas leyes están minuciosamente fijadas”. Parte de las premisas de que 1) la filosofía es una ciencia apoyada en un lenguaje propio, y de que 2) el saber se basa en la demostración: hay que conocer las leyes de la discusión, de la inferencia, y saber aplicarlas a la realidad, para que no se queden en meras agudezas verbales.
En cuanto a la enseñanza en el aula, ésta se divide en cuatro fases, a saber:
1) La Lectio o lectura del texto por el maestro, lectura que tiene tres niveles: i) el gramatical; ii) la explicación del sentido del texto; y iii) la profundización en el sentido del texto.
2) La Disputatio o discusión permite ir más allá de la primera comprensión del texto señalando nuevos problemas, los cuales son también discutidos.
3) La Determinatio. Al final de la discusión, el maestro aporta su solución.
En cuanto a la Disputatio de ‘quodlibet’, son disputas públicas realizadas dos veces al año.

El método escolástico marcó el pensamiento occidental. Supuso grandes progresos en el orden cognoscitivo, como en el de la lógica y del lenguaje.
LAS ÓRDENES MENDICANTES: DOMINICOS Y FRANCISCANOS
Dominicos

SAN ALBERTO MAGNO (1206-1280), llamado el doctor universalis, ingresó en la Orden de los Dominicos hacia 1223. La invasión del aristotelismo, que había ya alcanzado gran predicamento en la obra de San Buenaventura, culmina en San Alberto Magno, pero tal invasión es al mismo tiempo contenida por la necesidad de encuadrarla en el marco de la “ortodoxia”. La obra de Alberto Magno es así al mismo tiempo una aristotelización de la filosofía y de la teología, y una discriminación de Aristóteles y de sus comentaristas árabes y judíos con vistas a rechazar aquello que sea incompatible con las verdades de la fe. La crítica del averroísmo y especialmente de las tesis de la eternidad del mundo y de la unidad del entendimiento agente, que habían llegado envueltas en la doctrina aristotélica, son una de las manifestaciones de esta necesidad doble, que no significa, por otro lado, la subordinación de la filosofía a la teología, sino la precisa delimitación de ambos dominios. Para Alberto, como para Santo Tomás, a diferencia de las direcciones platónico-agustinianas, la razón debe comenzar por limitarse, pero esta limitación no es negación de la razón, sino justamente aquello que permitirá prestar una confianza completa en lo que la razón establezca. La limitación del poder racional es simultáneamente una reafirmación de su poder dentro de sus límites. Allí donde la razón carece de poder demostrativo, tiene la fe la última palabra, pero dentro de la esfera de la filosofía estricta la razón es determinante y constituye el criterio supremo.

Franciscanos

ALEJANDRO DE HALES (1185-1245), llamado el doctor irrefragabilis, ingresó en la orden de los Franciscanos en 1236. fue uno de los primeros que tuvo a su disposición casi todos los escritos de Aristóteles. Defiende las tesis franciscanas de la contingencia y la temporalidad del mundo, la substancialidad del alma humana, la Teoría de la Iluminación frente a la Teoría de la Abstracción, el sentido de lo concreto y lo individual, y admite en Dios la prioridad de la voluntad sobre el entendimiento.

SAN BUENAVENTURA (1221-1274), llamado el doctor seraphicus, ingresó en la orden de los Franciscanos en 1238. Fue principalmente un teólogo cuya principal intención era mostrar el camino que conduce del alma a Dios.

Filosofía-Teología
Siguiendo a San Agustín, no separa filosofía de teología: para llegar a la verdad sobrenatural y a la verdad natural, el hombre necesita de ayuda divina.

Metafísica
El ser irradia de Dios.

Ejemplarismo
Dios crea las cosas según los modelos eternos de su mente, por eso las cosas guardan semejanza con Dios. La idea divina “expresa” el ser de las cosas creadas.

El universo
La bondad divina es la razón última de la creación. Las cosas del mundo son testigos de la bondad de las perfecciones de Dios. El universo aparece así como lenguaje de la manifestación de Dios.

Hilemorfismo
Funda la distinción entre Dios y las cosas: ser posible / ser actual; esencia / existencia. Todos los seres, salvo Dios, están hechos de materia y forma. Todas las formas posibles están en la materia.

El hombre
Es el centro del universo, lo que no le autoriza a dominar caprichosamente la naturaleza. Hombre y naturaleza se armonizan en uno.

Retorno a Dios
En su obra capital, Itinerario de la mente (alma) a Dios, establece dos procesos silogísticos: del movimiento -pruebas aristotélicas- y de la propia alma -pruebas agustinianas-.

El amor
El amor como puerta del conocimiento. Para conocer una cosa, primero hay que amarla: cuanto más conoces, más amas. El conocimiento perfecto brota del amor. (Sócrates: “Hacemos el bien conociéndolo. El mal es efecto de la ignorancia”; San Agustín: “Se conoce la verdad amándola”).

La Universidad de Oxford tiene en Roberto Grosseteste y Roger Bacon dos de sus nombres fundamentales.

ROBERTO GROSSETESTE (1175-1253) no era franciscano, pero enseñó en un colegio de franciscanos por afinidad intelectual con ellos. Se confesaba admirador de Aristóteles, si bien se aparta de él en física, metafísica y teología. Muy dotado para las ciencias naturales, las artes y los idiomas, tradujo al latín la Ética a Nicómaco. Imprimió a esta universidad la impronta empirista.
En cuanto a la ciencia experimental, aplica a la física la teoría metafísica de la luz. La luz es la primera forma de la materia. Grosseteste se adelanta así a la óptica al partir de la física que estudia las acciones recíprocas entre la luz y los cuerpos materiales. Supera a Aristóteles mediante la consideración de Dios como luz pura, eterna, que se expande.

ROGER BACON (1214-1294), franciscano y discípulo y continuador del anterior, practicó la ciencia experimental oponiendo lo concreto frente a lo abstracto y universal por medio de la observación de la naturaleza. Sustituyó la contemplación por la experimentación, asumiendo que la experiencia es la ciencia de la certeza.
En su filosofía moral sustituye el primado de la Metafísica por el de la filosofía moral, reina de todas las ciencias en tanto que puede traer todas las reformas.

En los siglos XVI y XVII, Galileo Galilei y Francis Bacon serán los insignes continuadores de estas dos figuras.

RAIMUNDO LULIO (1232-1316) practicó un escolasticismo popular. Su obra principal, Ars Magna (Ciencia general de todo saber) expone los principios universales de todas las ciencias: teología, filosofía, ética, matemáticas, etc. Ha tenido cierto interés para las cultivadores de la lógica moderna. En ella, Lulio diseñó el Árbol de la Ciencia, un tronco con muchas ramas unidas. Afirma que la Verdad es Una y Única (Unidad = Armonía).

4.- SANTO TOMÁS DE AQUINO

SU ARISTOTELISMO

Santo Tomás (1225-1274) realiza la adaptación de la filosofía griega de Aristóteles al pensamiento cristiano de la Escolástica. El fondo general de su pensamiento es, pues, el de la dogmática cristiana, los Padres de la Iglesia, la tradición medieval anterior y, sobre todo, Aristóteles.
Tomás trabajó largamente los escritos peripatéticos, en especial en las traducciones directas de Guillermo de Moerbeke; y en lugar de las largas y difusas paráfrasis de Alberto Magno, imprecisas y llenas de dificultades sin resolver, Santo Tomás hace comentarios en que sigue de cerca el texto de Aristóteles e intenta aclararlo plenamente. Hay una afinidad estrecha, indudablemente, entre la mente de Santo Tomás y la de Aristóteles: esto hace que en muchos puntos la exposición de las doctrinas tomistas equivalga a la de las aristotélicas; así ocurre con la lógica, con las líneas generales de su física y su metafísica, con el esquema de su psicología y de su ética; pero no puede olvidarse que las mismas ideas aristotélicas se utilizan con fines bien distintos, a dieciséis siglos de distancia y, ante todo, con el cristianismo entre uno y otro; además, Santo Tomás tenía demasiada genialidad filosófica para plegarse simplemente al aristotelismo, y el sentido general de su sistema difiere hondamente de él.
El gran problema de Aristóteles fue el de los modos del ser, para resolver la cuestión que arrastraba angustiosamente la filosofía griega desde Parménides, y sobre todo la elaboración de su teoría de la sustancia, en estrecha conexión con el ente en cuanto tal y con Dios, entendido como motor inmóvil. Es decir, la constitución de la metafísica, de la “ciencia buscada”, y la ordenación entera del problema del saber; además, la reivindicación de la física, puesta en cuestión por el eleatismo, con su doctrina de la unidad e inmovilidad del ente. Los problemas que mueven a Santo Tomás son muy distintos. Ante todo, la demostración de la existencia de Dios y la explicitación de su esencia, en la medida en que es posible; la interpretación racional de los dogmas o el aislamiento de su núcleo misterioso, supranacional, pero no antirracional: así, la Trinidad, la creación del mundo, la eucaristía; por otra parte, la doctrina del alma humana, espiritual e inmortal; la ética, orientada hacia la vida sobrenatural; el problema de los universales; y así otros muchos.
Se trata, pues, de dos cosas bien distintas; y la expresión, tan usada, filosofía aristotélico-escolástica o aristotélico-tomista, es equívoca. No tiene sentido más que si se aplica a estos sistemas medievales que estudiamos, y significa la incorporación del aristotelismo a la escolástica; pero no puede entenderse como designación de una filosofía que comprendiese la de Aristóteles y la de Santo Tomás. Por eso, en rigor, las dos demostraciones indicadas más arriba no son equivalentes, y la segunda no es justa: no hay una filosofía aristotélico-tomista, sino tomista a secas, y el tomismo es aristotélico-escolástico en el sentido indicado.
LA SUMMA THEOLOGICA
Santo Tomás es el más ilustre autor de Sumas. Entre las suyas, destacan la Summa contra gentiles y, sobre todo, la Summa theologica. Esta última es una exposición sistemática de la teología destinada al uso de los estudiantes, a diferencia de las cuestiones disputadas, que eran preparadas para los maestros. Pero la amplitud de esta obra permite considerarla como algo más que como un texto de estudio: se trata de una exposición completa según un plan sistemático. Según M.-D. Chenu, este plan está dominado por el tema platónico de la emanación y del retorno. Así se ve en la distribución de las partes. La primera trata de la emanación, Dios principio; la segunda, del retorno, Dios fin; la tercera, de las condiciones cristianas de tal retorno, es decir, de la encarnación.

METAFÍSICA: EL ACTO DE SER

El ser es el concepto más universal de todos, según Santo Tomás, que recoge la enseñanza aristotélica. Pero esta universalidad no es la del género, como ya había mostrado Aristóteles, frente a la opinión platónica; el ente es uno de los trascendentales, que están presentes en todas las cosas, sin confundirse con ninguna; estos trascendentales son ens, res, aliquid, unum et bonum. Y, como formas particulares del bonum, referido al entendimiento y al apetito, tenemos el verum y el pulchrum, la verdad y la belleza.
Los dos sentidos capitales de la palabra ser son la esencia y la existencia; la Escolástica había discutido largamente la diferencia entre ambas; Santo Tomás afirma la distinción real entre la esencia y la existencia en las criaturas, que son entes contingentes; en cambio, en Dios no hay esa distinción: de la esencia de Dios se sigue necesariamente su existencia; esto es lo que se llama aseidad.
Santo Tomás demuestra la existencia de Dios de cinco maneras, que son las famosas Cinco vías:
1) Por el movimiento: existe el movimiento; todo lo que se mueve es movido por otro motor; si este motor se mueve, necesitará a su vez otro, y así hasta el infinito; esto es imposible, porque no habría ningún motor si no hay uno primero, y éste es Dios.
2) Por la causa eficiente: hay una serie de causas eficientes; tiene que haber una primera causa, porque si no, no habría ningún efecto, y esa causa prima es Dios.
3) Por lo posible y lo necesario: la generación y la corrupción muestran que hay entes que pueden ser o no ser; estos entes, alguna vez no han sido, y habría habido un tiempo en que no hubiera nada, y nada hubiera llegado a ser; tiene que haber un ente necesario por sí mismo, y se llama Dios.
4) Por los grados de la perfección: hay diversos grados de todas las perfecciones, que se aproximan más o menos a las perfecciones absolutas, y por eso son grados de ellas; hay, pues, un ente que es sumamente perfecto, y es el ente sumo; este ente es causa de toda perfección y de todo ser, y se llama Dios.
5) Por el gobierno del mundo: los entes inteligentes tienden a un fin y un orden, no por un azar, sino por la inteligencia que los dirige; hay un ente inteligente que ordena la naturaleza y la impulsa a su fin, y ese ente es Dios.
El mundo está creado por Dios. La creación es la posición del mundo en la existencia, por un acto libre y voluntario de Dios; la revelación añade que en el tiempo, aunque esto es, según Tomás, indemostrable racionalmente. Dios es causa del mundo en un doble sentido: es causa eficiente y además causa ejemplar; por otra parte, es causa final, pues todos los fines se enderezan a Dios.
Respecto a los universales, la doctrina de Santo Tomás es el realismo moderado: los universales tienen realidad, pero no existen como tales universales, sino en forma abstracta; la especie sólo se da individualizada, y el principio de individuación es la materia signata. De aquí la teoría de la especificidad y no individualidad de los ángeles, por ser éstos inmateriales.

GNOSEOLOGÍA

La doctrina tomista acerca del alma tiene profundas raíces aristotélicas, y difiere de la tradición platónico-agustiniana. El alma es la forma sustancial del cuerpo humano; lo que hace, pues, que el cuerpo humano lo sea, es el alma. Hay tantas formas sustanciales, tantas almas, como cuerpos humanos; Santo Tomás niega, por tanto, todo monopsiquismo. También niega que el cuerpo y el alma sean dos sustancias, la segunda de las cuales daría al cuerpo la vida, pero no la corporeidad; la unión del cuerpo y del alma es una unión sustancial, inmediata, sin intervención de otra forma; el alma es la única forma sustancial del hombre. Pero el alma humana, a diferencia de las animales, es una forma subsistente, porque realiza una función, el pensamiento, en que el cuerpo no tiene parte. El alma humana es inmaterial, espiritual e inmortal.

ÉTICA

La ética tomista está fundada en el marco de la moral aristotélica, pero teniendo en cuenta el punto de partida cristiano. La moral es motus rationalis creaturae ad Deum, un movimiento de la criatura racional hacia Dios. Este movimiento tiene como fin la bienaventuranza, que consiste en la visión inmediata de Dios. Por tanto, el fin último del hombre es Dios, y se lo alcanza por el conocimiento, por la contemplación; la ética de Santo Tomás tiene un claro matiz intelectualista.

POLÍTICA

La filosofía del Estado de Tomás está supedita a la Política de Aristóteles. El hombre es por su naturaleza animal sociale o politicum, y la sociedad es para el individuo, y no al revés. El poder deriva de Dios. Tomás estudia los posibles tipos de gobierno, y considera el mejor la monarquía moderada por un amplia participación del pueblo, y el peor la tiranía. En todo caso, la potestad superior es la de la Iglesia.

5.- JUAN DUNS ESCOTO

Juan Duns Escoto (1265-1308), el doctor sutil (así llamado por la agudeza de su penetrante pensamiento), vivió a caballo de dos siglos y dos tendencias: el XIII con la metafísica, y el XIV con la desintegración de la Escolástica.
Inglés franciscano, estudió y enseñó en Oxford. De allí pasó en 1304 a París, donde tuvo al franciscano español Gonzalo de Balboa de maestro, a quien Escoto sustituyó en la cátedra. Su relación con España no acaba aquí: su amanuense fue Antonio Andrés, franciscano de Tauste. En París, Escoto fue en dos ocasiones expulsado de la Universidad, si bien por motivos políticos. Escoto plantea las cuestiones filosóficas de modo original y profundo. Es un autor difícil por sus finuras intelectuales. No dejó un sistema acabado de pensamiento; plantea cuestiones que los discípulos han ido desarrollando.
La crítica de Escoto a la filosofía de su tiempo es un análisis de las posibilidades del hombre de conocer a Dios: ¿es posible la demostración de Dios? ¿A partir de la experiencia o de la deducción intelectual?

Fe y razón
En época de Escoto, Aristóteles encarnaba la filosofía, pero en el fondo la suya es una física: habla del ser de las cosas al explicar el mundo física. Esta filosofía, dice Escoto, no es aplicable a Dios, que es espiritual. Escoto, desde la Biblia, observa que Aristóteles no tiene razón: el mundo, al ser creado, es contingentemente necesario porque no ha existido siempre. El mundo tiene un principio. La conclusión de Escoto es que Filosofía y Teología son incompatibles, no se pueden armonizar en tanto que dos saberes distintos.
Escoto dice que ese abismo lo podemos solucionar por medio de una metafísica -no la de Aristóteles (el concepto de Aristóteles no incluye a Dios), otra distinta- que permita plantear un concepto de ser que englobe tanto a las cosas como a Dios. Éste es el ser unívoco (que se adquiere por intuición, frente al analógico de Aristóteles, donde todas las cosas son diferentes si bien guardan relación entre sí). A Escoto no le convence que esté relacionado lo físico con lo metafísico: se remonta así al plano de la dialéctica. El ser unívoco es encontrado.
Escoto propone hasta un 5º nivel de abstracción, esto es dos más que Aristóteles. Si el tercero era el ser en cuanto ser, Escoto añade un 4º grado
[-Ser-->Nada]y un 5º grado[-(-Ser)-->Ser]:un ser absolutamente vacío en el que cabe toda clase de ser, incluido Dios].
Todos seres coinciden en ser la No-Nada. A través de este concepto encuentra Escoto la posibilidad de hablar de Dios.
Así:
· Escoto, cuando habla del ser como objeto de conocimiento, se refiere al ser unívoco, no al que proponen Aristóteles y Santo Tomás.
· Este concepto permite al conocimiento remontarse al orden de lo absolutamente necesario.
· Lo absolutamente necesario es el orden de lo posible, es decir lo que no repugna a la inteligencia es posible.
· La primera división que establece la mente es: SER INFINITO (lo que no repugna a la inteligencia al ser posible, en tanto irreal) - SER FINITO.
· Los atributos del infinito son un poder infinito y una voluntad infinita. Lo que antes fue posible, luego es necesario. A través de la cadena de posibles, llegamos al Absoluto Necesario.

Voluntarismo
Escoto, a diferencia de Santo Tomás, es voluntarista. Este último, al hablar de la creación, responde que Dios, en su inteligencia, ya tenía los modelos (Dios actúa de acuerdo con su inteligencia), mas Escoto ve la inteligencia como una limitación. Por tanto, acude a la VOLUNTAD: es mejor pensar a Dios como voluntad: Dios crea así como quiere, cuando quiere y cuanto quiere. Se resalta así la voluntad de Dios.

Individualismo
¿Qué es lo que nos constituye como individuos? El nombre nos individualiza, pero ¿qué es lo que hace que seamos tal persona? Para los griegos, lo importante era ser hombre:
Esencia = Materia (Cuantificada) + Forma (Alma / Inteligencia)
Escoto rompe con este esquema de Aristóteles. Para él la individualidad es formalidad. La esencia humana está formada por 6 formalidades o grados metafísicos:
1) Ser Sustancia
2) Ser Cuerpo
3) Ser Seres animados
4) Ser Animales
5) Ser Hombres
6) Ser Individuo (la más perfecta, la que indica lo concreto)

6.- EL SIGLO XIV: DECLIVE DE LA ESCOLÁSTICA

El siglo XIV es el último siglo de la Baja Edad Media, preludio del Renacimiento, lo que afecta a tres áreas: la filosofía (crisis de la metafísica), la ciencia (nacimiento de la ciencia moderna) y la política (separación total de poderes: político-religioso; emperador-papa; razón-fe).
El nominalismo es la doctrina medieval que afirmaba que las ideas generales son palabras sin correspondencia con ninguna realidad extramental. El nominalismo se opone al realismo platónico, según el cual las ideas poseen existencia y realidad propias, independientemente del pensamiento que las piensa. El desarrollo de esta teoría tuvo lugar especialmente en la Edad Media con Roscelino (s. XI), quien tuvo la audacia de aplicarla a la teología y oponerse, por tanto, a la trinidad real, cuya existencia hubiese conducido a un triteísmo. El nominalismo fue retomado por Guillermo de Ockham en el siglo XIV, quien criticó el realismo de las ideas generales o universales.

FILOSOFÍA POLÍTICA: DANTE ALIGHIERI Y MARSILIO DE PADUA

Dante Alighieri (1265-1321), florentino, autor de la Divina Comedia (uno de las tres grandes obras de la Edad Media junto a la Summa de Santo Tomás y la catedral gótica), diálogo con personajes históricos, es un viaje fantástico a través del más allá, donde guiados por Virgilio, visitamos el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, donde se encuentra Beatrice (la felicidad).
En su De monarquia expone la idea de cómo conseguir la paz universal. Propone un poder universal, encarnado por el emperador, que no es el papa. Donde se perfila la lucha de los dos poderes -en el contexto político, gualfos versus gibelinos (del papa, del emperador); Dante fluctuará de un bando a otro, mas terminará poniéndose de parte del segundo.

Marsilio de Padua (1275-1843), médico dado a la filosofía, llegó a ser rector de la Universidad de París, donde impartió la filosofía de Aristóteles. En su Defensor pacis critica al papa. Las tesis de esta obra son las siguientes:
1) El poder temporal del papa contradice el mensaje evangélico.
2) La plenitudo potestatis encarnada por el papa (poder político y religioso) es falsa, no entra en la esencia del papa, sino que viene de época de Constantino.
3) Aboga por el conciliarismo. Ataca la esencia de la iglesia, que es jerárquica. Para deslegitimar al papa, la potestad la tiene el Concilio (la reunión de obispos) y no el papa, que los convoca.
4) Desarrolla el laicismo. Las dos sociedades (Estado-Iglesia) eran sociedades perfectas, y lógicamente estas sociedades tienen que tener jurisdicción propia, así como coacciones -la esencia de la ley-. Por tanto, esto sólo lo puede hacer el Estado, en tanto que la Iglesia no puede castigar. Así, la única ley válida es la del Estado, a la que todo el mundo esta sujeto. Pero, ¿y si la ley no es justa? En ese caso, habrá momentos en que uno tendrá que defenderse de la ley.

7.- GUILLERMO DE OCKHAM

Guillermo de Ockham (1290-1349), agustino conocido como el Venerabilis inceptor, ya que comenzó los trámites del doctorado y no lo acabó, inició una época nueva. Enseñó en Oxford y escribió algunas ideas que fueron llevadas con queja al papa, en Avignon. Allí se presentó Ockham, pero al llegar chocó con que estaban viviendo los franciscanos -orden basada en la pobreza absoluta, pero que poco a poco fueron acumulando riquezas, por lo que querían volver a la pobreza anterior: “Jesucristo no era dueño ni de su túnica”-, que se habían mezclado con el papa, por cuya inmenso poder le exigían que no tuviera riquezas. Luis de Baviera aceptó esta propuesta. Al chocar con el papa, a los franciscanos se les unió Ockham. En consecuencia, tuvieron que abandonar Avignon para refugiarse en la corte de Luis de Baviera. Allí Ockham continuó sus ideas, siguiendo a Marsilio de Padua. Murió en Munich.
La filosofía de Ockham hereda de Escoto el sentido crítico: crítica las grandes síntesis metafísicas anteriores -“criticar” para el significa “simplificar”-. Ockham se pregunta si tales formalidades racionales ¿responden a la realidad? No, es su respuesta. “No hay que multiplicar los entes sin necesidad”. Así no explicamos la realidades. Su filosofía presenta una lógica y una teoría del conocimiento.

Lógica
Desde Aristóteles, la lógica se fundaba en la creencia de los conceptos universales, relacionándose conceptos. Pero, cuando se dejó de creer en estos conceptos, la lógica cambia radicalmente: comienza a llamarse lógica terminista. Lo que llamamos un concepto universal es ahora un término, ej. Hombre (designando a un conjunto de individuos, mas no existe el Hombre como tal; aquí se halla el fundamento de la lógica moderna).

Teoría del conocimiento
Ockham es realista-intuicionista: nuestro entendimiento conoce directamente las cosas singulares. Frente a Aristóteles, lo singular lo entendemos a través de lo universal. Como consecuencia de esto, si conocemos directamente lo singular, ¿de qué sirve la metafísica? El conocimiento se basa en la experiencia y acaba en ella, por tanto NO hay metafísica. (La Navaja de Ockham: no hay que multiplicar los entes sin necesidad -Principio de Economía-; este empirismo es bueno para la ciencia, pero fatal para la filosofía).
Las consecuencias del pensamiento de Ockham son las siguientes:
· En la Fe, establece la separación radical entre Razón y Revelación.
· En Ética sigue a Escoto: al despreciar la razón, supervalora la voluntad.
· En Política sigue a Marsilio de Padua al pie de la letra: la ruptura Fe-Razón la extiende a Iglesia-Estado. En su Breviloquio (Tratado breve sobre el gobierno tiránico) argumenta las siguientes tres tesis: 1) defiende la libertad de crítica y discusión sobre el poder del papa; 2) defiende que la plenitud de potestad del papa es falsa; y 3) el poder viene de Dios (al pueblo), por tanto quien ostenta el poder es el pueblo, lo que anticipa el concepto de soberanía popular.


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Notas y apuntes tomados de las lecciones del profesor Jorge Manuel Ayala en el año de su jubilación como titular de la asignatura de Historia de la Filosofía Medieval II. Universidad de Zaragoza. Año 2008.

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