17 de septiembre de 2009

Reivindicación de Luis Herrero de Tejada, poeta de Calanda (Apunte)



Imagen:
El Templo del Pilar de Calanda
(fotografía del autor)


Don Luis Herrero de Tejada y Rubira (Borja, Zaragoza, 24 de febrero de 1716 - † Calanda, Teruel, 1 de febrero de 1767) es uno de tantos literatos olvidados que el tiempo ha enterrado y cuya recuperación resulta algo harto improbable. Sea como fuere, reivindicaremos su apagada figura en este breve apunte.

Nacido por casualidad en Borja, aunque natural de Calanda [1], de la que procedía su distinguida familia y en la que pasó gran parte de su vida, cursó nuestro autor estudios de Jurisprudencia en la Universidad de Zaragoza, ampliándolos luego en la de Tolosa (Francia), y en 1734 recibió el título de doctor; ejercería el cargo de Relator de la Sala del Crimen de la Real Audiencia de Aragón.

Como literato, desarrolló una obra variada y hoy ignota, destacando sobre todo como poeta, aunque abordó casi todos los géneros entonces en boga, entregando algunas obras de circunstancia tales como la pintoresca Explicación del juego de damas y modo de practicarlo. Así y todo, entre sus obras podemos destacar (siguiendo aquí a Mosén Vicente Allanegui, pues no hemos tenido acceso a ninguna de ellas): Arte de pintura -tratado-; No siempre quien escucha su mal oye -comedia-; Loas a San Juan Bautista; Memoria de los reyes tenidos por crueles y aborrecidos de sus vasallos; y Poesías místicas a la Virgen del Pilar, patrona de la Villa de Calanda. Tradujo asimismo un ensayo, La vida de los siete sabios de Grecia.

Murió Luis Herrero de Tejada en su apreciada Calanda, tema de inspiración de tantos de sus poemas, a los 53 años de edad, siendo enterrado en la capilla de San Antonio Abad de la parroquia. Hoy, ninguna huella física queda del lugar de su sepultura.

La poesía de nuestro hombre constituye una de las parcelas más valiosas de su producción, al menos por lo que hemos podido ver, que sin ser mucho, sí es cuando menos estimable y, hasta cierto punto, significativo. Poeta preciso en la forma, su factura conservadora no le impide expresarse con una naturalidad muy emotiva dentro de la retórica dieciochesca manejando las más variadas formas poéticas (soneto, décimas, himnos, etc.).

Sirvan como muestra de la pluma del autor las siguientes dos composiciones, un soneto y un aria, compuestos para sendos eventos ocurridos en Calanda; aquí el soneto:

¿Por qué dichosa Villa de Calanda 
cuando tu amante madre y reina mía 
sale a poblar el mundo de alegría 
tu voz envuelta entre suspiros anda?

Si ya la hermosa emperatriz del cielo 
a tus cordiales ecos atendiendo 
con agua cristalina fue cubriendo 
tan solamente tu dichoso suelo. 

¿Por qué en el día en que el sol hermoso 
con sus rayos tus calles ilumina 
tu pecho se conduele y afemina? 

Porque es mucho favor a un hombre ingrato 
y porque siempre tiene igual lugar 
un gozo inopinado que un pesar.


Y aquí el aria, cantada en noviembre de 1787:

Hoy los hijos de esta villa
rinden cultos a porfía
con devotos corazones
a su patrona María.

Su amoroso corazón
a los pies de ese pilar
los hijos de aquesta villa
llegan hoy a tributar.

Admitid, reina piadosa
bajo vuestro real amparo
y los fieles que os colocan
para defensa del barrio.

No podemos concluir este apunte sin dedicar unas líneas a su hermana, sor Luisa Herrero de Tejada (Calanda, Teruel, 1711 - † Valdealgorfa, Teruel, 24 de agosto de 1777), como él poeta.

Ingresó Luisa a temprana edad en el Convento de Valdealgorfa, del que al parecer llegaría a ser abadesa. Tuvo don de poesía natural y compuso sus primeros versos a los trece años. Sus estudios se centraron en la Sagrada Escritura e Historia Eclesiástica. Y aunque escribió mucho, nada sobrevive de su obra, de la que podemos mencionar Novenario a Nuestra Señora del Pilar; una Vida de San Luis, obispo de Tolosa; A Cristo nuestro bien; y A Jesucristo sacramentado.

Emana cierto encanto su composición "A Jesús en la cruz":

¿Quién os puso esa divisa?
Luisa
¿Quién os clavó en el madero?
Herrero
¿Qué herrero? ¿Prenda adorada?
De Tejada
Viva de vos olvidada
mi gloria, mi bien, mi luz
pues os puso en esa cruz
Luisa Herrero de Tejada.

Nota

[1] ALLANEGUI, V., Apuntes históricos sobre la Historia de Calanda, 1998, pp. 355 y ss.: "D. Antonio María Herrero, D. Luis y sor Luisa se ponen en el tratado de Calanda, reputándose por hijos de la villa, no obstante de haber nacido fuera por razón de la E. 19, T. 3, libro 8 Recop., que previene que si el padre se halla ausente en servicio por mandato del rey, y en este tiempo naciese el hijo fuera, será sin embargo español por reputarse nacido en España. Y habiéndose verificado así en los referidos, deben reputarse naturales de Calanda, concurriendo además la circunstancia de tener en dicha villa su casa en la calle Mayor".

Bibliografía

· Allanegui y Lusarreta, Vicente, Apuntes históricos sobre la Historia de Calanda, Ayuntamiento de Calanda-Parroquia de la Esperanza-Instituto de Estudios Turolenses, 1998.


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