6 de mayo de 2008

ARTE. Caravaggio, exquisita vulgaridad


INTRODUCCIÓN

Dos maneras, la cara y la cruz de la misma moneda: en la última década del siglo XVI irrumpirán Caravaggio y Annibale Carracci. Las obras lo delatan: el estilo de esta pareja de pintores quedará marcado a raíz de sendas obras: de Carracci, sus pinturas en el camerino y la galería del Palacio Farnesio; de Caravaggio, las tres telas con temas de la vida de San Mateo para la Capilla Contarelli de la iglesia de San Luis de los Franceses. Formados en el manierismo, vuelven al natural. Vuelta legítima. Así, mientras el manierismo, partiendo de la realidad, la estiliza, ellos rechazan de pleno la artificiosidad manierista, sobre la que estampan la impronta del nuevo estilo. Pero Caravaggio, el eximio Caravaggio propone un natural que parte de la realidad, mientras que el mucho más conservador Carracci actúa en la línea del clasicismo, un clasicismo natural, sí, pero selectivo, quitando las imperfecciones y buscando el ideal platónico que tanto había marcado al arte de otrora. Sendas propuestas, con sus aparentes parecidos, fueron valoradas de manera diferente. Nada más lógico. Caravaggio será considerado más vulgar. Su arte visionario estaba al servicio de un mañana, ¿qué no podía ocurrirle sino la crítica fría y severa? Y Carracci, el gran Carracci (¡pero tan pequeño al lado de Caravaggio!), se enmarcaba, se "limitaba" dentro del clasicismo. Caravaggio, el trasgresor del clasicismo (en tanto que muestra la realidad fiel con ese toque tenebrista infalible en él: naturalismo + luz).

CARAVAGGIO

Michelangelo Merisi (Milán, 1571 - Porto Ercole, 1610), alias Caravaggio, genio impar de la historia del arte y uno de los pintores más sublimes del barroco, es, con derecho propio, un tránsito y una culminación.
En Milán, trabajará en el taller de Simone Peterzano (1584-88), donde tras aprender las técnicas pictóricas (óleo y fresco, composición, perspectiva...) y valorar sus posibilidades, acabará por decantarse por el óleo. Decisión certera: el óleo le permitirá, desde un principio, una mayor fidelidad al realismo, su gran meta primera. Esta vuelta al natural no se verá plenamente lograda, desde el momento en que su formación manierista pese sobremanera (en efecto, quedarán residuos de algunas obras). Sus conocimientos los completará con el estudio de la pintura del norte (Milán, Bérgamo, Brescia y Venecia, sobre todo dedicándose al protonaturalismo y las experimentaciones de luz manieristas). Mas de esta etapa milanesa no queda obra alguna. Podemos recurrir a un antecedente, a un tipo de luz ejemplar. La obra Prisión y liberación de San Pedro (1513), de Rafael, es una cita plena a este respecto; en ella se dan tres tipos de luz: luz de noche (natural) + luz artificial (foco visible) + luz sobrenatural (aquella que procede de Alguien). Es este el estudio más importante sobre la luz renacentista, fruto de la prodigiosa mano del italiano. Tal fue su influencia, que no tardó en arraigar, así que muchos pintores siguieron la manera de Rafael, caso de Jacopo Bassano en su Santo Entierro. Un epígono. Pero Caravaggio irá más allá: estas pinturas le harán reflexionar, meditar sobre las posibilidades de su arte, llevándole a decantarse por las pinturas cuya luz no es de foco visible. ¡He aquí la clave! Una pintura de Romanino, San Mateo escribiendo su Evangelio, muy humanizada, influirá sobre él: esos pies descalzos, esa pose vulgar... Y ese interés por la captación del instante como modo de expresión marcará su camino a seguir... pero el pionero en este campo fue otro gigante: Leonardo. Respecto al color, su gran influencia será Lorenzo Lotto, que se decía seguidor de Giorgione. ¡Seguidor!, el gran Lotto.
En 1589, ya en Roma, el autor pasa de taller en taller hasta su llegada a casa del Cardenal del Monte (1595). Las características de su obra de este momento dejan traslucir el estilo depurado del autor, si se puede decir, y son: las obras realizadas al óleo y de pequeño formato; los residuos manieristas, de los que se desprenderá más adelante; el naturalismo iniciado; la luz natural los diferentes temas y géneros (medias figuras y bodegón; bodegón; pintura religiosa; parodias de Miguel Ángel); y el tono vital, optimista, su aguda observación. Su principal aportación será el llamado naturalismo, que conectará con el gusto que se había ido imponiendo en los mercados de arte, bien relacionado con el pensamiento de la época (Campanella, Galilei) en el que destaca el valor de la experiencia, indicando que no es válido nada que no pueda probarse racionalmente. Así, la aproximación científica a la realidad que propone la pintura de nuestro pintor, basada en la observación directa, experimental, se corresponde con el pensamiento de su época. Él dirá: "la maestra es la naturaleza". Las novedades entonces aportadas serán dos: la invención del bodegón (Bellori) y el paso de los temas de medias figuras más naturalezas muertas, ya conocidos, desde el mercado popular a los salones. Su realismo no literal, presente en los retratos imaginarios o novelísticos que compone, es indicativo de que su pintura incluye una realidad reelaborada. Su siguiente conquista será el tenebrismo.

LA OBRA COMENTADA:

Ø Baco (1596-97)
Este Baco es un óleo de pequeño formato en el que todavía quedan residuos manieristas, de clara tendencia naturalista y ausencia de tenebrismo dada la luz natural que impregna la obra. Es de destacar el agudo sentido de la observación. Es un tema mitológico, y por tanto en él pueden interpretarse tres fases: 1.- Referencias de la Antigüedad: el estudio de las emociones transitorias; 2.- Residuos manieristas; y 3.- Clave naturalista: joven disfrazado: a/ retrato fisonómico, y b/ retrato psicológico. Baco aparece a la mesa, con el triclinio y el bodegón. El aspecto del personaje es ambiguo, reinterpretando a los maestros de la antigüedad con ironía: el efecto del alcohol sobre él...


PRINCIPALES OBRAS

Baco enfermo (1593-1594)
Muchacho con un cesto de frutas (1593-1594)
Muchacho pelando una fruta (1593-1594)
Muchacho con un jarrón de rosas (1593-1594)
Muchacho mordido por un lagarto (1595)
San Francisco recibiendo los estigmas (1595)
Concierto de jóvenes o Los Músicos (1595-1596)
Los Tahúres (1595-1596)
La Buenaventura (1595-1597)
Sacrificio de Isaac (1596)
Magdalena penitente (1596-1597)
Baco (1596-1597)
Tañedor de laúd (1596-1597)
Descanso en la huida a Egipto (1596-1597)
San Juan Bautista (1597-1598)
Santa Catalina de Alejandría (1598)
La conversión de la Magdalena o Santa Marta y Santa María Magdalena (1598)
Canasta de frutas (1598-1599)
Retrato de Maffeo Barberini (1598-1599)
Narciso (1598-1599)
Judith cortando la cabeza a Holofernes (1599)
San Juan Bautista (1599-1600)
El Martirio de San Mateo (1599-1600)
La vocación de San Mateo (1599-1600)
Conversión de San Pablo (primera versión, rechazada, 1600-1601)
Conversión de San Pablo (segunda versión, aceptada, 1601)
Crucifixión de San Pedro (1601)
Cena de Emaús (1601)
Amor vencedor (1601-1602)
San Mateo y el ángel (primera versión, rechazada,1602)
San Mateo y el ángel (segunda versión, aceptada, 1602)
Deposición (1602-1603)
Sacrificio de Isaac (1603)
Virgen de Loreto o Virgen de los peregrinos (1604-1605)
Ecce Homo (1605)
Virgen de los Palafreneros o Virgen de la serpiente (1605-1606)
David con la cabeza de Goliat (1605-1606)
San Jerónimo escribiendo (1606)
Muerte de la Virgen (1606)
Magdalena en éxtasis o Magdalena Klain (1606)
Las siete obras de misericordia (1606)
La Virgen del rosario (1607)
La flagelación de Cristo (1607)
Decapitación del Bautista (1608)
Retrato del Gran Maestre Alof de Wignacourt (1608)
Amorcillo durmiente (1608)
San Juan Bautista (1609-1610)
Martirio de Santa Úrsula (1610)