21 de noviembre de 2008

Antología de Aforismos MMVIII (en el estilo de La Rochefoucauld)



Poco podemos aprender de la naturaleza: somos Naturaleza.

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Mis problemas, ¿a quién le importan? Sólo a Dios o al diablo.

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El rostro de los muertos a menudo expresa la dicha del triunfo sobre la muerte.

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Los sueños de juventud son como el vuelo de las mariposas: imprecisos, caprichosos y tremendamente sometidos al declinar del aire.

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Conforme avanzo por la vida, más atrás dejo lo que más quiero.

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Incluso las peores tormentas de verano preludian un arco iris.

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Sólo cuando dormimos atendemos a nuestros problemas.

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Un árbol no es un hombre, pero por su tronco la vida fluye con más intensidad que en el común de los hombres.

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No esperes nada del otro, ni aún cuando el otro espere algo de ti.

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Lo que más nos irrita de nuestros semejantes es aquello que más los semeja con nosotros; el resto es puro maquillaje.

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Ser hombre hoy es el problema: ¿alguien ha visto uno últimamente?

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Al hombre se lo corrompe con muy poco: en su propia carne dormita la podredumbre.

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Un día entre la masa es un día muerto.

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Las preocupaciones son el tormento de los mediocres; tan pronto se han ido son reemplazadas por otras nuevas.

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Lo que sí es seguro es que mañana ya será tarde.

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Inútil es todo esfuerzo: tras sudar... llega la pulmonía.

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Hay hombres que han perdido su vida por creerse así más hombres.

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La lucidez rara vez encuentra acomodo en este mundo.

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Costumbre de personas banales es decir banalidades, pensar banalidades, soñar y desear banalidades.

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Los hombres son estúpidos por naturaleza; sobre su estupidez cimientan la obra maestra de su existencia.

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Ayer nació, mañana será enterrado; hoy espera.

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Nos creemos necesarios: somos necesarios; ¿qué sería del mundo sin nosotros?

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Contra la vanidad de la vida, más vanidad.

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Ni la más perfecta obra de arte está exenta del polvo y la telaraña.

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Si en nosotros estuviera la verdad, ¿qué sería de la Verdad?

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A menudo la inspiración es el sentimiento de fracaso recuperado.

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¿Eres desgraciado? ¡Felicítate por ello! ¿Qué ganarías no siéndolo?

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El hombre consume las tres cuartas partes de su vida malográndose en empresas que no le merecen y en asuntos de cuya trivialidad hasta un niño se sonrojaría.

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Soñar es el camino; la "realidad" sólo satisface a los necios.





Verano de 2.008