6 de junio de 2008

Paseos por los cementerios de España (Poemario, 2007)




¿Qué imagen de la muerte rigurosa,
qué sombra del infierno me maltrata?

QUEVEDO




UN CADÁVER SIN NOMBRE

Miradlo,
Disculpad que no se levante,
Tumbado yace don Cadáver:
Cada vez que de niño ansió serlo
Su mamá le abofeteaba,
Hasta que de tanto darle
Se lo arrancó todo,
Salvo el nombre

Don Cadáver es discreto,
No le gusta hacerse notar
Pero hacia él, ¡ah!
La vista se nos va

Don Cadáver ama la verdad
Como la amó la palabra escrita:
Es un pedazo inerte de arrogancia
Teñido de estupidez vana
Que insuflado de embriaguez
Se pasea en su quietud
Mientras el tiempo le espera,
Para que así podáis (ad)mirarlo


LA SEPULTURA DEL POBRE

La sepultura del pobre no es ancha
Pero sí profunda
Más que a ninguno a él entierran

Si en vida fue cadáver
Mejor muerto deberá serlo
Mas cuando ya no es
Que no se diga / que no se note
Que el pobre murió sin dote

La sepultura del pobre es estrecha
En ella se cuelan las ratas
Para lamerle los pies
Placeres estos a los que en vida no tuvo acceso
A los que en cambio accedió como tormento


LA SEPULTURA DEL RICO

Tampoco el rico se sale con la suya
Dentro de tan sofocante estancia
Su cuerpo bucea en una digestión abrupta

Puesto que para el rico el vivir fue un leve
Un pasear seguro hacia el agujero
Resultaría indecente no ilustrarlo
Como artificio juguetón de sus devaneos
Mármol claro y querubines a los flancos
Y una mano estigmatizada coronando el frontón
Por obra y gracia suya que lo bendice

Mas dentro todo es silencio
Y ni el antañón sonido del entrechocar las copas
Logra sustanciar tan indigesto vacío


LAS CORONAS MARCHITAS

Quedan al menos las coronas
Multicolores para el rico
También para el pobre
Que al fin los colores, colores son
Y las coronas, coronas que
Amontonadas entierro tras entierro
Marchitas quedan en un rincón

Y por ello
Coronas y cadáveres
Bien valéis vuestro peso en barro


TRIUNFO DEL VENCIDO

Regresó con las sandalias descosidas
Y el invierno en la frente
Para caer a mis pies
Presto a morir como el águila cegata
Al tomar gato por liebre

Me miró y le dolían los ojos
De no haber visto nada
De lo que quería ver

Me escuchó como quien ya no escucha
De oír tanto y menos cuanto

Me tocó pero su tacto no respondía

Gustaba caramelos mentolados
Mas su lengua había sido arrancada

Olisqueó las cuatro esquinas de mi refugio
Pero no encontró más que aire
En sus pulmones confundido

“El mundo va a estallar”, me dijo
Pero para entonces ya era tarde:
El mundo nos estaba estallando


EL OMOPLATO ENCONTRADO

En el cuaderno de los amores no consumados
Un hueso en forma de infidelidad
Habré por bueno de anotar:
Omoplato

La impericia de haber contigo dado
Entre el lirio y la madreselva
Cual hijo de la tierra desterrado
Me adormece un maniqueo lado

Omoplato
Si a ti responder debiera
Algunos huesos, diría
Le hacen a uno perdurar, soñar
Con formas del sueño
Cual tú, hueso encontrado
Me inspiras un único, inmaduro pensamiento:
¡Qué no es amar!


EL RASTRO DEL ÁNGEL

Levantad las lápidas
Profanad los cadáveres
Agitad toda la corteza de la tierra
Pero no proclaméis al cielo mi nombre
No mi rostro pecador
Ni mi carne corrompida
Ni los martes por la tarde
Cuando el sol ya no brilla
Preguntéis por un servidor
Que a tiempo estuvo y bien replegó
Sobre su porte aturdido
La vil miseria que lo conformó

Y si ya habéis arrancado las lápidas
Y paseado los cadáveres
Y aporreado el viento
Con dediles oxidados
No masquéis más las cañas
Por las que os suministran vuestro oxígeno
Y no me preguntéis a mí
Jamás se os ocurra
¿Qué viento sopla por aquí abajo?

Nada de esto es cierto
En tiempos en los que la verdad se excede
Asaltando carruajes y actas de nacimiento
Sobre los cuerpos semidesnudos
De los resucitados
Así y por siempre

Rezad si sabéis
Y si no es el caso
Aprended a plantar cipreses

Que bien entrará al reino de los cielos un camello por la cabeza del alfiler


FOTOGRAFÍAS DE DIFUNTOS

Ni el reflejo del sol quema la inexpresividad
Aburrida e inalterable de sus ahora vacíos
Ojos, cuencas sin cauce
Ya no marca el reloj las doce

En las lápidas junto a los nombres:
De esos cadáveres sus retratos en vida
Nadie, jamás daría ni un escupitajo
Sincero con el que limpiar de sus frentes,
Surcos tostados a la escarcha,
El polvo que la ventisca les lleva

Fotografías de difuntos
Ni una más ni una menos
Nos acompañan, persiguen, adelantan
Conforme avanzamos a su encuentro


EL FOSO DE LOS FUSILADOS

Donde la araña teje su tela
En la última esquina del último espacio
Donde se oculta el lagarto
Bajo el descompuesto madero tirado
He allí el foso de los fusilados

Duermen a cientos
Bajo el lodazal mezquino
Apelotonados y abiertos los cráneos
Las fauces en grito claman
Pero esa justicia de los vivos calla

La uniformidad del foso de los fusilados
Su inapreciable y dolorosa textura
Esa inextinguible música amoratada
Es la que nos rige desde con cada mañana
La música en la que carne y bala
Íntimas en la materia
Se inficionan y propagan


PUTREFACCIÓN Y HUMEDAD

Cuando el gusano se retuerce de gusto en su alcoba
Cuando la sombra ciega al gusano saciado
Cuando te miro y no te hiero
Aspiro el aire que ya no respiro
Paladeo la bilis juguetona del sueño
A la taza y con churros de domingo
Tanto jugo gástrico a la deriva
Me arranca la risa del suelo
Húmedos y putrefactos tus párpados
Jóvenes como la charca nueva
Y viejos como el lodazal matutino
Párpados a los que un día debí mirar

No, no son éstos
Tiempos en los que se deje escapar al viento
De la sacudida inerte de la losa
Panteón insensible
En cuyo corazón late
La misma, primigenia y eternizada
Madre sonrisa a la que un día miraré de nuevo


UN VAGABUNDO SILENCIOSO

De entre todos los vagabundos, uno
Ése que da las buenas noches a los muertos
Compite en quietud nocturna
Al despedirse hasta mañana, no quisiera despertar
Sí acaso entre sus tumbados ancestros

Toma el puñado de mantas con sus pulgas
Encuentra su cama en la primera tumba
El mármol es su soporte para el sueño
Bajo el sueño no tiene más que un cadáver
Y el suyo propio, coleante por ahora
Respira todavía aunque la noche es fría

Quizá no despierte mañana, piensa
Pero hasta hoy, seguro de sí lo lamenta
Siempre ha amanecido cubierto de rocío
Él, pieza exótica de cementerio
Que nadie se duerme si no está vencido


TANGO DEL APUÑALADOR APUÑALADO

Si supieras, cadáver mío
Lo mucho que por ti sufrí
Jamás pensaras / creyeras / debieras
Mirarme así
Que aunque en mala hora te atravesé
Ni por un mal momento
Amor mío, jamás te dejé de querer
Ya pensaras
Ya creyeras
Que lo hice sin estar en mí
Que amor por amor se paga
Y amor que no es correspondido
Amor que te la clavo / clavetéela ya
Mirarme así
No debieras
Yo que me maté para ir con-ti


FUNERARIA Y MERCADO

¡Compren!
Reserven ya su ataúd
Acolchado, tachonado o con bordados
Para la abuela, el can o la nena
Ataúdes todos bien esquinados
Probados con esmero
Certificado de garantía al dorso
Doce años y un día de prueba
Firme el señor y se lo envolvemos al acto
Para así y en menos que canta un gallo
Desenvolverlo / enlutarlo / cerrarlo
Todos servicios incluidos
Mas no se olvide que si no queda satisfecho
Le devolvemos su difunto y su dinero
(excepto cantidad correspondiente a gastos de envío y similares)


MUERTE DE UN BOTICARIO

Fue mientras hacía caja
Cuando el buen boticario estiró la pata
Al comprobar como
¡Desdichada fauna!
Un falso billete le habían colado

El susto seguro fue
Y así su corazón de trapo
Bombeó bien / bombeó mal
En sangre fría la caliente quedó
Sin hacer la caja el servidor


MUERTE DE UNA BEATA

Muertecita iba a quedar la pobre
Al tropezar en el escalón
Por el que todas las almas suben al templo

También su madre, también su abuela
Todas y cada una de ellas
Rosario en mano, cual tórtolas partieron
Al ir a rezar al Dios Bueno

Muertecita queda la pobre
En su caja de abeto
Perfumadita y maquillada
Al encuentro del Dios Eterno

Justo es reconocerlo
Que de todas aquellas que entraron
Tan sólo unas muchas salieron


MUERTE DE UN TRAPECISTA

En el aire
Con la cabeza donde los pies
Pereció del modo más sensato al caer
En su frustrado intento de violar una ley

Bastó llegar al punto más alto entre cielo y tierra para perder la cabeza

La risa del populacho arreció
Y con los pies por delante, adiós
El desnucado trapecista violador hasta hoy de una ley
Enterrado fue


MUERTE DE LA MUJER MÁS BELLA

Se decía que era la más bella
Se dijo que seguía siendo la primera
Se debía haber dicho que ya no lo era
Se había redicho que una arruga no la dejaba
Se siguió diciendo esto cuando ya iban cuatro y dos canas
Se debiera no haber dado por dicho nada de nada
Se está diciendo ahora
Se dice mientras el sacerdote desparrama el agua bendita
Se dirá al llegar al cementerio
Se diga o no se diga
Digo lo que digo y es que sin decirlo ya lo he dicho


DOBLE MUERTE A LA LUZ DE LA VELA

En el instante en que el mundo deje de ser mundo
Cuando las cortinas de las duchas caigan
Allí estaré yo para recoger
Con un badil y una escoba
Tu montón de huesos calcinados
A la luz del silencio apagavelas

Besaré tus huesos y los pondré en almíbar
Rebozaré en harina tus difuntas ansias
Y todo lo que de casquería quede
Se lo arrojaré a los perros desde mi ventana

En el instante en que el mundo deje de serlo
Tú para mí ya habrás muerto
Tú, que no eres más que distorsión vana
Que no existes más que en mi interior
Desde cuyos balcones observo, perplejo
Tan truculenta masacre tras de ti encendida


OH JUVENTUD DEVASTADA

¡Oh juventud devastada!
Irrumpiste en el mundo bajo la tiranía seductora de un par de cabras
Encabritadas en calentarte la almohada
Para que ese cerebro en esa cabeza sobre ese tronco
Bien que campara a sus anchas

¡Oh juventud devastada!
Debieran desde el primer momento haberte dado un garrotazo certero
En la nuca cuando más o al menos en la frente
Para vaciar tu contenido espiritual en los algodones
Bien que se tiñen de rojo hirviente

¡Oh juventud devastada!
Eres abominable e impura como el hedor del cachalote putrefacto en la playa
A ti que hasta las hormigas te rechazan
A ti que ni las moscas acuden en caso de desgracia
A ti que tanto la corrupción como la mantequilla te saben a una
Con el tostador en la mano y el teléfono dentro del calcetín
Abra que esperar a que a buscarte vengan
Un ejército de langostinos sodomitas
Dispuesto uno detrás de otro a la manera de una enorme flecha
Perfecta para atravesarte
¡Viva la juventud devastada!

1 comentario:

emetorr1714 dijo...

Hola José Antonio. Como ya te habrás dado cuenta-al no haber comentarios- éste es un tema tabú. para mí no,pues soy coleccionista de todo lo relacionado con la muerte.Otro dia, si te apetece,te daré más detalles.Hoy sólo quiero incluir un poema de Miguel de Unamuno.
¡Pobre corral de muertos entre tapias,hechas por el mismo barro,sólo una cruz distingue tu destino,en la desierta soledad del campo!
Un saludo de Fandestéphan.