14 de marzo de 2010

Colección de artículos biográficos: Música - Nos. - - [Artículos restantes]

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ARCHIVO COMPLETO
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Franco Alfano
(Italia, 1876-1954)
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Compositor italiano. Formado primero en Nápoles, y alumno luego de Salomon Jadassohn en Leipzig, tras una estancia en Berlín y París, en 1916 sería nombrado profesor de composición del Conservatorio de Bolonia, del que más tarde llegaría a ser director. Alfano es uno de los representantes crepusculares del verismo; sigue la estela de Puccini y Leoncavallo, aunque su personalidad no es tan acusada. Afrontó la responsabilidad de terminar la inacabada última ópera de Giacomo Puccini, ‘Turandot’, fracasando estrepitosamente en el empeño. Su trabajo como operista, en cualquier caso, no deja de ser importante, siendo el autor de una docena de óperas, entre las que destacan ‘Resurrezione’ (1904), sobre la novela homónima de Tolstoi; ‘L’ Ombra di Giovanni’ (1914), que pasaría a titularse en su segunda versión ‘Don Giovanni de Manara’; y ‘La Leggenda di Sakuntala’ (1921). Entre su música de cámara, destacan dos obras de la regularidad clásica de la Sonata para violonchelo y piano (1925) y el Concierto para violín, violonchelo y piano (1932), que, más que un triple concierto sin orquesta, es un trío en el que los instrumentos no se han despojado de un carácter abiertamente concertante. Apenas difundida, su música orquestal incluye dos sinfonías, una sinfonía breve y ballets.
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Fermín María Álvarez
(España, 1833 - 1898)
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Compositor español, nacido en Zaragoza. Vivió durante algún tiempo en Cuba, y a su regreso a España triunfó como compositor de canciones de salón. Entre sus obras figuran una ‘Obertura Capricho’, la ópera ‘Margarita’, amén de abundantes canciones, por cuya insignificancia gozó de gran celebridad en vida; la más conocida de todas ellas fue ‘La partida’. En cualquier caso, no sobrevive ni una sola nota de su música.
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Fikret Amirov
(Azerbaiyán, 1922-1984)
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Compositor azerbaiyano del periodo soviético, considerado el creador del Mugam sinfónico. Hijo de un cantante de mugam, Amirov comenzó a componer a temprana edad piezas para piano antes de iniciar estudios superiores en el Conservatorio Estatal de Azerbaiyán. Tras el paréntesis supuesto por la II Guerra Mundial, en la que intervino resultando herido, reiniciaría sus estudios, fijando su atención en el mugam. En efecto, la música de Amirov, bien arraigada al folclore de su tierra, toma del Mugam azerbaiyano sus motivos, sometiéndolos a un proceso de reescritura occidental, si bien el influjo de la estética del realismo socialista es patente en su música, hasta el punto de que, fuera de los motivos que recoge, su factura técnica en poco difiere de la de un seguidor aplicado de Khachaturian o Glière; prueba de ello es que en 1949 -y como recompensa por sus dos primeros mugams para orquesta sinfónica- se hizo acreedor del por lo demás muy oficial Premio Stalin. Las obras más difundidas de Amirov son sus páginas orquestales, especialmente sus mugams: ‘Shur’ (1948), ‘Kyurdi Ovshari’ (1948), ‘Capricho de Azerbaiyán’ (1961), ‘Gyulistan Bayati Shiraz’ (1971). Diestramente orquestadas, coloristas en la línea eslava devenida habitual, resultan musicalmente un tanto planas, al remedar fórmulas recurrentes entre los compositores favoritos del régimen soviético. Esta limitación, sumada a su mediocridad como arquitecto -sus construcciones apenas van más allá de la acumulación funcional, más o menos lograda, de temas tratados externamente-, hacen de Amirov antes un mero ilustrador con ciertas facultades que un creador auténtico, pese al encanto del que en ocasiones hace gala su música, en especial en ‘Shur’, acaso su mejor y más genuino trabajo. Escribió además dos ballets y una ópera, ‘Sevil’ (1953), amén de un par de oscuras incursiones en la música cinematográfica. Falleció en Bakú el 20 de febrero de 1984.
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Kurt Atterberg
(Suecia, 1887 - 1974)
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Compositor sueco. Nacido en Gotemburgo, realizó sus estudios en el Conservatorio de Estocolmo, culminándolos en 1911. Desempeñó diversos cargos oficiales, entre ellos y desde 1916, la dirección de la orquesta del Teatro Real, así como el secretariado permanente de la Academia Real de Música desde 1940. Escribió música de cámara (obras para piano, cuartetos, un quinteto), vocal (cantatas, una Misa de Réquiem) y teatral (óperas -‘Fanal’ (1934); ‘Aladdin’ (1941)-, ballets, música para la escena), pero lo más importante de su producción se halla en su ciclo de nueve sinfonías, escritas en un estilo neorromántico dotado de personalidad propia, aunque algunas voces le achaquen cierta influencia de Sibelius; de este ciclo sinfónico, que abarca casi medio siglo (1911-1957), destacan las sinfonías No. 2 (1913), No. 4 ‘Pequeña Sinfonía’ (1918), No. 5 ‘Sinfonía Fúnebre’ (1922), No. 6 (1928) -la más difundida del ciclo-, No. 7 ‘Sinfonía Romántica’ (1943) y No. 9 (1957), tal vez su página más ambiciosa, equivalente espiritual de la Novena Sinfonía de Beethoven, en su determinación de incluir a la orquesta el refuerzo de solistas y coro. En el terreo orquestal es igualmente destacable su Concierto para violín, Op. 7, de un virtuosismo rapsódico muy logrado, y la Suite No. 4 ‘Turandot’, amén de algunas páginas menos difundidas como ‘Värmlands Rhapsody’, Op. 36, o una temprana Obertura de concierto, Op. 4. Atterberg falleció en Estocolmo a los 86 años de edad, pasando a la posteridad como el mayor sinfonista del siglo XX producido por Suecia junto a Hugo Alfvén.
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Louis Aubert
(Francia, 1877 - 1968)
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Compositor y pianista francés. Alumno de Gabriel Fauré en el Conservatorio, Aubert fue uno de los más aventajados epígonos de Claude Debussy, obteniendo sus mayores logros en sus composiciones orquestales: ‘Suite breve’ (1900), ‘Habanera’ (1918), ‘Dryade’ (1924), ‘Capricho para violín y orquesta’ (1925) o ‘Le Tombeau de Chateaubriand’ (1948), entre las más conocidas. Escribió asimismo una ópera, ‘La Forêt bleue’ (1913), y tres ballets, entre los que destaca ‘Cinéma’ (1953). Cantante en sus comienzos, dejó asimismo una obra en el terreno de la música vocal que se cuenta entre las más relevantes producidas por la música francesa de la primera mitad del siglo XX: ‘Poèmes arabes’ (1907), ‘Crépuscules d´automne’ (1910), ‘Chants hébraïques’ (1925), ‘Les Saisons’ (1937), ‘Chansons françaises’ (1943), etc. Al margen de su actividad como compositor, Aubert fue un reputado periodista, escribiendo para diversas publicaciones artículos muy sustanciosos. Falleció en París a los 90 años de edad.

·Heinrich Bach
(Alemania, 1615-1692)

Compositor y organista alemán, uno de los más reputados miembros de la familia Bach durante el siglo XVII. Nació en Wechmar el 16 de septiembre de 1615 y, de acuerdo con la tradición familiar, recibió su formación musical de manos de alguno de sus miembros, concretamente de su hermano Johann. Los escasos datos biográficos de que disponemos permiten compendiar la vida de Heinrich en unas pocas líneas: fue miembro de la compañía musical municipal de Erfurt; desde 1641 hasta su fallecimiento desempeñó el cargo de organista de la Liebfrauenkirche, de la Oberkirche, en Arnstadt, ciudad que daría nombre a la dinastía por él iniciada. Lo que ha llegado hasta nosotros de su producción como compositor es mínimo, aunque significativo: el opúsculo más notable es la cantata ‘Ich danke dir, Gott’; mas entre medias, algunas de sus páginas han permanecido en el ambiguo territorio de las obras atribuidas, frente a trabajos perdidos, tales como corales, motetes, conciertos. Tres de los más insignes músicos de la familia Bach fueron fruto de su matrimonio con Eva Hoffmann: Johann Christoph Bach (1642-1703), Johann Michael Bach (1648-1694) y Johann Günther Bach (1653-1683). Falleció en Arnstadt a los 76 años de edad.

·Johann Christoph Bach
(Alemania, 1642-1703)

Organista y compositor barroco alemán, la figura más relevante de la familia Bach antes del advenimiento de su sobrino Johann Sebastian. Hijo primogénito de Heinrich Bach, nació en Arnstadt. Organista excepcional, gozó de cierta nombradía en Eisenach desde 1665, donde también fue músico de cámara de la corte en sus últimos años. Como compositor, su limitado catálogo incluye cantatas, lamentos, motetes, arias, pero sobre todo sus obras corales para órgano, en las que se condensa lo mejor de su arte. Largo tiempo atribuido a su padre, el lamento ‘Ach, dass ich Wassers gnug hätte’ es otro de sus timbres de gloria.

·Johann Christoph Friedrich Bach
(Alemania, 1732-1795)

Compositor alemán, noveno hijo de Johann Sebastian Bach y de Anna Magdalena Wilcken, conocido como “el Bach de Bückeburg”. Se formó musicalmente junto a su padre y, desde los dieciocho años de edad hasta su fallecimiento, estuvo al servicio del conde de Schaumburg-Lippe. Esta limitación acaso provinciana no le impediría colaborar en algunos empeños comunes -oratorios, óperas- con el gran filósofo alemán de la cultura, Johann Gottfried Herder. Músico excepcionalmente dotado, de los cuatro hijos compositores del gran Bach, Johann Christoph Friedrich es, significativamente, el menos valorado, lo que no dejará de resultar algo peregrino dada la notable inspiración de que hace gala en sus mejores páginas, destacando sobre todo en las obras orquestales. Comparado a menudo con Mozart por su equilibrada perfección, su producción, como la de sus hermanos, abunda en páginas de todo tipo -aunque por desgracia una gran parte de la misma fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial-, e incluye, entre otros opúsculos conservados, obras para tecla (piezas varias, 7 sonatas, 9 sonatinas, sonatas con violín, con viola, etc.); 7 tríos; 6 cuartetos para flauta y cuerda; un sexteto; un septeto; 8 conciertos para tecla; 14 sinfonías; musical vocal (cánticos, lieder, cantatas, motetes, oratorios) y teatral (óperas). Figura de transición, Johann Christoph Friedrich marca el paso entre el estilo galante de su hermano Carl Philipp Emanuel y el clasicismo vienés que alcanzaría su más plena expresión en el arte de Wolfgang Amadeus Mozart.

·Johann Michael Bach
(Alemania, 1648-1694)

Compositor y organista alemán, segundo hijo de Heinrich Bach y padre de Maria Barbara Bach, primera esposa de Johann Sebastian. Nacido en Arnstadt, Johann Michael fue discípulo del cantor Jonas de Fletin; sucedió en 1673 a Johann Effler en los registros del órgano de Gehren. De su producción, se conservan al menos 11 motetes, 5 cantatas, un aria con variaciones y sus más de 70 preludios corales para órgano. Sin alcanzar como compositor la categoría y genialidad de su hermano mayor Johann Christoph, Johann Michael es uno de los nombres punteros de la familia Bach. Lo más valioso de su obra reside en sus cantatas, ‘Ach, bleib bei uns, Herr Jesu Christ’, ‘Liebster Jesu, hör mein Flehen’, ‘Ach, wie sehnlich wart' ich der Zeit’… Falleció el 17 de mayo de 1694 a los 45 años de edad.

·Tadeusz Baird
(Polonia, 1928 - 1981)

Compositor y musicólogo polaco. Formado en el Conservatorio de Varsovia, donde estudió composición, su inquietud analítica le llevó a estudiar musicología en la Universidad de esta ciudad. Afiliado a la técnica serial, que desarrolló de modo autocrítico sin aniquilar su personalidad, Baird practicó asimismo la tonalidad; de naturaleza ecléctica, pese a estar impregnado de un lenguaje tendente hacia el expresionismo, entre sus obras figuran un Concierto para piano (1949), dos sinfonías (1950, 1952), ‘Suite lírica’ para soprano y orquesta (1953), Concierto para orquesta (1953), un Cuarteto de cuerda (1957), las melodías para voz y orquesta de ‘Erótica’ (1961), ‘Variaciones sin tema’ (1962), ‘Canciones de troveros’ (1963) o la ‘Sinfonía brevis’ (1968); escribió asimismo música cinematográfica y para la escena. Falleció en Varsovia a los 53 años.

Franz Benda
(Rep. Checa, 1709 - 1786)

Compositor, violinista y profesor checo, uno de los más prolíficos y equilibrados talentos de la familia Benda. Niño cantor en sus comienzos, tras una etapa en Viena al servicio del marqués de Lunéville, en 1732 sería contratado como miembro de la Capilla Real de Sajonia; al año siguiente pasaría a entrar al servicio del príncipe Federico de Prusia. Franz Benda prolonga, en espíritu y en factura, la estética sentimental de su maestro el flautista Quantz. Su obra, difícil de catalogar por su extensión y variedad, es una de las más fecundas de su tiempo, destacando sobre todo en la música de cámara, aunque sus partituras más difundidas actualmente son sus sinfonías y sus conciertos, cuyo temperamento musical las aproxima al gusto italiano; entre las obras del autor editadas con número de opus, figuran: 6 Sonatas para violín solo, Op. 1; 2 Conciertos para violín, Op. 2; 3 Sonatas para clave con acompañamiento, Op. 3; 6 Sonatas para violín, Op. 4; y 3 Sonatas para flauta con clave, Op. 5.

Georg Anton Benda
(Rep. Checa, 1722-1795)

Compositor y director de orquesta checo, el miembro más reputado de la familia Benda. Talento polifacético, Georg Anton desarrolló una carrera como instrumentista del violín y del clave, a la par que componía, antes de alcanzar el apogeo de su arte y el reconocimiento definitivo a partir de la década de 1770. Violinista de la Capilla Real berlinesa con apenas veinte años, en 1750 sería nombrado maestro de la Capilla ducal de Gotha. Su obra como compositor es muy extensa y de prolija catalogación, habiéndose perdido algunos trabajos, mientras que la gran mayoría permanecen manuscritos. Lo más destacado, en cualquier caso, son las sinfonías; las sonatas para piano -‘Seis Sonatas’ (1757)-, previas a la madurez de esta forma en manos de Mozart; y la música teatral -‘Medea’ (1775)-, sobresaliendo los singspiele -‘Romeo und Julia’ (1776)-. Por sus dotes melódicas innatas, Benda fue uno de los referentes teatrales del joven Mozart.

Johann Georg Benda
(Rep. Checa, 1715 - 1752)
Compositor y violinista checo. Nacido en Staré Benatky, viajó junto a su hermano Franz a Dresde en 1733; con el tiempo se instalarían en la Capilla Real berlinesa. Sus obras principales son sus ‘10 Caprichos para violín’ y las ‘11 Sonatas para flauta’. Dejó asimismo un Concierto para violín en sol. Falleció en Berlín.

Lord Berners
(Reino Unido, 1883 - 1950)

Compositor y novelista inglés, de nombre real Gerald Hugh Tyrwhitt-Wilson. Aunque recibió algunas lecciones de Stravinsky, Lord Berners fue un autodidacta excepcionalmente dotado; su sensibilidad lo aproxima más a los cenáculos del continente (Satie, “Los Seis”) que al academicismo dominante en las islas (Elgar y epígonos). Su primera obra importante se halla en las ‘Tres pequeñas Marchas fúnebres’ (1917) para piano -‘para una tía con herencia’, ‘para un canario’, ‘para un hombre de Estado’-, en las que ya se advierte su peculiar sentido del humor y aguda ironía; valores que tendrán continuidad en los ‘Valses burgueses’ para piano a cuatro manos, amables parodias del vals vienés. Pero sus empeños más ambiciosos son sus ballets, ‘El Triunfo de Neptuno’ (1926), ‘Luna Park’ (1930), ‘Ramo de boda’ (1936), ‘Cupido y Psique’ (1939) y ‘Las sirenas’ (1946); Lord Berners, uno de los compositores más originales e impredecibles de la música británica, es autor asimismo de una ‘Fantasía española’ (1919) para orquesta y de una ópera cómica, ‘La Carrosse du Saint-Sacrament’ (1923).

Léon Boëllmann
(Francia, 1862 - 1897)

Organista y compositor romántico francés, nacido en Ensisheim, Alsacia. Tras su paso por la Escuela Niedermeyer, Boëllmann, uno de los organistas de fin de siglo más relevantes de la escuela francesa, desarrolló su carrera como intérprete en los registros del órgano de San Vicente de Paul de París. Lo esencial de su producción como compositor, dominada por una ciencia del contrapunto heredera del gran Bach, se encuentra en sus páginas para órgano, sobresaliendo su obra más característica, la ‘Suite Gótica’, Op. 25, en cuatro movimientos, siendo especialmente célebre el último de ellos, ‘Toccata’. Su olvidado catálogo incluye opúsculos en la música de cámara -Cuarteto para piano, Op. 10; Trío para piano, Op. 19- y orquestal -‘Variaciones sinfónicas’, Op. 23; Sinfonía en Fa, Op. 24-. Enfermo de tuberculosis, falleció a los 35 años.

Francesco Antonio Bonporti
(Italia, 1672 - 1748)

Compositor italiano, nacido en Trento. Realizó estudios de Filosofía y Teología. Alumno de Arcangelo Corelli en Roma, desde 1700 formó parte de la Capilla de José I; entre sus obras figuran: ‘Sonate a 3’ (1696), ‘Motetti a canto solo con violini’ (1701), ‘Invenzioni a violino solo’ (1712), ‘Concerti a 4’ y las ‘Sonate da camera’. La estética de Bonporti, deudora del pensamiento de su maestro Corelli, se caracteriza por su gran dominio técnico, fuerza expresiva y rigurosa maestría del contrapunto, valores por los cuales su ‘Invenzioni’ fue atribuida durante largo tiempo a Johann Sebastian Bach. Falleció en Padua.

York Bowen
(Gran Bretaña, 1884 - 1961)

Pianista y compositor neorromántico inglés. Talento polifacético, Bowen, uno de los músicos ingleses más completos de su tiempo, desarrolló carreras paralelas como profesor de la Royal Academy of Music de Londres, director de orquesta, violinista y organista, aunque destacó sobre todo como compositor y pianista virtuoso, cometido este último en el que alcanzó justo reconocimiento. Su producción como compositor, mal conocida fuera de las islas, es muy abundante, abordando casi todos los géneros, con obras orquestales -destacando sus dos sinfonías, Opp. 4 y 31-, concertantes -con una mención especial para sus conciertos para piano, de entre los que destacan los Nos. 3 ‘Fantasía’ y 4, Opp. 23 y 88, respectivamente-, de cámara, así como música vocal. El estilo de Bowen, deudor del de Rachmaninov -a su vez inspirado en el de Tchaikovsky y Chopin- y del sinfonismo romántico en general, es rico en soluciones armónicas de un cromatismo muy avanzado, cualidad que aleja a Bowen del conservadurismo de factura que tantas voces poco informadas le achacan. Notable orquestador, dueño indudable de un estilo propio muy arraigado a la tradición, Bowen es una de las figuras subestimadas de la música inglesa del siglo XX.

Francisco Calés Pina
(España, 1886 - 1957)

Compositor neorromántico español, nacido en Zaragoza. Alumno de Emilio Serrano y Tomás Bretón en el Conservatorio de Madrid, Calés Pina fue uno de los más prometedores compositores españoles de comienzos del siglo XX; su primera obra de peso fue la Sinfonía No. 1 (1912). En 1914 se hizo acreedor de la beca de la Academia de San Fernando para ir a Roma, renunciando a ésta ante el estallido de la Gran Guerra; de este mismo año data su ópera ‘Las sombras de un bosque’. La mediocre situación de la vida musical española le llevaría a refugiarse como director de bandas militares y a ocupar, desde 1942, la cátedra de composición del Real Conservatorio de Madrid. Su catálogo incluye, entre otras páginas, unas ‘Impresiones sinfónicas’, ‘Poema heleno sobre Dafnis y Cloe’, música de cámara, una ‘Misa solemne’ y la jota para coros y orquesta ‘A mi tierra’.

Giacomo Carissimi
(Italia, 1605 - 1674)

Compositor italiano, nacido en Marino. De vida ascética, las escasas referencias biográficas que de él se tienen confirman que procedía de una familia de artesanos. Maestro de capilla en San Apolinar, iglesia del Colegio Germánico de Roma, fue uno de los más notables productos de la Contrarreforma, cuyo arte puso al servicio de ésta. Lo mejor de su obra se encuentra en sus diecisiete oratorios latinos, cuya grandeza, dinamismo y atractiva sonoridad preludian las páginas capitales de Haendel en este campo; entre ellos pueden señalarse ‘Job’, ‘Jephte’, ‘Dives malus’, ‘Jonás’, ‘Diluvium universale’ o ‘Juicio de Salomón’, que le garantizaron un lugar de honor en la Historia de la Música. Su impresionante producción, difícil de catalogar por su prolija extensión y variedad, incluye una docena de misas, más de doscientos motetes, unas ciento treinta cantatas, obras vocales profanas, composiciones para órgano, etc. Los logros de Carissimi en el terreno de la música vocal influirían decisivamente en el arte de su más memorable alumno, Marc-Antoine Charpentier. Falleció en Roma.

Gaston Carraud
(Francia, 1864-1920)

Compositor y crítico musical francés, nacido en Le-Méé-sur-Seine. Alumno de Jules Massenet en el Conservatorio de París, en 1890 se haría acreedor del Premio de Roma por la escena lírica ‘Cleopatra’. Autor de poemas sinfónicos -‘La Chevauchée de la chimère’, ‘Les Nuits’-, de obras orquestales prontamente eliminadas del repertorio, Carraud centraría desde 1905 su actividad en la crítica, escribiendo artículos para el periódico ‘La Liberté’. Fue asimismo autor de un libro sobre su colega el compositor Albéric Magnard: ‘La vie, l’œuvre et la mort d’Albéric Magnard’. Falleció en París a los 55 años.

Alexis de Castillon
(Francia, 1838-1873)

Compositor francés. Vizconde de Castillon de Saint-Victor, abandonó su carrera militar para dedicarse íntegramente a la música. Discípulo de César Franck, fue asimismo secretario de la Sociedad Nacional de Música. La breve producción de Castillon, truncada por su temprana muerte a los 34 años, comprende, entre sus obras principales: Quinteto para piano y cuerdas, Op. 1; Sonata para violín y piano, Op. 6; Cuarteto para piano y cuerdas, Op. 7; Concierto para piano y orquesta, Op. 12; y Salmo 84, Op. 17, para solistas, coro y orquesta. El estreno del Concierto para piano en 1872, con Camille Saint-Saëns al piano, supuso uno de los mayores escándalos de su tiempo; las audacias de Castillon, vistas hoy en absoluto revolucionarias, marcaron una época: la relativa personalidad de su armonía, el sofisticado estudio de la arquitectura de la obra y, en especial, su expresividad y dramatismo, dejaron efímera huella en la escuela francesa.

Cécile Chaminade
(Francia, 1857 - 1944)

Pianista y compositora francesa de música ligera, nacida en París. A falta de genio creativo, dedicó sus estériles esfuerzos al artesanado de la música de salón, trufando sus partituras de los más estereotipados clichés seudorománticos, obteniendo en consecuencia apreciables éxitos comerciales por sus entregas, piezas para piano y melodías especialmente. En 1913 se hizo acreedora de la Legión de Honor. Falleció en Montecarlo.

Cesare Ciardi
(Italia, 1818 - 1877)

Compositor y flautista italiano, conocido como “el Paganini de la flauta”. Ciardi desarrolló parte de su carrera en Rusia como flautista de cámara en la Capilla Imperial. Fue además profesor en el Conservatorio de San Petersburgo, siendo amigo y profesor de flauta de Tchaikovsky. Es el autor de unas variaciones sobre el ‘Carnaval de Venecia’, Op. 22, obra de puro efecto que resume los logros técnicos del autor con su instrumento. Su trabajo más ambicioso es el Gran Concierto para flauta y piano, Op. 129 (1859), del que existe una versión para flauta y orquesta.

Eric Coates
(Gran Bretaña, 1886 - 1957)

Compositor y violista inglés, uno de los más populares artífices de música ligera de su país, formado en la Royal Academy of Music de Londres. Debe su fama especialmente a la ‘London Suite’, cuyo tercer movimiento lo constituye la celebérrima marcha ‘Knightsbridge’, todavía hoy la más reputada página orquestal de su autor, de una factura deudora del estilo de Elgar.
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Napoléon Coste
(Francia, 1806-1883)
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Guitarrista y compositor francés, el mayor virtuoso de la guitarra de su tiempo en Francia. Nacido en Amondans, recibió sus primeras lecciones de manos de su madre, no tardando en desarrollar una puntera carrera de músico concertante, sólo truncada por un accidente que en 1863 le apartaría de la galería. Alumno y discípulo del eximio guitarrista barcelonés Fernando Sor, prolongó y superó el estilo clásico de éste introduciendo, empero, nuevas innovaciones e inclinaciones, alguna de ellas tan reiterada como su fijación por la guitarra de siete cuerdas. Elegante y melódica, la música de Coste, de claro acento mediterráneo, es una de las más felices expresiones de la guitarra romántica francesa. Su abundante catálogo de piezas para guitarra sola, encasillable con todo en la música de salón, incluye, entre otros, los siguientes opúsculos: ‘Deux Quadrilles de Contredanses’, Op. 3; ‘Souvenirs de Flandres’, Op. 5; ‘Fantaisie de Concert’, Op. 6; ‘Seize valses favourites de Johann Strauss’, Op. 7; ‘Divertissement sur “Lucia di Lammermoor” ’, Op. 9; ‘Grand Caprice’, Op. 11; ‘Caprice sur l´air espagnol “La Cachucha” ’, Op. 13; ‘La Romanesca’, Op. 19b; ‘25 Études’, Op. 38; ‘La Ronde de Mai’, Op. 42; ‘Souvenir de Jura’, Op. 44; ‘Divagation’, Op. 45. Igualmente merecen ser citadas sus obras para dos guitarras: ‘Scherzo et Pastorale’, Op. 10; ‘Grand Duo’; ‘Duetto’. A la muerte de Fernando Sor, Coste editó y amplió el ‘Méthode pour la Guitare’ de su maestro; este notabilísimo tratado, en el que quedan compendiadas todas las conquistas de Sor, puede considerarse el segundo método para guitarra más significativo producido por un español tras la ‘Instrucción de música sobre la guitarra española’ de Gaspar Sanz.
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Vicente Cuyás
(España, 1816 - 1838)

Compositor español, nacido en Palma de Mallorca. Es el autor de la ópera en italiano ‘La Fattuchiera’, muy celebrada en su día, pero en cuya agotadora creación se dejó la vida; tuberculoso, falleció en Barcelona a los 22 años de edad.

Anton Diabelli
(Austria, 1781 - 1858)

Compositor y editor austríaco, uno de los músicos más característicos del estilo “Biedermeier”. Su nombre está ligado a una de las obras mayores de Beethoven, las ‘33 Variaciones sobre un vals de Diabelli’, Op. 120, en la que a partir de un banal vals de Diabelli como tema, Beethoven erigiría uno de los grandes monumentos de la literatura pianística. Fuera de esta curiosidad, la obra de Diabelli apenas sobrevive: autor de piezas para piano, para guitarra, música para la escena, óperas, coros, misas, lieder, arreglos, potpurríes, etc., su música desciende directamente del arte de Michael Haydn, de quien fue alumno en sus años mozos.

Johannès Donjon
(Francia, 1839 - 1912)

Compositor y flautista francés. Alumno de Jean-Louis Tulou, Donjon escribió abundante música de salón, gozando de cierta nombradía en vida como virtuoso de la flauta en la Ópera de París. Su obra como compositor no sobrevive, dada su escasa consistencia, pese a la fácil belleza de su partitura más célebre, el ‘Ofertorio para flauta y orquesta de cámara’, Op. 12 (1900), pieza elegíaca escrita en principio para flauta y piano.

Franz Drdla
(Rep. Checa, 1868 - 1944)

Compositor, violinista y director de orquesta moravo, cuya obra constituye un prototípico compendio de todas las debilidades del romanticismo tardío más superficial. Nacido en Žďár nad Sázavou, se formó en el Conservatorio de Praga antes de pasar al de Viena, donde entre sus maestros tuvo al gran sinfonista wagneriano Anton Bruckner. Pero sus intereses eran otros que los de aquel místico, no tardando en despuntar como virtuoso del arco, ganándose un prestigio de resonancia internacional gracias a sus giras por Europa y Estados Unidos. La composición fue la otra gran ocupación de su vida, escribiendo en un estilo relajado y melódico multitud de páginas para violín y piano, amén de alguna incursión en la música orquestal -Concierto para violín, Op. 245- y escénica, con tres operetas hoy ignotas. La más famosa de sus piezas es ‘Souvenir en Re’ (1904), encantadora y anodina muestra del kitsch facturado por Drdla para deleite de la burguesía demandante.

Théodore Dubois
(Francia, 1837-1924)

Compositor y teórico francés, uno de las personalidades musicales más influyentes de su tiempo. Alumno de Ambroise Thomas en el Conservatorio de París, en 1861 ganó el Premio de Roma por su cantata “Atala”. Maestro de capilla en Santa Clotilde, en 1871 sería nombrado profesor de armonía en el Conservatorio parisino, del que llegaría a ser director tras la muerte de Thomas en 1896. Miembro de la Academia de Bellas Artes, Dubois fue uno de los favoritos del público burgués de su tiempo. Su estética, deudora de la de Thomas, es de un academicismo conservador muy logrado. Compositor muy fecundo, Dubois escribió cinco óperas, un ballet, tres oratorios, misas, motetes, música sinfónica, además de abundantes obras para piano y órgano; sin embargo, su música, tan correcta como poco imaginativa, pronto fue olvidada. Más importante, empero, fue su labor como teórico, cuyo prestigio se sustenta sobre todo en el “Tratado de armonía” (1921), obra de referencia.

Gabriel Dupont
(Francia, 1878 - 1914)
Compositor francés, una de las grandes promesas de la música francesa de su tiempo. Alumno de Widor y Massenet en el Conservatorio, en 1901 se hizo acreedor del 2º Gran Premio de Roma. Talento hipersensible, Dupont obtuvo sus mayores logros en el intimismo del piano (‘Feuillets d´Album’, 1905; ‘La Maison dans les Dunes’, 1910), aunque también ambicionó el prestigio público de la escena, escribiendo cuatro óperas, entre las que destacan ‘La Farce du Cuvier’ (1912) y, sobre todo, ‘Antar’ (1913). Una grave enfermedad acabó con su vida a los 36 años de edad. Dupont, que en vida pasaba por ser uno de los músicos clave de su generación, con un prestigio muy superior al de figuras como Debussy o Ravel, no ha soportado la prueba del tiempo, y su música, apenas difundida, permanece en el relativo anonimato de las obras de segundo orden.

Victorino Echevarría
(España, 1900 - 1965)

Compositor, profesor y director de orquesta español, nacido en Becerril de Campos (Palencia). Discípulo de Conrado del Campo y de Paul Hindemith, Echevarría fue uno de los más inquietos compositores españoles de la década de 1950. Influenciadas por Béla Bartók, sus obras principales se inscriben en la música de cámara, destacando ‘Música para muñecos de trapo’, para cuarteto de cuerda y clarinete; ‘Quinteto de Osiris’, para cuarteto de cuerda y arpa; y ‘Obertura para un aula de música’, para pequeña orquesta. Falleció en Madrid a los 64 años.

Steven Collins Foster
(Estados Unidos, 1826 - 1864)

Compositor estadounidense, hipotético fundador del nacionalismo musical de su país. De formación autodidacta, su gris existencia de contable no le impidió escribir canciones de espíritu alegre y paternalista, alcanzando un éxito considerable con ‘Oh! Susanna’ (1848); no volvería a repetirlo, pero alentado por este reconocimiento, se dedicaría desde entonces y de manera profesional a la canción, escribiendo dos centenares de piezas, anodinas e intercambiables en su factura, aunque con un cierto aire folclórico sureño que otorgó a su autor rápida aceptación entre el público popular de su tiempo.

Jean Françaix
(Francia, 1912 - 1997)

Compositor ecléctico francés, uno de los más afamados de su generación. Nacido en Le Mans, hijo del director del Conservatorio de su ciudad natal, estudió composición con Nadia Boulanger. Este entorno favorable, y una precocidad indudable, le permitieron editar su primera obra a los 6 años de edad. Desde entonces Françaix no dejaría de producir obras de una inanidad muy familiar, sometidas por entero a la línea melódica y vehiculadas por un pensamiento musical a menudo raquítico. Su inmenso catálogo, que abarca todos los géneros y no ofrece problemas estéticos, se mantiene fiel a un neoclasicismo que incorpora, de manera superficial e intuitiva en algunas de sus partes, licencias propias del siglo XX, sin que ello permita desubicar a su autor de la vertiente reaccionaria; así, entre sus obras encontramos piezas para instrumento solista –‘Insectorium’ (1953), para clave–, música de cámara –Quinteto para flauta (1934); Cuarteto de saxofones (1935)–, música orquestal –sinfonías, conciertos, concertinos, marchas, etc.–, ciclos de canciones, música cinematográfica, óperas –‘Le Diable boiteux’ (1937), ‘L’ Apostrophe’ (1940), ‘Le Main de gloire’ (1945), ‘La Princesse de Clèves’ (1965)– y ballets –‘Scuola di Ballo’ (1933), ‘Le Roi nu’ (1936), ‘Le Jeu sentimental’ (1936), ‘Verreries de Venise’ (1938), ‘Les Demoiselles de la Nuit’ (1948), ‘Le Roi Midas’ (1952), ‘Les Dames dans la Lune’ (1958)–. Su empeño más ambicioso fue el oratorio ‘El Apocalipsis de San Juan’ (1939). Falleció en París.

Jesús García Leoz
(España, 1904-1953)

Compositor y pianista español. Nacido en Olite (Navarra), fue niño cantor del Orfeón Pamplonés. Tras una estancia en Argentina, a su regreso a España estudio composición con Conrado del Campo en el Conservatorio de Madrid. Epígono de Joaquín Turina, García Leoz fue uno de los más apreciados compositores de su tiempo después de 1939 en España, más por intereses oficiales que por el valor estético de su música, de un conservadurismo casticista pronto envejecido, lo que le llevaría a ganar en dos ocasiones el Premio Nacional de Música. Compositor prolífico, entre sus obras figuran una Sonata para violín y piano (1932), ‘Tres danzas para orquesta’ (1934), un Cuarteto de cuerda (1940), ‘Homenaje a Manolete para guitarra y cuerdas’ (1948) y una Sinfonía (1950). Escribió un ballet y dos zarzuelas, ‘La duquesa del candil’ (1947) y ‘La alegre alcaldesa’ (1949). Sus abundantes partituras para el cine, anodinas y estereotipadas, apenas van más allá del mero acompañamiento sonoro de las imágenes. Falleció en Madrid a los 49 años.

Philippe Gaubert
(Francia, 1879 - 1941)

Compositor, flautista y director de orquesta francés, que alcanzó justa reputación en este último cometido. Ganador del Premio de Roma en 1905 junto a Victor Gallois, como compositor escribió música académica de carácter mimético envejecida apenas nacer. Sólo sobreviven sus piezas para flauta, en especial las tres sonatas para flauta y piano, amén de algún pequeño opúsculo, como el ‘Divertimento griego’ para dos flautas y orquesta de cámara.

Paul-Agricola Genin
(Francia, 1832 - 1903)

Flautista y compositor francés, nacido en Avignon. Instalado en París, desarrollaría una notable carrera como virtuoso de la flauta, ejecutando cometidos de solista en la Orquesta Colonne. Su interés como compositor es mínimo, escribiendo principalmente para su instrumento unas piezas de salón por entero inanes; la más célebre de estas composiciones fue su versión del ‘Carnaval de Venecia’, Op. 14, dueña de un encanto cierto y, desde luego, bien superior a la homónima del italiano Cesare Ciardi.

Adolf von Henselt
(Alemania, 1814 - 1889)

Compositor, editor y pianista alemán. Poseedor de una prodigiosa técnica, Henselt pasaba por ser en su tiempo un pianista de la talla de Liszt o Chopin. Alumno de Hummel, amigo de Schumann, Henselt cimentó su prestigio como compositor sobre sus obras para piano, hoy envejecidas y sin apenas relevancia en el repertorio, pero que en vida le hicieron acreedor de las más entusiastas críticas; entre estas páginas destacan sus ‘Estudios’ Op. 2 y Op. 5 (1837). Mención especial merece su ‘Concierto para piano y orquesta’, Op. 16 (1847), de una aridez y dificultad técnica evidentes, cuyo virtuosismo maximizado en ningún momento logra camuflar el raquítico pensamiento musical que vehicula su arquitectura. Prestigioso pedagogo, en 1838 Henselt se instaló en San Petersburgo como profesor de la familia real.

Alan Hovhaness
(Estados Unidos, 1911 - 2000)

Compositor estadounidense de ascendencia armenio-escocesa, nacido en Somerville, Massachusetts. Alumno de Frederick Converse en el New England Conservatory de Boston, sus primeras composiciones, de un estilo neorromántico trasnochado, serían destruidas por el propio autor, quien, subyugado por la música oriental, reorientaría desde entonces su investigación realizando varios viajes a India y Japón. Mas, al margen de esta singularidad, el pensamiento musical articulado por Hovhanness es de raíz esencialmente occidental. Orquestador diestro, utiliza unos efectivos tradicionales, aunque las soluciones armónicas que aplica lo sitúan de lleno en su siglo. Autor extremadamente prolífico, Hovhanness es uno de los compositores más fértiles del siglo XX, teniendo en su haber una obra con más de 400 números de opus, siendo especialmente importante su ciclo de sinfonías; entre las obras que han conocido el privilegio de la grabación discográfica, figuran: Concierto para violonchelo y orquesta, Op. 17; ‘Prayer of Saint Gregory’, Op. 62b; Sinfonía No. 4, Op. 165; ‘Return and Rebuild the Desolate Places’, Op. 213; Sinfonía No. 20, Op. 223 ‘Three Journeys to a Holy Mountain’; Sinfonía No. 22, Op. 236 ‘City of Light’; ‘Fanfare for the New Atlantis’, Op. 281; Sinfonía No. 53, Op. 377 ‘Star Dawn’; Concierto No. 2 para guitarra y cuerdas, Op. 349; Sinfonía No. 63, Op. 411 ‘Loon Lake’; entre otras.

Jeno Hubay
(Hungría, 1858 - 1937)

Violinista y compositor húngaro. Formado bajo la tutela de su padre, el violinista y pedagogo Karl Huber, Hubay debutó como virtuoso del arco en 1872, perfeccionando a continuación su técnica en Berlín con Joachim. Desde entonces desarrollaría su carrera de virtuoso viajando por toda Europa. Escribió cuatro melódicos conciertos para violín, que son lo más representativo de su producción -destacando el primero de ellos, ‘Concierto dramático’, Op. 21 (1884)-, obras de escasa inventiva musical, con una arquitectura mediocre, en las que prevalece el oficio del virtuoso sobre el del compositor. Pero lo más conocido salido de su pluma son las ‘Scènes de la Csárda’, estampas de carácter húngaro dotadas de un programa folclórico-literario, con una brillante orquestación y cálidas melodías donde el fraseo del violín solista alcanza su máxima expresión en el ligero arte pequeñoburgués de Hubay.

François Hünten
(Alemania, 1793 - 1878)

Pianista y compositor alemán. Instalado en París, donde triunfó, Hünten fue uno de los pianistas virtuosos más característicos de su tiempo; significativamente, es hoy en día el gran desconocido de la legión de astros de la tecla. En su amplio catálogo, del que no sobrevive ni una sola nota, figuran obras otrora populares como ‘12 Estudios Melódicos’, Op. 81; ‘Las Perlas’, Op. 117; ‘Los Caracteres’, Op. 118; ‘Los Topacios’, Op. 129; o ‘Fantasía Árabe’, Op. 136.

Iosif Ivanovici
(Rumania, 1845 - 1902)

Compositor, director de orquesta y militar rumano, que gozó en vida de cierta reputación como compositor de valses. De su ingente catálogo, que se concede todas las facilidades y fruslerías propias de la música de salón, sobresale ‘Olas del Danubio’ (1889), uno de los más famosos valses del repertorio, estrenado en su día en la Exposición Universal de París. Ivanovici falleció en Bucarest el 28 de septiembre de 1902.

Salomon Jadassohn
(Alemania, 1831 - 1902)

Compositor y pedagogo alemán de origen judío. Discípulo de Liszt en Weimar, su paso por el Conservatorio de Leipzig, del que llegaría a ser profesor, determinaría su evolución como compositor. Sus obras, de un academicismo bien definido, no presentan problemas de estética; su tan impersonal como correcta factura sitúa a Jadassohn entre los epígonos menores de Mendelssohn, prodigándose especialmente en la música de cámara, con alguna contada incursión en el terreno orquestal -cuatro sinfonías, dos conciertos para piano-. Como profesor, desarrolló una labor pedagógica de primer orden; por sus clases desfilaron figuras del relieve de Isaac Albéniz, Ferrucio Busoni, Frederick Delius o Edvard Grieg, entre otros.

Josef Joachim
(Alemania, 1831-1907)

Violinista, compositor, profesor y director de orquesta alemán, uno de los más reputados violinistas del siglo XIX. Formado con Böhm en Viena, perfeccionó su técnica en el Conservatorio de Leipzig e hizo su debut como violinista en 1843, despuntando pronto como una de las máximas figuras del arco. Asumió importantes cargos y desarrolló como docente una labor considerable, formando a varios centenares de violinistas. Su gran amigo Johannes Brahms le dedicó su extraordinario concierto para violín. Pero la maestría de su técnica, unida a una sensibilidad romántica innata, no encontró el equivalente del intérprete en el compositor: su obra, hoy olvidada, se mantiene, al igual que la de Brahms, fiel al gran estilo impulsado por Beethoven, mas sin la elaboración e inspiración de la de su amigo, escribiendo sobre todo para su instrumento, con obras como ‘Andantino y Allegro scherzoso’, Op. 1; el ‘Concierto para violín en un movimiento’, Op. 3, su página concertante más perfecta; las ‘Variaciones para violín y piano’, Op. 10; el ‘Concierto para violín en el estilo húngaro’, Op. 11, superficial aproximación al estilo propiamente “húngaro”; o el ‘Nocturno’, Op. 12. Todas estás páginas, escritas con académica corrección, huyen del virtuosismo gratuito aunque sin lograr evitarlo siempre, conteniendo ideas en las que la influencia de Brahms es cierta, sobre todo en la traslucidez de la orquesta cuando requiere de ésta. Joachim intervino además en la adaptación y modificación de obras de compositores tales como Beethoven, Schubert, Schumann y Brahms.

Frantisek Kotzwara
(Rep. Checa, 1740 - 1791)

Compositor checo. Nacido en Praga, recorrió Europa como contrabajista en varias orquestas. Escribió en el estilo dieciochesco imperante, sin sobrepasar nunca una discreta mediocridad, componiendo sobre todo música de cámara (serenatas, cuartetos, tríos, sonatas). Su obra más difundida fue ‘La Batalla de Praga’ (1788), recreación de la batalla acaecida en 1757 entre Austria y Prusia. Kotzwara falleció en extrañas circunstancias, presuntamente por asfixia erótica; la sordidez de este hecho, y la implicación de una prostituta en el mismo, provocó un gran escándalo en su tiempo, hasta el punto de que a Kotzwara se lo recuerda más por su extraña muerte que por su obra, completamente olvidada.

Rodolphe Kreutzer
(Francia, 1766 - 1831)

Compositor, profesor y violinista francés, nacido en Versalles. Hijo de un violinista de la Capilla Real, Kreutzer, excepcionalmente dotado, debutó a los trece años como violinista-compositor en el Concert Spirituel; sucedería a su padre en la Capilla Real tres años después, al tiempo que se iría forjando un oficio de músico de teatro cuyo primer fruto importante fue la ópera ‘Jeanne d´Arc à Orleans’ (1790), primera de sus casi cuarenta entregas. Compositor muy prolífico, abordó casi todos los géneros, destacando en sus páginas de música de cámara -sonatas para violín y piano, tríos para dos violines y violonchelo, cuartetos de cuerda, etcétera- y orquestal, con diecinueve conciertos para violín y tres sinfonías concertantes que se sitúan entre las más notables producidas en la Francia de su siglo. Pero su obra capital reside en los ‘40 Études ou Caprices pour un violon seul’ (1807), obra de signo pedagógico todavía vigente en los conservatorios. En el plano estético, lo importante de su obra -como la de Pierre Rode- se halla en sus páginas para violín, deudoras del arte de Jean-Marie Leclair y bien representativas de la escuela francesa de arco previa a los años de la Revolución. Kreutzer, fallecido en Ginebra el 6 de enero de 1831, es recordado todavía hoy por su vinculación a una de las obras maestras de Ludwig van Beethoven, la Sonata para violín y piano, Op. 47, más conocida por su remoquete ‘A Kreutzer’, obra que el dedicatario rehusó interpretar.

Ricardo Lamote de Grignon
(España, 1890 - 1962)

Compositor y director de orquesta español, nacido en Barcelona. Hijo del también compositor Juan Lamote de Grignon, dejó, entre otras páginas orquestales, el ‘Tríptico de la piel de toro’, de un pintoresquismo nacionalista hoy obsoleto.

Guillaume Lekeu
(Bélgica, 1870-1894)

Compositor belga. Discípulo de César Franck y Mallarmé, fue uno de los más destacados precursores del denominado movimiento “impresionista” o simbolista. Melodista nato, Lekeu desarrolló su personalidad más allá del mimetismo wagneriano practicado por los epígonos de Franck, anticipando la estética de Ravel. Aunque sus primeras composiciones, deudoras del academicismo practicado en el conservatorio, prosiguen la estela de Beethoven, su estilo no tardaría en afirmarse como uno de los más renovadores de su generación. Su primera obra importante fue el ‘Primer Estudio sinfónico’ (1889). A partir de ella se sucederían media docena de páginas mayores: ‘Segundo Estudio sinfónico’ (1890), en dos tiempos, sobresaliendo el segundo, ‘Ofelia’; Trío para violín, violonchelo y piano (1890); Sonata para violín y piano (1891), su obra maestra, escrita para el violinista Eugène Ysaye; ‘Adagio para cuerdas’ (1891), tal vez su más conocida página orquestal; ‘Introducción y Adagio’ (1891); y ‘Tres Poemas’ (1892), sobre textos del propio autor. Enfermo de fiebres tifoideas, Lekeu falleció en Angers a los 24 años de edad. Dejó inacabado un Cuarteto para piano (1893), cuyo segundo y último movimiento terminaría Vincent D´Indy.

Alessandro Longo
(Italia, 1864 - 1945)

Compositor, pianista y musicólogo italiano. Su importancia es esencialmente histórica, al haber sido el primero en preparar de manera consistente el catálogo de las obras para tecla de su compatriota Domenico Scarlatti, si bien su trabajo quedaría obsoleto con la nueva, y todavía vigente, numeración realizada por el musicólogo estadounidense Ralph Kirkpatrick. De su obra como compositor, de un academicismo correcto aunque irrelevante, puede mencionarse su ‘Suite para clarinete y piano’, Op. 62, entre otras tantas páginas olvidadas de similar signo. Longo falleció en Nápoles el 3 de noviembre de 1945, ciudad de cuyo Conservatorio llegó a ser director el año anterior a su muerte.

Victorin de Joncières
(Francia, 1839-1903)

Compositor y crítico musical francés, de verdadero nombre Félix-Ludger Rossignol. Parisino con vocación de pintor, su inquietud por la música le llevaría a superar la mera condición de diletante al matricularse en el Conservatorio de París, donde ampliaría conocimientos y hallaría su camino en la música teatral. Aunque defensor de la causa de Richard Wagner, el arte de Victorin de Joncières, epígono menor de Camille Saint-Saëns, se nutre de un academicismo escasamente personal en el que la supuesta influencia de Wagner apenas va más allá de la imitación epidérmica. Lo esencial de su producción reside en sus óperas, pese a que ninguna de ellas sobreviva en el repertorio: ‘Sardanápalo’ (1867), sobre la tragedia de Lord Byron; ‘Los últimos días de Pompeya’ (1869), inspirada en la popular novela homónima de Edward Bulwer-Lytton; ‘Dimitri’ (1876), su mayor éxito; ‘La Reine Berthe’ (1878); ‘Le Chevalier Jean’ (1885); y ‘Lancelot du Lac’ (1900). No han corrido mejor suerte sus páginas orquestales, totalmente olvidadas y entre las que encontramos un ‘Concierto para violín’ (1869) y una ‘Sinfonía Romántica’ (1873).

Raoul Laparra
(Francia, 1876-1943)

Compositor y crítico musical francés, nacido en Burdeos. Alumno de Jules Massenet y André Gedalge en el Conservatorio de París, en 1903 ganó el Premio de Roma por la cantata ‘Ulises’. Escribió en sus comienzos algunas obras de música instrumental, una sonata para violín y piano, un cuarteto de cuerdas, melodías... Pero ante todo fue uno de los talentos dramáticos más lucrativos de la Ópera-Comique, alcanzando su mayor éxito operístico con ‘La Habanera’ (1908), drama lírico en tres actos en el que remitía a la forma musical cubana por excelencia, la danza habanera. En la misma línea firmaría otras dos de sus más populares obras escénicas, en esta ocasión sobre sendas manifestaciones de la danza hispana, ‘La Jota’ y ‘La Malagueña’. Sea como fuere, la inspiración en la música popular española rara vez abandonaría a Laparra, quien no cesaría de reincidir en ella a través de algunos opúsculos como ‘Piezas españolas para baile’, ‘Ritmos españoles para orquesta’, ‘16 melodías sobre temas populares españoles’… Su último éxito operístico lo alcanzó con ‘La Ilustre Fregona’ (1931). Laparra murió durante el bombardeo de Boulogne-Billancourt, el día 4 de abril de 1943.

Antonio José Martínez Palacios
(España, 1902-1936)

Compositor nacionalista español, conocido como Antonio José. Burgalés, a los dieciocho años se trasladó a Madrid para perfeccionar sus conocimientos musicales. Vinculado a la Generación del 27, ejerció la docencia antes de ser nombrado director del Orfeón Burgalés en 1929; tres años después, y como musicólogo, se haría acreedor del Premio Nacional de Música por su ‘Colección de cantos populares burgaleses’. Lo más importante de su obra como compositor, pese a sus limitaciones técnicas, se encuentra en su música orquestal, constituida por cuatro desiguales obras: ‘Suite ingenua’ (1928), ‘Evocaciones (Cuadros de danza campesina)’, ‘Sinfonía Castellana’ y ‘Marcha para soldados de plomo’ (1936); sin embargo, su obra más difundida es la Sonata para guitarra. Su única ópera, ‘El mozo de mulas’, quedó inacabada, aunque de ella existe una Suite con los mejores fragmentos sinfónicos. En su música vocal, figuran un ‘Himno a Castilla’ y su serie de ‘Canciones castellanas’. Hecho prisionero con la llegada de la Guerra Civil Española, murió fusilado el 11 de octubre de 1936.
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Giuseppe Martucci
(Italia, 1856-1909)

Compositor, pianista, director de orquesta y profesor italiano, uno de los primeros músicos italianos del siglo XIX que abdicó como creador de óperas italianas, alzando por el contrario el estandarte de la música pura y, de este modo, labrando el camino a los compositores de la generación postrera (Malipiero, Casella y Respighi, especialmente). Nacido en Capua, Martucci recibió sus primeras lecciones de manos de su padre. Virtuoso del piano de resonancia europea desde los 19 años, sus primeros opúsculos para este instrumento son obras de escasa entidad, cuyo estilo fluctúa entre las ligerezas volátiles de Hummel y el virtuosismo técnico de Thalberg, trabajos circunstanciales en cualquier caso ligados a su condición de virtuoso viajero; sin embargo, era un gran conocedor de Bach y Chopin, a los que solía incluir en su repertorio. Pero la entidad del compositor era menor que la del pianista: en efecto, la escasa personalidad musical de Martucci se manifiesta claramente en sus páginas orquestales, realmente los mayores empeños de su existencia -junto a un oratorio, ‘Samuel’, y una misa- y en los que no hizo sino prolongar de manera un tanto anodina la estela de los seguidores de Brahms, del academicismo más convencional, si bien con ciertos destellos de wagnerismo superficial muy a la moda, aunque a años luz del genuino e inimitable estilo del genio de Leipzig; entre estas páginas, relativamente escasas en el conjunto de su producción, figuran sus dos conciertos para piano -No. 1, Op. 40; No. 2, Op. 66- y sus dos sinfonías -No. 1, Op. 75; No. 2, Op. 81-, junto a algunos arreglos para orquesta de obras menores -piezas para piano de su mejor periodo especialmente, con una cierta influencia del intimismo de Gabriel Fauré- en las que, empero, residen sus logros mayores: la ‘Serenata’, Op. 57 nº 2; la ‘Canzonetta’, Op. 65 nº 2; el ‘Andante’, Op. 69 nº 2; la ‘Novelletta’, Op. 82 nº 2; y, sobre todo, el bellísimo ‘Nocturno’, Op. 70 nº 1, la más célebre de sus composiciones y acaso su obra maestra, donde el influjo wagneriano no anula un lirismo descriptivo de gran poder evocador; es en esta sencilla acuarela nocturna donde el autor, notable miniaturista, se muestra más sensible y acertado. Como director de orquesta, Martucci tuvo el privilegio de dirigir en 1888 el estreno en Italia de ‘Tristán e Isolda’, la gran obra de arte de su admirado Richard Wagner. Falleció en Nápoles a los 53 años de edad.

·Giovanni Battista Mele
(Italia, 1701 - 1752)

Compositor italiano del periodo Barroco que desarrolló su actividad musical en España, llamado también Juan Bautista Melle. Nacido en Nápoles, en cuyo conservatorio recibiría su formación musical, marcharía junto a Leonardo Vinci a Madrid en 1735, despuntando pronto como uno de los más reputados compositores de escena y estrenando sus obras en los mejores teatros de la capital; entre sus óperas, muchas de ellas sobre libretos de Metastasio, figuran: ‘Por amor y por lealtad’ (1736), ‘La Clemencia de Tito (1747), ‘El Polifemo’ (1748), ‘El Vellón de oro conquistado’, ‘Demofoonte’ (1749) o ‘Arianna e Teseo’. Más interesantes musicalmente resultan hoy sus páginas instrumentales, con algunos conciertos y serenatas que prolongan el estilo melódico italiano encabezado por Vivaldi y Albinoni.

Ludwig Minkus
(Austria, 1826 - 1917)

Compositor austríaco, recordado por su música de ballet. Nacido en Viena y perteneciente a una familia de origen polaco, Minkus desarrolló paralelamente la carrera de violinista. Su debut como compositor tendrá lugar en París, colaborando junto a Edouard Delvedez en la música del ballet ‘Paquita’ (1846). Pero será su estancia en Rusia la que determine sus futuros éxitos; así, su gran momento comenzará en 1853, al ser contratado por el príncipe Nikolai Yusupov como director de orquesta en San Petersburgo, logrando con el tiempo ser nombrado director y compositor oficial de ballet para el Teatro Imperial de Moscú, el celebérrimo Bolshoi. Epígono menor de Tchaikovsky, Minkus es el autor de la música, desvaída y convencional, de una veintena de ballets, casi todos ellos eliminados del repertorio, pese a que en su momento gozasen de no poca celebridad; sobreviven, empero, el ya referido ‘Paquita’, ‘Don Quijote’ (1869) y ‘La Bayadère’ (1877), pese a que no resistan en ningún momento la comparación con los de Tchaikovsky.

Jesús de Monasterio
(España, 1836-1903)

Violinista y compositor español. Niño prodigio, protegido de Isabel II, Monasterio fue el virtuoso español del violín más trascendente del siglo XIX después de Pablo Sarasate. Estudió con Charles de Bériot en Bruselas gracias a una beca obtenida en 1851; dio conciertos en Bélgica, Alemania y Holanda. De regreso a España, obtendría el cargo de violinista honorario en la Capilla Real. En 1861 rechazó el puesto de kapellmeister de la Corte de Weimar y, dos años después, fundó la Sociedad de Cuartetos de Madrid. En 1894 pasaría a dirigir el Conservatorio de Madrid, en el que había sido profesor de violín. Entre sus composiciones, hoy olvidadas, pueden mencionarse ‘El triunfo de España’ (1860), ‘Scherzo fantástico’, ‘Marcha fúnebre y triunfal’ (1868), ‘Andante religioso’ (1872), ‘Estudio de concierto’ (1875) y, sobre todo, ‘Adiós a la Alhambra’ (1861), su obra más famosa, de un arabismo muy convencional, que llegó a recibir elogios de Meyerbeer, quien al piano, la tocó a dúo con Monasterio. Difundió asimismo la música de concierto clásica y romántica a través de la Orquesta de la Sociedad de Conciertos, que dirigió de 1869 a 1876.

Mihály Mosonyi
(Hungría, 1815 - 1870)

Compositor húngaro, una de las máximas figuras del renacer musical húngaro. Amigo y discípulo de Franz Liszt, quien trascribiría alguna de sus páginas, Mosonyi puede ser considerado uno de los más firmes epígonos de su genial compatriota. Entre sus obras más difundidas figura su ‘Concierto para piano y orquesta’, en tres movimientos encadenados sin interrupción, de un virtuosismo rapsódico deudor del arte de Liszt, rico en compases de genuina belleza, pero también tocado de los más convencionales malabarismos del piano romántico. Mosonyi, un completo desconocido fuera de su país, escribió otras tantas páginas olvidadas, abordando la música sinfónica y la música religiosa, amén de sus múltiples incursiones en el piano.

Moritz Moszkowski
(Polonia, 1854 - 1925)

Pianista y compositor polaco. Profesor en el Conservatorio de Berlín, desarrolló asimismo una efímera carrera como virtuoso del piano a la par que abordaba la composición. Establecido en París, Moszkowski fue uno de los más eficientes comerciantes de música de su tiempo, escribiendo abundantes bagatelas para su instrumento, consumidas y olvidadas tan pronto habían sido producidas; su opúsculo más duradero, el Concierto para piano, Op. 59 (1898), apenas supera la mediocridad de otros tantos conciertos de consumo. Los años previos al comienzo de la Gran Guerra marcan el comienzo de su decadencia: la ruina económica y una serie de tragedias familiares harían de sus últimos años un verdadero suplicio.

Louis Niedermeyer
(Suiza, 1802 - 1861)

Compositor y teórico suizo, nacido en Nyon, gran impulsor del renacimiento del canto gregoriano y la música de órgano en Francia. Instalado en París en 1823 como compositor de óperas, escribiría algunas discretas entregas en la órbita de las de su amigo Rossini, entre ellas ‘Stradella’ (1837). Sea como fuere, su nombre ha quedado ligado a la parisina Escuela Niedermeyer, cenáculo por él fundado en 1853, donde junto a la docencia -entre sus alumnos se encontraban Fauré y Saint-Saëns- centraría su actividad compositiva en la música vocal y religiosa; la más atinada valoración del legado estético de Niedermeyer nos la suministra el preclaro Lucien Rebatet: “La única música de Niedermeyer de la que guardamos algún recuerdo es su romanza bastante cursilona sobre ‘El Lago’ de Lamartine, que le dio un éxito ingente en los salones balzacianos de 1830. Pero el erudito se anteponía en él al compositor. Aunque protestante, era un apasionado de las antiguas obras católicas de la Edad Media y el Renacimiento, y quería reaccionar mediante su estudio contra la decadencia pomposa de la música de iglesia” (‘Una historia de la música’, 1997, p. 534). Niedermeyer falleció en París.

Carlos de Ordóñez
(Austria, 1734 - 1786)

Compositor y violinista austríaco, de remota -aunque no confirmada- ascendencia española. Pese a que desarrolló cometidos de funcionario de Estado, fue uno de los más prolíficos e interpretados compositores del clasicismo vienés. Lo más valioso de su producción lo constituye su ciclo de más de sesenta sinfonías, de una factura similar a las de Haydn, aunque sin la firmeza de escritura e inventiva de las de éste; Ordóñez, que desarrolló junto a Johann Baptist Vanhal y los hermanos Haydn un papel de primer orden en la configuración de la sinfonía como forma plenamente madura, escribió además una treinta de cuartetos de cuerda -entre ellos, los 6 Cuartetos del Op. 1-, otros tantos tríos de cuerda, tres dúos para violín y bajo, doce minuetos para orquesta, un concertino para dos cuernos y cuerdas, un concierto para violín y algunas obras para la escena. Falleció en Viena a los 52 años.

Fredrik Pacius
(Finlandia, 1809 - 1891)

Compositor, violinista y director de coro alemán que desarrollaría su carrera en Finlandia, considerado la principal figura musical del país hasta la llegada de Jean Sibelius. Compositor muy menor, Pacius fue uno de tantos epígonos de Mendelssohn. En 1848 compuso la que sería se obra más famosa, ‘Vart Land’ o ‘Nuestro país’, que devendría himno nacional de Finlandia. Sus empeños más ambiciosos fueron las óperas ‘La cacería del Rey Carlos’ (1852) y ‘Loreley’ (1887).

Gabriel Pierné
(Francia, 1863-1937)

Compositor, organista y director de orquesta francés, favorito de la crítica y el público de su tiempo. Discípulo de César Franck y Jules Massenet, fue premiado, tras unos brillantes estudios en el Conservatorio de París, con el Premio de Roma por su cantata ‘Edith’ (1882). Ejerció varios importantes cargos, entre ellos el puesto de organista en Santa Clotilde, finado su maestro Franck, así como la dirección de los Conciertos Colonne. Aunque el grueso de su obra ha sido olvidada o permanece fuera del repertorio, el conservador Pierné monopolizó en vida unos éxitos que el tiempo no ha confirmado. Pese a ser dueño de una magistral técnica, en Pierné prima más el artesano que el artista: sus obras, de una medianía inane, desoyeron la evolución musical de su tiempo, lo que explica la gran aceptación que en vida del compositor tuvieron, por encima incluso de compositores de la categoría de Claude Debussy o Maurice Ravel. Su producción es muy amplia, e incluye, entre sus mejores páginas, el oratorio ‘El Año Mil’ (1897), en tres partes; la leyenda musical ‘La cruzada de los niños’ (1902), sobre el relato homónimo de Marcel Schwob; un ‘Poema’ (1903) para arpa y orquesta; el Quinteto para piano (1919); los ballets ‘Bouton-d´or’ (1895) e ‘Impresiones de music-hall’; la ‘Fantasía vasca para violín y orquesta’ (1927); un ‘Divertimento sobre un tema pastoral’ (1932); el quinteto ‘Variaciones libres y Final’ (1933), para flauta, violín, viola, violonchelo y arpa; y las óperas ‘Sophie Arnould’ (1927) y ‘Fragonard’ (1934).

Gustavo Pittaluga
(España, 1906-1975)

Compositor español. De formación autodidacta, Pittaluga es una de las máximas figuras del grupo republicano; su estética prescinde de todo pintoresquismo españolista en beneficio de la pura expresión musical, donde la crítica política y la alegoría social se funden en un todo en el que, por medio del recurso soterrado de la parodia, se satirizan los lugares comunes de la época; entre sus obras, escasas en número pero singulares por su relativa novedad, destacan el ballet ‘La romería de los cornudos’ (1927), el ‘Concierto militar para violín y orquesta’ y la ‘Pequeña Suite para diez instrumentos’ (1933). La Guerra Civil anunció el final de su carrera. Su última obra importante fue ‘Llanto por Federico García Lorca’ (1944), para voz y dos pianos. Escribió algunas partituras para el cine, destacando su intervención en la columna sonora de ‘Viridiana’ (1961), de Luis Buñuel. Falleció en Madrid, apenas dos meses antes que el General Franco.

Johann Peter Pixis
(Alemania, 1788 - 1874)

Pianista, profesor y compositor alemán, nacido en Mannheim. Establecido en París entre 1825 y 1845, alcanzó cierta nombradía como virtuoso del piano; en su obra, por entero olvidada, encontramos tanto partituras de consumo a la moda -Capricho dramático sobre ‘Roberto el diablo’ de Meyerbeer, Op. 116- como incursiones en la música de cámara -Trío para piano, Op. 75- y orquestal -Concertino para piano, Op. 68-, amén de algunas óperas. Falleció en Baden-Baden el 22 de diciembre de 1874.

Melchor Robledo
(España, 1510 - 1586)

Compositor español, figura capital de la escuela polifónica aragonesa, y uno de los más prestigiosos compositores españoles del momento de relieve europeo junto a Guerrero, Morales y Victoria. Los apuntes biográficos que de Robledo se conservan son escasos, aunque se sabe que en 1531 desempeñaba un cargo de importancia en el Pilar de Zaragoza. Tras su paso por las catedrales de Barcelona (1549) y Tarragona (1566), en 1569 sería nombrado maestro de capilla de La Seo de Zaragoza, puesto que ocuparía hasta su fallecimiento. Figura excepcional, Robledo fue un compositor prolífico, escribiendo música religiosa en latín en la que el influjo del canto gregoriano es certero; entre sus obras figuran misas -‘Misa a 5’, ‘Misa de 8º tono’-, motetes, salmos, himnos para vísperas, varios ‘Te Deum’, etc. Buena parte de su producción se ha perdido.

Ernesto Rosillo
(España, 1893 - 1968)

Compositor español, nacido en Alicante. Alumno de Conrado del Campo en Madrid, escribió música ligera -zarzuelas, revistas, operetas, canciones, música cinematográfica-, alumbrada tan pronto como rápidamente cayó en el olvido; entre sus zarzuelas, pueden mencionarse ‘La serranilla’ (1919), ‘Las delicias de Capua’ (1920), ‘La granjera de Arlés’ (1922) o ‘Paquita, la del Portillo’ (1936).

Eduardo Sainz de la Maza
(España, 1903-1982)

Guitarrista, profesor y compositor español, nacido en Burgos. Hermano menor del también guitarrista Regino Sainz de la Maza, escribió como éste piezas para su instrumento predilecto en un estilo neoclásico de notable inspiración española, sintetizando las influencias vernáculas con otras de índole ecléctica, especialmente de signo simbolista. Su limitado pensamiento musical le incapacitaba para abordar otras formas que no fueran unas piezas breves, meramente pintorescas, en las que empero lograba trascender la huera estampa turística, depurando con mano diestra -pese a que nos encontremos a años luz de un Falla- la sustancia de sus motivos. Sainz de la Maza fue ante todo un miniaturista sutil y pulido que dejó un puñado de obras que se cuentan entre las más apreciadas de la escuela española de guitarra de su tiempo; entre ellas, podemos mencionar ‘Boceto andaluz’, ‘Bolero’, ‘Campanas del Alba’, ‘El vita’, ‘Habanera’, ‘Laberinto’ y ‘Zapateado’, así como la suite ‘Platero y yo’, inspirada en la homónima narración lírica de Juan Ramón Jiménez. Falleció en Barcelona.

Francisco Salinas
(España, 1513 - 1590)

Teórico y organista español, nacido en Burgos. Ciego desde los diez años de edad, realizó estudios humanísticos y musicales en la Universidad de Salamanca. Junto al arzobispo Sarmiento viajó a Roma en 1538, donde estudió en las bibliotecas vaticanas los antiguos tratados griegos. Entre 1553 y 1558 estuvo al servicio del virrey de Nápoles. De regreso a España, desempeñaría el cargo de organista en la Catedral de León e impartiría clases de música en la Universidad de Salamanca, ciudad en la que moriría. Salinas, consumado teórico y una de las más selectas cabezas de la España de su siglo, debe su fama al tratado ‘De musica libri septem’ (1577).

Henri Sauguet
(Francia, 1901 - 1989)

Compositor y director de orquesta francés, de nombre real Henri Poupard, miembro máximo de la denominada “Escuela de Arcueil”, impulsada por Erik Satie. Nacido en Burdeos, fue alumno de Joseph Canteloube y Charles Koechlin, entre otros insignes maestros, escribiendo en un estilo ecléctico numerosas páginas de música de cámara y vocal -así sus canciones sobre poemas de Shakespeare y Schiller-, destacando sus incursiones en la música orquestal -Concierto para piano No. 1 (1934); ‘Sinfonía Expiatoria’ (1945); ‘Retrato de París’ (1950); ‘Variaciones sobre un tema de Campra’ (1956); Sinfonía No. 4 ‘Tercera Edad’ (1971)- y sobre todo teatral, con óperas como ‘La Cartuja de Parma’ (1939) y ‘Los Caprichos de Mariana’ (1954), y ballets -‘La Chatte’ (1927), ‘La Nuit’ (1929), ‘Fastes’ (1933), ‘Les Forains’ (1945)-. Sauguet, mimado por crítica y público, acreedor de premios y condecoraciones, miembro del Instituto de Francia entre otros tantos cargos oficiales, ocupó un puesto más que notable en la vida musical de su tiempo; lugar que el tiempo no ha confirmado, pues Sauguet, pese a su hipotética personalidad y abierta banalidad, ha caído progresivamente en el olvido de la indiferencia: fuera de Francia no se le presta la menor atención, y dentro de las fronteras de su país apenas ocupa un lugar muy marginal entre los compositores menores. Falleció en París a la longeva edad de 88 años, sin haber escrito obra maestra alguna, pese al relativo interés de sus primeros ballets, sus obras más difundidas.

·Pietro Scarlatti
(Italia, 1679-1750)

Compositor y organista italiano, hijo de Alessandro Scarlatti y hermano de Domenico. Nacido en Roma, fue maestro de coro de la Catedral de Urbino (1705), organista de la corte napolitana (1708), operista ocasional y, sobre todo, un excelente compositor de música para tecla, que “escribía en un estilo solemne, próximo al órgano, unas tocatas que habrían satisfecho plenamente a Bach” (Lucien Rebatet, ‘Una historia de la música’, Omega, Barcelona, 2007, p. 218). Falleció en Nápoles el 22 de febrero de 1750.

·Norbert Schultze
(Alemania, 1911 - 2002)

Compositor alemán. Afiliado al Partido Nazi, escribió a destajo abundante música de consumo para éste, en especial canciones de guerra; esta actividad propagandística, a tono con la bajeza intelectual de los empeños, permitiría a su autor hacerse un nombre entre los músicos alemanes de su tiempo. La obra que ha preservado del olvido el nombre de Schultze es ‘Lili Marleen’ (1937), canción sin valores musicales especiales, de una escritura escolar, cuya nulidad, empero, no permite dilucidar su gran impacto sociológico, hasta el punto de convertirse en la canción de guerra más popular conocida, escrita sobre los versos de un poema del soldado Hans Leip, e inmortalizada por la voz de la cantante Lale Andersen. La obra restante de Norbert Schultze como compositor no ha sobrepasado la escala de lo anecdótico: autor de óperas, operetas, ballets, bandas sonoras de películas, etc., Schultze podía haber hecho música como cualquier otra cosa; su obra es un claro ejemplo de sumisión estética a las directrices sonoras del Tercer Reich, un producto de consumo coyuntural sólo comprensible desde una perspectiva socio-política determinada.

Adrien-François Servais
(Bélgica, 1807 - 1866)

Violonchelista, profesor y compositor belga, el mayor violonchelista de su tiempo, conocido como el “Paganini del violonchelo”. Desde la década de 1830 realizó giras europeas como virtuoso, llegando a ofrecer más de diez mil conciertos en casi cuarenta años de carrera. Su obra como compositor se circunscribe a la música de salón de gran factura técnica, destacando sus fantasías para violonchelo y orquesta sobre motivos de óperas celebérrimas, así como sus dúos para violonchelo y violín, escritos a cuatro manos junto a otros virtuosos del arco tales como Hubert Leonard, Henri Vieuxtemps o Joseph Ghys.

Carl Stamitz
(Alemania, 1745 - 1801)

Compositor, violinista y profesor alemán, hijo de Johann Stamitz y uno de los más destacados miembros de la Escuela de Mannheim. Epígono de su padre, Carl Stamitz contribuyó a la maduración de la sinfonía antes de que ésta llegase a su plenitud en manos del gran Haydn. Stamitz, intérprete virtuoso de violín y viola de gamba, permaneció en Mannheim, donde había nacido, hasta 1770. A continuación marchó a la Corte del duque Luis de Noailles, en París; realizó algunas giras de conciertos. Dedicó sus últimos años a la docencia, falleciendo en Jena a los 56 años. Según Camillo Schoenbaum, de la abundante obra de Stamitz, perdida en gran parte, se conservan 47 sinfonías, 10 conciertos para violín, 4 conciertos para violonchelo, 3 conciertos para flauta, un concierto para piano, amén de sinfonías concertantes, conciertos para viola, conciertos para viola de amor, obras de música de cámara, entre otras.
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Bernhard Stavenhagen
(Alemania, 1862-1914)
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Compositor, pianista y director de orquesta alemán, nacido en Greiz. Alumno del academicista Theodor Kullak en Berlín y, posteriormente, del innovador Liszt en Weimar, recibió del genio húngaro las principales influencias que configurarían su estilo, así como el entusiasmo por la música del porvenir, de la que sería firme defensor en su cometido como director de orquesta, estrenando obras de los tres grandes sucesores musicales de Wagner: Richard Strauss, Debussy y Schoenberg. Como pianista virtuoso, su carrera fue vistosa y errante como la de los grandes astros del piano: una década de giras de conciertos por Europa y Norteamérica; el nombramiento en 1890 de pianista de corte del Gran Duque de Sajonia-Weimar, Karl Alexander; una autoridad en la materia que le llevaría, en sus últimos años, a ejercer la docencia en el Conservatorio de Ginebra. Pero la talla del compositor –conservador, epígono de Liszt– no era la misma que la del pianista-director de orquesta, y aunque podría haber dado mucho más de sí de no haber estado atado a unas futesas meramente circunstanciales, pudo al menos dar claras muestras de talento, ya que no de genio creador. Así y todo, la obra maestra de Stavenhagen es el espléndido Concierto para piano en Si menor, Op. 4 (1894), página concertante de puro relumbre acaso supeditada en la técnica a Liszt, pero con las suficientes ideas propias como para superar el rutinario anonimato de tantos conciertos de campanillas, destacando su estructura cíclica, que confiere al concierto una unidad de estilo harto lograda. Frente a este acierto, el resto de la no muy abundante y en gran parte perdida producción de Stavenhagen –una decena de obras con número de opus y otras tantas sin numerar– permanece en la oscuridad de las obras enterradas, incluyendo canciones, piezas para piano, una sonata para piano, un Concierto para piano en La (1912). Stavenhagen, figura crepuscular de una época que daba sus últimos coletazos antes de la primera gran sangría del nuevo siglo, falleció el día de Navidad de 1914.
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Heinrich Sutermeister
(Suiza, 1910 - 1995)

Compositor suizo. Realizó estudios de Historia de la Música en la Universidad de Basilea. Un viaje a París (1929) y el conocimiento de la obra de Claude Debussy y “Los Seis” sería determinante en su vocación musical. Autor de páginas de música instrumental (divertimentos, serenatas, conciertos, etc.) y vocal (canciones, coros, cantatas, etc.), Sutermeister es ante todo músico dramático, siendo el autor de las óperas ‘Romeo y Julieta’ (1940), ‘Niobé’ (1946), ‘Raskolnikoff’ (1948), ‘Der rote Stiefel’ (1951), ‘Titus Feuerfuchs’ (1958), ‘Séraphine’ (1960), ‘El Fantasma de Canterville’ (1965) o ‘Madame Bovary’ (1967), entre otras; todas estas obras de factura neoclásica, escritas en un estilo ecléctico deudor del teatro de Verdi y Debussy, han afirmado a Sutermeister como uno de los más populares y duraderos compositores suizos de su generación.

Juan Tellería
(España, 1895 - 1949)

Compositor y profesor español, nacido en Cegama (Guipúzcoa). Huérfano desde los 7 años de edad, recibe sus primeras lecciones de solfeo y piano de manos de su tío. Tras perfeccionar estudios musicales en San Sebastián, en 1915 se trasladó a Madrid para estudiar con Conrado del Campo; de esta época data su primer trabajo ambicioso, y tal vez el más perfecto de toda su carrera, el poema sinfónico La dama de Aitzgorri (1917). Mas tras este prometedor triunfo artístico, su carrera como compositor se estancaría en una rutina más o menos comercial, destacando su labor como compositor de unas descoloridas zarzuelas que se sitúan entre las menos relevantes del catálogo, El cabaret de la Academia (1927), Los blasones (1930), El joven piloto (1934), Las viejas ricas (1947), eliminadas todas ellas del repertorio. Asimismo, Tellería fue el compositor del himno Cara al sol, escrito por encargo de Falange Española; esta pieza fue la que más celebridad le otorgó en vida. Para el cine escribió algunas columnas sonoras, siendo la mejor la que destinó para el excelente filme Rojo y negro (Carlos Arévalo, 1942). Murió en Madrid a los 53 años.

Paul Véronge de la Nux
(Francia, 1853-1911)

Compositor academicista francés, destacado operista de la nación gala a finales del siglo XIX. Nacido en la isla de la Reunión y formado en el Conservatorio de París, en 1876 ganaría el Premio de Roma por su cantata ‘Judith’. Dejó tres óperas -“momificadas”, al decir de Lucien Rebatet- que constituyen el núcleo de su obra: ‘David Rissio’, ‘Lucrèce’ y ‘Zaïre’. En su producción figuran asimismo una Obertura sinfónica, música de cámara, ciclos de canciones… páginas invariablemente olvidadas a perpetuidad. En 1903 le fue concedida la Legión de Honor.

Heitor Villa-Lobos
(Brasil, 1887 - 1959)

Compositor y violonchelista brasileño, nacido en Río de Janeiro. Piedra angular del nacionalismo musical brasileño, Villa-Lobos sigue siendo el más difundido compositor que ha logrado trascender las fronteras de su país, ganándose un lugar privilegiado en la segunda fila del repertorio internacional. Las cualidades estéticas de su arte surgen del afán decodificador del folclore patrio, que no es sino una hibridación lógica de los folclores portugués, indio y especialmente negro. Pero a diferencia de un compositor como Béla Bartók, que para desentrañar el folclore húngaro recurría a la etnomusicología de la que es uno de sus fundadores, el brasileño, más sensitivo que racional, redescubre la genuina música brasileña en términos sentimentales, mas sin profundizar en su verdadera entraña, quedándose por tanto en un estadio más superficial de conocimiento. Villa-Lobos se aproxima a esa mixtura de tendencias asentadas explorando las posibilidades de los ritmos primitivos de su tierra, los instrumentos de percusión característicos (de la marimba al atabal), pero basando su técnica en las maneras occidentales. La fuerza expresiva de su música descansa en su vigoroso colorido instrumental, realzando unos temas que se diría conoce como un creador externo-aunque-iniciado (Villa-Lobos, en efecto, es blanco, y como tal, está empapado de la gran música europea, de la que no puede o no quiere separarse): esto explica la reticencia que los folcloristas brasileños profesan a la “autenticidad” de su música, que en su eclecticismo aglutina referencias directamente extraídas de los veristas italianos, del simbolismo francés y hasta del romanticismo, así como de Bach. Su música, festiva y agradable, rebosa danza a cada nota, no pudiendo despegarse en las obras medianas de un cierto carácter inane. De su abultada producción, que ronda los mil números (y que incluye doce estudios y seis preludios para guitarra, diecisiete cuartetos de cuerda, diez conciertos [para piano -5-; violín -2-; guitarra; arpa; armónica] y doce sinfonías), se imponen por su especial calidad los catorce ‘Chôros’ (1920-29) y las nueve ‘Bachianas Brasileiras’ (1930-44); sendos ciclos constituyen auténticos alardes de exotismo, y aunque estilísticamente se apoyen en una armonía convencional, abundan en pintoresquismos que dotan a estas obras de un sabor propio, inconfundible. Escuchemos la ‘Bachiana Brasileira No. 5’, acaso la más celebrada del ciclo, para soprano y ocho violonchelos: las cuerdas, a la manera de una guitarra de acompañamiento, sostienen y realzan la voz, que durante los primeros tres minutos de la primera pieza no articula palabra alguna, tratándose sencillamente de un melisma, una hermosa canción sin palabras, pura melodía con entidad propia, ya que en ningún momento cae en los vacuos gorgoritos operísticos tan complacientes para con las divas; es en fragmentos como éste donde se encuentra en todo su esplendor al mejor Villa-Lobos. Al margen de su actividad como compositor, Villa-Lobos desempeñó diversos cargos oficiales, siendo director de Educación Musical de Brasil y fundador de la Academia Brasileña de Música. Falleció en su ciudad natal el 17 de noviembre de 1959.

Johann Wagenaar
(Holanda, 1862 - 1941)

Compositor, pedagogo y organista holandés, nacido en Utrecht. Organista en la Catedral de su ciudad natal, gozó de gran nombradía tanto por su capacidad improvisadora como por sus interpretaciones de Bach. Pero destacó sobre todo como autor teatral, escribiendo varias óperas que se sitúan entre lo más destacado del catálogo holandés, como ‘De Cid’ (1912). Su magistral dominio de la orquesta, cuya paleta es ricamente colorista, lo sitúa junto a los más aventajados epígonos de Richard Strauss, aunque su arquitectura esté más próxima al arte de Berlioz; entre sus más memorables composiciones figuran el poema sinfónico ‘Saúl y David’ (1913), la obertura ‘Cyrano de Bergerac’ (1915) y la ‘Sinfonietta’ (1917), páginas brillantes plenas de dinamismo en las que el espíritu neorromántico del autor aflora por doquier.
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Josef Franz Wagner
(Austria, 1856-1908)

Compositor y director de banda militar austríaco, reputado en vida por sus marchas militares, invariablemente inanes, una de las cuales gozaría de cierta popularidad en el repertorio internacional de la época: ‘Unter dem Doppeladler’, Op. 159 (1902). En cualquier caso, su prolífico catálogo permanece completamente olvidado, aunque de tarde en tarde se exhumen algunas de sus marchas, que no dejarían de inspirar al muy circunstancial John Philip Sousa.

·Silvius Leopold Weiss
(Alemania, 1687-1750)

Compositor y laudista alemán, máximo exponente de su país en la composición de música para laúd y uno de los más relevantes de la Historia de la Música en este campo. Nacido cerca de Breslau, hijo y discípulo del también laudista Johann Jakob Weiss, fue niño prodigio y, ya desde sus primeros años, su vida estuvo ligada a la aristocracia, a la que serviría de ordinario como cortesano del Palatinado, figurando hacia 1706 al servicio del conde Karl Philipp. Así y todo, uno de los momentos cruciales de su existencia lo habría de marcar su estancia en Italia, donde de 1708 a 1714 estará al servicio del príncipe de Polonia en Roma, Alexander Sobieski; allí se familiarizaría con el trabajo de Alessandro Scarlatti, impregnándose de un acento melódico bien patente en su obra. Desde 1717 aparece vinculado a la Capilla de la Corte de Dresde, ciudad donde fallecerá el 16 de octubre de 1750. Autor prolífico, de su asombroso genio creativo dan prueba sus más de 600 opúsculos destinados al laúd, en su mayoría fantasías, suites y sonatas, entre otras piezas, pero también música de cámara y conciertos que, empero, han llegado fragmentariamente hasta nosotros a través de manuscritos. Por su virtuosismo técnico y refinada invención armónica, así como por su talento para la improvisación y el contrapunto, el arte de Weiss -autor de un tratado sobre la técnica del laúd- entronca con el de Johann Sebastian Bach, a quien frecuentó en vida.

·Sebastián Yradier
(España, 1809 - 1865)

Compositor español, nacido en Lancieg (Álava). Organista en sus comienzos, sería profesor de solfeo en el Conservatorio de Madrid entre 1840 y 1850, pero la celebridad le llegó por su dedicación a la zarzuela. Profesor de canto de la emperatriz Eugenia en París, formó una compañía de ópera con la que viajaría por América. Su nombre sobrevive gracias a sus canciones, algunas todavía conocidas, como ‘La paloma’. Georges Bizet utilizó su habanera ‘El arreglito’ en su ópera ‘Carmen’, creyendo así estar ante una pieza popular española.

Joaquín Zamacois
(Chile, 1894 - 1976)

Compositor y pedagogo chileno, de origen español. Nacido en Santiago de Chile, a temprana edad emigró junto a sus padres a Barcelona, ciudad en la que viviría el resto de sus días. Tras estudiar en el Liceo barcelonés y en la Escuela Municipal de Música, inició su labor docente, cuyo resultado más duradero han sido los diversos tratados que, conocidos por el apellido del compositor, han tenido gran difusión entre los estudiantes de los primeros cursos de conservatorio. La labor pedagógica de Zamacois no ha encontrado equivalente en su obra como compositor, con algunas páginas menores como el poema sinfónico ‘Los ojos verdes’ (1920), la zarzuela ‘El Aguilón’ (1928), la suite para piano ‘Aguafuertes’ (1940), la ‘Suite poemática’ (1955) o los ‘Villancicos castellanos’ (1965).

Riccardo Zandonai
(Italia, 1883-1944)

Compositor y director de orquesta italiano. Alumno de Pietro Mascagni, a quien superó ampliamente, Zandonai fue uno de los más avezados operistas de su generación. Adscrito al movimiento verista, sintetizó los logros alcanzados por la tradición italiana con las nuevas soluciones armónicas de Claude Debussy. Escribió conciertos -entre los que destaca el ‘Concierto Romántico’, para violín y orquesta-, poemas sinfónicos -entre ellos ‘Patria lontana’- y una Misa de Réquiem, mas lo esencial de su obra son sus óperas: ‘Il grillo del focolare’ (1908), ‘Conchita’ (1911), ‘Melenis’ (1912), ‘Francesca da Rimini’ (1914), ‘La via della finestra’ (1919), ‘Giulietta e Romeo’ (1922), ‘I Cavalieri di Ekebù’ (1925), ‘Giuliano’ (1928), ‘Saint Julien l’hospitalier’ (1928), ‘Una partita’ (1933) y ‘La Farsa amorosa’ (1933). La única de estas óperas que se mantiene en el repertorio es ‘Francesca da Rimini’, pese a que el nombre de Zandonai apenas haya sobrepasado las fronteras italianas.

Domenico Zipoli
(Italia, 1688-1726)

Compositor y organista italiano, nacido en Prato. Discípulo de Alessandro Scarlatti en Nápoles, Vannucci en Bolonia y Pasquini en Roma, Zipoli fue el organista italiano más trascendente de su siglo. Ejerció su cargo en la Iglesia de los Jesuitas de Roma. Su obra capital es ‘Sonate d´intavolatura per organo i cimbalo’, antología de obras para clave y órgano. Fue asimismo autor de dos oratorios estrenados en Roma, ‘Sant´Antonio di Padova’ (1712) y ‘Santa Caterina, vergine e martire’ (1714), de los que empero sólo se conservan los libretos. En 1717 Zipoli partió como misionero a Paraguay, tomando plaza de organista en Córdoba. Allí escribió una de sus obras más importantes, la ‘Misa sudamericana’. Falleció en esta ciudad nueve años después, a los 37 años, poco antes de ser ordenado sacerdote. Mas la popularidad de su música no se extinguió con su muerte, ya que años después seguía siendo utilizada en los poblados indígenas, tal y como testimonian los informes de los jesuitas allí asentados. Sus obras, melódicas y equilibradas en su sencillez, siguen siendo de referencia obligada para los organistas, acoplándose idóneamente al servicio religioso.

Alberik Zwyssig
(Suiza, 1808-1854)

Compositor, profesor y monje cisterciense suizo, nacido en Bauen. Vivió el grueso de sus días en la abadía de Wettingen, primero como alumno y monaguillo, y luego ejerciendo la docencia y el sacerdocio. Debe su reputación a una sola obra, el ‘Salmo Suizo’ o ‘Schweizerpsalm’ (1841), himno nacional del país, musicado sobre un texto original en alemán de Leonhard Widmer; en cualquier caso, Zwyssig es un completo desconocido fuera de Suiza, y sus muchas páginas de música religiosa no han trascendido las fronteras de su patria. Falleció a los 46 años de edad.
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