16 de mayo de 2008

Dos poemas a Rusia. Improvisaciones




P. I. Tchaikovsky: Sinfonía 'Patética': Adagio lamentoso



Arranca el sonido, la masa, la putridez de la vida

con un grito siniestro,

una prolongación fácil

de la desesperada inminencia,

ah muerte.

No, no puede confundirnos el desarrollo.

Así cuando la orquesta ha despegado,

ya queda la idea motriz confirmada:

hemos de terminar asimilando, lerdos,

la irremplazable victoria de lo que pronto llegará.

La llamada atroz

de las cuerdas,

secundada por la meliflua gracia

de los vientos,

supedita su turbulenta espera a una confesión

lastimera e hiriente como la navaja cauterizadora.

¿Qué es esto sino una apología del suicidio,

o una afirmación de la muerte,

o un viaje al punto omega?

No, no desesperes, viejo melómano de pacotilla,

que te meces en la armonía plácida de una música

digerible, sí, digerible por incomprendida,

por decimonónicamente tópica y beethoveniana.

Nada más lejos, en el último minuto la idea

culmina,

y allí donde uno sospechó hallar la clave,

se encuentra, semidesnudo,

ante el único dilmema:

- Vida, ¿cómo has podido hacer

de la desesperación

algo bello y apacible y gracioso?

Vida, ¿para qué tanta mentira,

para qué tanta mentira?






La sepultura de Dostoyevski



El sepulcral silencio

sume en la tiniebla de la noche

la palabra escrita

por esa mano

a esa cabeza

hoy inexistentes.

No acerques demasiado la lupa a la frase,

no vaya a ser que ésta se difumine,

perdiendo su estructura

el brillo tibio de noches de sin luna.

Oh maestro,

tus palabras todavía resuenan,

puras, cristalinas, como gemas

de cuya autenticiad jamás renegaría,

¿no es gran logro haber pervivido

tu idea a tus papeles a mi visión

de la única moral que ni la muerte

sepultar podría?

Queda entre nosotros un invisible nexo:

Rusia,

la popular,

la abstracción de la palabra,

el ideal de ideales de una humanidad

todavía a los propios interesados

desconocida.

Quizá mañana sea tarde,

mas hoy ya es hoy para que tardar

al caso no proceda.