15 de abril de 2008

Escenas de luz en Villa Madama (Poemario)




La partida simboliza en el sueño la muerte.
FREUD, Introducción al psicoanálisis

EL VIAJERO PREGUNTA

Ah del destino
Que nos ciega sin motivo
Aplacando nuestras armas tras la ecuanimidad del vencido
Dada por muerta su traza, luego asintiendo vencedor al vacío
Por tanto

¿Qué será de mí, crueles desatinos,
en los futuros años malos?
¿Y de ellos, mis frugales devoradores,
en la mañana de los tiempos nuevos?

(Lo malo con lo nuevo subyaga a cada rato)

Mas poco puedo imaginar al respecto, ni quiero ni siento
En la proclive, cadenciosa lactancia de esta mañana, para así darme
Yo, Don Nadie, a tales desvelos

¿Mas no es este sentimiento abrasivo demasiado sentir por lo pronto?
Quizá, me dirán tras el scherzo, ellos, mis indiferentes, pero
¿Qué caldo tan espeso puede nublar mi escanciado, ebrio conocimiento?

Pregunto
Y helos en su respuesta:
¡Déjalo para otro! ¡Olvídalo por siempre!
Contempla esa roca de enfrente, silente
Y dime, dinos, respóndenos si puedes, ¿quieres?
¿Acaso se mueve? Sigue quieta, sin apuro ni aplomo, aparenta
Pertrechada tras de nuestra indiferencia
¡Inocencia de roca! Pero inocencia

¿No es pues, esa roca, la roca de mi incertidumbre?
¿La roca que me niega e invita a seguir atento...
para luego caer dormido?
No, tanto inocencia no


INSTANTÁNEA PRIMERA

Percibo por tus muros un sinfín de equidades a redescubrir
No es fruto mi asevero de la reflexión pausada, y sí destello
Inminente y del instante ajeno, embriagador hasta las formas
Superadas más allá del acabado origen, línea y punto sobre el plano maestro

La extraña sensación de unas arterias rojizas, formas orgánicas a la escucha
Se consuman de sustancia y me alimentan del néctar, inapreciable
De entrada, pero severo, y firme luego, más allá de toda abstracción humana

Son esos muros, sinfónicos y sin tara, exquisitos en su juego de limosnas
E inalcanzables en tanto aparentan escapar para retornar luego, girando
A las manos del instrumento solista que narra esta historia sin nombre ni regla
Fijada toda proporción mundana

Ni el mañana, ni los labios ausentes
Sabrán por sí mismos de suerte
El no sé qué de tu entraña
¡Oh, villa suburbana!


SIESTA DESDE LO ALTO

Abajo el Tíber declama
Y entre los matorrales, la llama
En efluvios, aromas de la vid a la copa

Sedienta mi paciencia, encuentro desierta la estancia
Del lecho garante, tumbado quedo ante el resoplar del aire

Sumido hasta el entrecejo, palpable la ensoñación y la noche
Noches de luna oscurecen mi alma

Legañosa atmósfera en este oscuro resquicio con forma
Innato y a la par calculado, triste antro de mis designios vanos

Esculpo en mármol las páginas memorables de una vida. Sin memoria
Insto al recelo apacigüe su cólera bajo los hierros de la violencia
Pero es poco, ninguno incluso, el amor que por ellas siento

Entonces creo poder soñar, y mi ansia, más ancha que profunda
Me devora, arrastrándome a dibujar consigo la búsqueda infinita
De la Gloria, tamaña palabra, más allá de la tumba

¿Dónde estabas, pues, impredecible infeliz, para entonces perdido?

Ya es tarde empero
Aquí encerrado y oculto
Bajo el muro terreno

¿Dónde sino querría estar?
¿No es Villa Madama un lugar?
Tal vez imagen mental
Ilusa estampa de mediocridad
Que los hombres, sí, esos de las carnes y los huesos
Pensaron desde su nicho de vanidad


EVOCACIÓN VERANIEGA

Así por tus pasillos los cabellos exclaman
Como destellos de frivolidad encorsetada
Preferiblemente lejana
Azuza tus horas, Margarita de Parma

Reniega de la mirada que el espejo te devuelve
La suavidad del cojín sobre la caña
Los inabarcables aleteos de esa moscarda
Tan molesta, pero tan sensata

Nada cae al vuelto
Y todo toca suelo
Es dulce y siniestro
¡Y embriaga!

Es aire
Y tierra
Y fuego y agua
Desmesura pintada

Asientes. Caes
Vuelves sobre ti
Desfallecida
Ya no eras la misma
Ni por escrito lo serás
Tampoco lo quisieras
Cierto, algo te supera
Y aparta de los demás

Lo respiras en el silencio del lugar
Entre la verdura. De la pendiente
Mas es pronto
Sobreponte
Mañana saludarás a poniente


INOPORTUNO PRESENTIMIENTO

Mis días están contados
También los tuyos, salina esclava
Que de piedra te enraízas
Agachando una victoria ociosa, pero falsa

Es el sentir viejo que los otros para con sus penurias engendraron
La amenaza del papel en blanco, a la deriva, fría
De un mismo destino por igualdad en la materia

Amargado, me rasgo, y exhalando fortuitas migajas
Salidas de esa indiferencia tuya que tanto me casa
Adormecido caigo, surcado mi pecho
Devorado en la consumación de noches templadas

Barro, mientras tanto
Mella de nuestros pensamientos
Puertas y ventanas sin tránsito
Un ir y un venir, descalzos
Por secas estancias, deshabitadas, de clavos

¡Y una herida! Sangre atrapada, inmaculada
¿Qué noche es ésta, que no anuncia su llegada?


ESPEJISMO

No bastará con sentir la retención de aire pasado
Ya ellos tomaron lo viejo prestado
Y nada sobrevivió al plano
No tanto la villa, nada en sí
En cuanto los muchos que la habitaron
Reflejo de un sueño fracasado

Ya nosotros admiramos sin juicio
Ese reflejo de la época ahora insinuada
Tras el cartón quejumbroso... de la obcecación
¡Y nada más lejano!

Así despertamos de nuevo
Siendo testigos de lo pretendido
Jamás de lo alcanzado, cierto
¡Que ya de su propio peso trazas mejor equilibradas cayeron!

Arquitectura de parecidos, pues, que sopesa su prestancia en la practicidad
Y no la encuentra más allá de lo frustrante inacabado
Por ti, cuán efímero rostro viste de ladrillo

No asenté jamás mis suelas, ni mis ojos
Lloraron tampoco el desgaste de esos suelos
Ni el ideal absoluto alcanzó a redescubrir, mere reflejo
La cumbre del inalcanzable Plinio, saco de tierra
A los pies de unos cimientos

Mas la retención de ese aire pasado, por prestado
Me ofusca y anima a seguir pensando, buscando
Entre lo muerto y agotado

UN SORBO DE AGUA

Grises los días, negros los instantes
Es la mediocridad del mundo, la ineludible
E inestable violencia hermana, la que desplaza
Y ellas, las primitivas, hijas de Urano y Gea
Las que sobre mi sangre anunciada estampan
Sello y lanza
La escena será, y el castigo
Aunque no merecido, sí se ajustará
Al fiero vulgo inmisericorde
Para que desde las líneas marcadas
Aplauda, plena fijeza, mi extinción inevitable
Separada la cabeza del tronco, la espesura del cielo
Establecidos los márgenes, de lo inefable
A lo concreto, me sumiré sin preámbulos
En el desliz del verde sueño, pura raíz atravesada
Enfrascada en un tarro de cristal templado
Desde allí dentro creeré sintiendo el deseo
Las forjas viejas y el rezo del órgano
Placeres inconcebibles aquí abajo
Falsas señas del ser ilustrado
Mas, ¿de qué alardeáis sin son?
Sois ilusión, huero reclamo
Tras la breve, imperceptible fruición
Ah piedra y aliento y palabra


VIEJOS SONIDOS

Dejaste la puerta abierta
Entré
Ya allí, aquí, el frío
No del corazón, no
Ése no es digno de mención
El otro: espacio vacío y cítara
Los artilugios apartados
Dilatado el tiempo
Tensado por la otra mano
La que me arrastró adentro
Seguía la puerta abierta
Pudiste cerrarla
Así salí
Pero los espacios
¡Esos ya no eran tales!
Eran miembros, partes
De este sueño, y ahora estoy
Frente a esos muros
Preguntándome
¿Para qué?


VISIÓN EN EL TEATRO
Sol: ausencia
Presiento el advenimiento
Sobre mis restos aplastados
En un suelo florido
De recursos violados
Tendido en este teatro
Expuesto a tus rayos
Visualizo la mezquindad desde lo alto
Sumisa en el instante
De la escena... y esos rostros
Es un cuadro inapreciable
Aunque hermoso, y hasta envolvente
Pues exclama su melancólico credo
Sobre mi memoria, enterrada
Revolviéndola
Y me viene del horizonte esa tarde
La del timbrazo aniquilador
Sentado a la mesa con el libro
Y un hueso en la mano
Dos monedas de antes de la guerra
Y la mecha larga
Junto a la caja, de cerillas
Exploté en una lejana tarde, en efecto,
Y ¿qué sobrevive en mí?


LA ÚLTIMA CENA

Extintos quedarán los muros en la perdición de nuestros desvelos

Nunca existió verdad alguna digna de llamarse así
Verdades a medias como la vida, racimos de uva
Copas vacías y sueño de contrastes
En la ajada diversión nocturna: media vida

Ya queda menos para el desenlace
Pero después
Abotargados y dormidos
¿Qué quedará después?

Me imagino allí arriba, columpiado en mi noche
Subido a lomos de un cometa
Hasta en el vestir despojado, unido por entero
Al fuego por consumir

Es un preámbulo, sin leños ni chispa
La furia imposible del quejido, abrasador
Del placebo de sentirse vivo
En la palpable ausencia

¿Mas qué luz de inefable presteza renace de nuevo en mí?

No es luz de ahora, ya estuvo aquí
Dueña de sí
Viva
Triste sombra de mis antepasados: ¡sepúltame!
Triste sombra mía: ¡apártate!


FRUSTRACIÓN: EL VIAJERO ABANDONA

¡Es la muerte!
¿Qué probabilidad de duda cabía?
Pero ¿qué razón?
¿Qué arraigo me inmuniza en su contra?
¿Será que viene a llevárseme a oscuras?
¿En mi juventud, necia e inmadura?
Es
La idea, la misma y repugnante
Posibilidad de ser, de estar... por ahora
Falso destello de pronto
El muelle se rompe
Reitera el reloj su cuchillada diaria
¿Qué reitera el reloj en su cuchillada?
¡Liberadme con la muerte! Vosotros
Los fantasmas otoñales
¡Desveládmelo ahora!
Y no esperéis al invernal mañana
Que del presunto misterio
Si lo hubiera
De este imprevisible desfalco, por siempre
En buena hora saldría: antes muerto
Que joven y estúpido y ciego
¡Niebla en la tiniebla!
¿Qué? ¿Quién?
Nadie; nada
¿Y después?
¿Qué sería? Después, ¿sería después ahora?
Lo único realmente importante resultara no serlo: el instante
Ahora.
Año 2005

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